La detección temprana y el acceso a programas multidisciplinarios pueden mejorar significativamente el pronóstico de personas con esquizofrenia y otros trastornos psicóticos, pero cientos de pacientes continúan sin recibir la atención adecuada.

La esquizofrenia y otros trastornos psicóticos pueden tratarse exitosamente cuando se identifican a tiempo. Sin embargo, en Puerto Rico, la mayoría de las personas que experimentan un primer episodio psicótico no logra acceder a programas especializados que podrían cambiar el curso de su enfermedad.
Así lo advirtió el Licenciado Luis Meléndez, Administrador del Hospital Menonita CIMA, durante una entrevista realizada en el espacio educativo "Fragmentos de la Realidad", una iniciativa impulsada por Bristol Myers Squibb para promover la concienciación sobre la esquizofrenia y combatir el estigma asociado a esta condición de salud mental.
"En Puerto Rico, lamentablemente ocurren un poco más de 600 primeros episodios psicóticos todos los años, pero solamente llegan a programas especializados menos de un 5 %. Hay una brecha que como sistema estamos tratando de trabajar", explicó Meléndez.
El Sistema CIMA cuenta con un Programa de Primer Episodio Psicótico dirigido a pacientes entre los 16 y 35 años que hayan experimentado síntomas psicóticos durante los últimos tres años.
La iniciativa utiliza una práctica basada en evidencia conocida como Coordinated Specialty Care, un modelo de atención integral que reúne a diversos profesionales para atender las necesidades clínicas, sociales y funcionales de cada participante.
El equipo está compuesto por psiquiatras, psicólogos, trabajadores sociales clínicos, consejeros en rehabilitación y especialistas pares, es decir, personas que han vivido la experiencia de la enfermedad y acompañan a nuevos pacientes en su proceso de recuperación.
"Si llega un paciente entre 16 y 35 años con un primer episodio psicótico, con gran probabilidad va a poder entrar a nuestro programa especializado", señaló el administrador.
Uno de los principales retos para lograr diagnósticos tempranos continúa siendo el desconocimiento sobre los síntomas iniciales de la enfermedad.
Meléndez comparó la detección temprana de la psicosis con los programas de prevención del cáncer, destacando que una intervención oportuna puede mejorar considerablemente el pronóstico.
"Cuando llegamos temprano y podemos identificar la enfermedad, tenemos una mejor prognosis. Ocurre muy parecido con esta condición", sostuvo.
El especialista destacó que iniciativas educativas como "Fragmentos de la Realidad" buscan precisamente ayudar a la población a reconocer señales de alerta y conocer dónde buscar ayuda especializada.
Además de la falta de información, el estigma social y la negación familiar continúan retrasando la búsqueda de atención profesional.
"Lamentablemente, además del desconocimiento, también tenemos que trabajar un asunto que es el estigma. Inclusive nosotros como padres podemos entrar en un estado de negación y pensar que nuestro hijo no tiene esa condición. Eso priva a la persona de recibir un tratamiento adecuado", afirmó.
Según explicó, esta resistencia puede provocar que los pacientes lleguen a los servicios especializados cuando los síntomas ya han avanzado, dificultando la recuperación.
A pesar de los desafíos, Meléndez aseguró que existen numerosos ejemplos de personas que han logrado recuperar su funcionalidad gracias al tratamiento adecuado y al acompañamiento continuo.
Durante la actividad se compartieron testimonios de pacientes que han retomado sus estudios, carreras profesionales y proyectos de vida. Entre ellos destacó el caso de una mujer diagnosticada con la condición que actualmente ejerce como abogada especializada en propiedad intelectual.
"Tenemos grandes ejemplos de personas que llegaron a nuestras facilidades en una condición difícil y actualmente están manejando muy bien su condición, prácticamente sin síntomas visibles", expresó.
Asimismo, el Sistema CIMA mantiene grupos de apoyo mensuales para pacientes y familiares, espacios que permiten compartir experiencias, recibir orientación y fortalecer las redes de acompañamiento.
"Es un área de catarsis y aprendizaje. Se comparten las frustraciones propias del proceso, pero también las historias de éxito que vemos en nuestros participantes", concluyó Meléndez.