La prevención del síndrome cardiometabólico renal requiere un enfoque integral que incluya nutrición, actividad física y control de factores de riesgo.
Desde 2022, se ha establecido una clasificación que enfatiza la prevención y el tratamiento temprano de las condiciones cardiometabólicas y renales, conocidas como Síndrome Cardiometabólico Renal (CKM, por sus siglas en inglés).
Esta clasificación ha transformado el enfoque en el manejo de estos trastornos al promover un cuidado multidisciplinario, en el que es fundamental una comunicación unificada entre especialistas en endocrinología, cardiología, nefrología, medicina general y otros profesionales de la salud involucrados en el tratamiento de estos pacientes.
Además, el síndrome CKM se estructura en diferentes estadios, lo que permite una mejor evaluación y abordaje de la enfermedad. Sobre esto, el Dr. José García Mateo, endocrinólogo y presidente de la Sociedad Puertorriqueña de Endocrinología y Diabetología (SPED), señaló que:
"y uno de ellos, que para mí es uno de los más importantes, es el estadio cero. Es aquel paciente que no tiene ninguna complicación aún, pero podría estar en riesgo y tenemos la oportunidad de detectar esos riesgos y poder atacarlos temprano para que no se desarrollen".
Por su parte, la Dra. Leticia Hernández, endocrinóloga y expresidenta de la SPED, resaltó la importancia de la prevención en el manejo del síndrome CKM, especialmente en una población con alta prevalencia de diabetes, complicaciones cardiovasculares y renales, las cuales están estrechamente relacionadas. Destacó que prácticamente toda la población está en riesgo de desarrollar estas condiciones, por lo que la intervención temprana es clave para evitar su aparición.
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En este sentido, subrayó la necesidad de fomentar la educación en hábitos saludables desde edades tempranas, promoviendo la nutrición adecuada, el ejercicio, el descanso y otras estrategias que contribuyan a prevenir enfermedades como la obesidad, la diabetes tipo 2, la hipertensión y el hígado graso.
"Tenemos que comenzar esa fase de identificar a aquellas personas que están a riesgo e intervenir, referir, utilizar, por ejemplo, la nutricionista, que es un aliado que nosotros necesitamos en desarrollar este plan de alimentación que sea dirigido a los riesgos que tiene nuestro paciente", señaló la especialista.
Asimismo, resaltó el papel de los profesionales de la salud mental en el abordaje de ciertos comportamientos que pueden influir en la salud metabólica, ayudando a los pacientes a desarrollar estrategias para reducir el riesgo de enfermedades crónicas.
Por otra parte, señaló la importancia de monitorear diversos factores en los pacientes para reducir el riesgo de desarrollar enfermedades cardiometabólicas y renales. Entre ellos, destacó la nutrición, la actividad física y el sueño, este último un aspecto que anteriormente no se consideraba con la misma relevancia.
Explicó que tanto dormir menos de seis horas como más de nueve horas puede aumentar la resistencia a la insulina y estimular el apetito debido a la producción excesiva de grelina, una hormona que regula la sensación de hambre.
"El sueño, el no tener ese sueño adecuado, va a aumentar esta hormona y también el tiempo en que nosotros dormimos. Por ejemplo, lo que es el early bird, esa persona que se levanta temprano, versus aquella persona que se levanta más tarde y que se acuesta bien tarde. Pues tiene un beneficio ser un early bird, así que también ajustar ese tiempo en el que nosotros nos acostamos nos va a ayudar a manera de prevención", explicó la especialista.
Además, resaltó la necesidad de evitar el consumo de cigarrillo y de implementar estrategias para ayudar a quienes fuman a dejar este hábito. Finalmente, subrayó la importancia de mantener bajo control el peso, los niveles de colesterol, la presión arterial y la glucosa, elementos fundamentales dentro de los llamados ocho esenciales de la vida para la prevención de enfermedades crónicas.
Por su parte, el Dr. García Mateo señaló que que la nutrición juega un papel importante en cuanto al balance hormonal y metabólico:
"O sea que el problema de nutrición tiene mucho que ver con un desbalance neurohormonal y esto se ha convertido en la pieza clave de condiciones cardiometabólicas como es la obesidad, que es una condición crónica, es una enfermedad y tenemos terapias tanto quirúrgicas, farmacológicas e intervenciones de estilos de vida que nos pueden ayudar con este problema que abunda en nuestra comunidad y específicamente también aquí en Puerto Rico."
Por ello, la Dra. Hernández destacó la importancia de la educación nutricional como una herramienta clave en la prevención y manejo de enfermedades cardiometabólicas. Si bien enfatizó la necesidad de referir a los pacientes a una nutricionista, señaló que los profesionales de la salud deben contar con un conocimiento básico para orientar a los pacientes en la adopción de hábitos saludables.
"Una intervención bien sencilla que yo la hago con cualquier paciente, independientemente de la razón por la cual venga a la oficina, es el método del plato. El método del plato es una forma bien fácil de nosotros mejorar nuestra alimentación", explicó.
Este método consiste en dividir el plato en dos mitades, destinando una de ellas exclusivamente a los vegetales. La otra mitad se divide en dos cuartos: uno para los carbohidratos, preferiblemente ricos en fibra y sin azúcares añadidos, y otro para las proteínas magras.
Además, resaltó la importancia de la hidratación adecuada y de elegir la mejor versión posible de los alimentos de consumo habitual, como optar por arroces integrales en lugar de arroz blanco o reducir la porción cuando el cambio no sea viable.
También abordó la efectividad de patrones de alimentación como la dieta DASH, recomendada para pacientes con hipertensión por su bajo contenido de sodio, y la dieta mediterránea, que prioriza los cereales integrales, vegetales, frutas de temporada y fuentes naturales de omega-3 como los pescados. Esta última, según indicó, ha demostrado ser beneficiosa para personas con prediabetes y diabetes, así como para el control de peso.
En cuanto a las bebidas, enfatizó la necesidad de reducir el consumo de jugos y refrescos azucarados. Si bien la Organización Mundial de la Salud no recomienda los endulzantes artificiales en la población general, mencionó que en pacientes con diabetes o prediabetes pueden considerarse una alternativa para disminuir la ingesta de azúcar.
El Dr. García Mateo concluyó resaltando la importancia de la individualización en el manejo de la alimentación y los hábitos saludables. Subrayó que la cultura alimentaria de Puerto Rico y de la comunidad hispana tiene características propias, con un alto consumo de carbohidratos, pero que es posible adaptar estas preferencias de manera más saludable.
"Podemos seguir utilizando ese tipo de alimentación cultural que nos gusta, pero como dice la doctora, de una manera más saludable, bajando las porciones y así pues utilizando ese método del plato, que es excelente para llevar una salud mucho más placentera y que el paciente lo acepte mejor. Uno no va a comer lo que no le gusta", afirmó.
Asimismo, enfatizó que el enfoque en la salud no debe limitarse únicamente a la prescripción de medicamentos o a la recomendación de intervenciones quirúrgicas. La educación sobre estilos de vida saludables es un pilar fundamental en la prevención y manejo de las enfermedades cardiometabólicas, promoviendo cambios sostenibles y aceptados por los pacientes.