Lipfendra (enlicitide), el primer inhibidor de PCSK9 en presentación o...
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Especialista en cardiología explicó las causas de la insuficiencia car...
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Aunque se considera una enfermedad poco frecuente, la amiloidosis cardíaca por transtiretina está siendo diagnosticada con mayor frecuencia gracias a una mayor conciencia médica y mejores herramientas diagnósticas. La fatiga, la hinchazón de piernas y las arritmias son algunas de las señales de alerta.
La muerte de un senador estadounidense atribuida a una disección aórtica y las especulaciones en torno al fallecimiento del futbolista sudafricano Jayden Adams han vuelto a poner sobre la mesa los riesgos de las enfermedades cardiovasculares.
Aunque Puerto Rico cuenta con tecnología, especialistas y procedimientos cardiovasculares comparables a los de Estados Unidos, la migración médica, el cierre de programas de entrenamiento y las barreras burocráticas amenazan la disponibilidad futura de cardiólogos en la isla, según advirtió el Dr. Carlos Díaz Vélez, Cardiólogo y presidente del Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico.
La Convención de la Sociedad Puertorriqueña de Cardiología, celebrada este viernes, rindió homenaje al cardiólogo intervencionista Dr. Edwin Rodríguez, cuya trayectoria combina casi 30 años de ejercicio médico con una extensa labor humanitaria en escenarios de emergencia dentro y fuera de Puerto Rico.
Las palpitaciones pueden ser el primer signo de una arritmia, un ataque cardíaco o incluso un factor asociado al riesgo de derrame cerebral. Durante el Congreso Anual de la Sociedad Puertorriqueña de Cardiología 2026, el cardiólogo Dr. Edmundo Jordán explicó cuáles síntomas no deben ignorarse, los principales factores de riesgo cardiovasculares y la diferencia entre un ataque cardíaco y un paro cardíaco.
Investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) identificaron un nuevo mecanismo molecular asociado a la miocardiopatía hipertrófica y demostraron que el mavacamten mantiene su eficacia en distintas variantes genéticas de la enfermedad, lo que podría ampliar el número de pacientes candidatos a este tratamiento.
Una investigación publicada en The Lancet encontró que, en las últimas tres décadas, las diferencias en presión arterial y colesterol entre personas con obesidad y aquellas con un IMC normal prácticamente desaparecieron en adultos de 40 a 79 años en varios países de altos ingresos. Los autores atribuyen este fenómeno al mayor uso de medicamentos cardiovasculares, especialmente estatinas y tratamientos para la hipertensión.
Un estudio que siguió durante 25 años a más de 25.000 personas encontró que el consumo frecuente de bebidas azucaradas y zumos de frutas en la infancia y adolescencia se asocia con un mayor riesgo de desarrollar hipertensión arterial en la edad adulta.
VERVE-102, una terapia experimental basada en edición genética, logró reducciones superiores al 60% del colesterol LDL y disminuyó hasta un 88% la proteína PCSK9 tras una única administración, según resultados preliminares publicados en The New England Journal of Medicine.
El rápido envejecimiento de la población en Estados Unidos está transformando la práctica de la cardiología: más pacientes mayores, más comorbilidades y mayor complejidad clínica están impulsando el uso de procedimientos mínimamente invasivos, avances en imagen cardíaca e inteligencia artificial como apoyo diagnóstico y terapéutico.
Un análisis de más de 12.000 personas con diabetes tipo 2 encontró que la dapagliflozina disminuyó de forma significativamente mayor las hospitalizaciones por insuficiencia cardíaca en quienes portaban variantes genéticas asociadas con cardiomiopatía.
Un nuevo estudio advierte que las mujeres en perimenopausia y menopausia tienen hasta el doble de probabilidades de presentar una salud cardíaca deficiente, con mayores niveles de colesterol y azúcar en sangre.





