Esquizofrenia en Puerto Rico: Una condición subatendida que el sistema penal termina absorbiendo

Especialistas del Hospital San Juan Capestrano alertan sobre las consecuencias del huracán María y la pandemia en el aumento de casos no procesables por razones de salud mental.

Laura Guio

    Esquizofrenia en Puerto Rico: Una condición subatendida que el sistema penal termina absorbiendo

    En el marco del dia Mundial de la Esquizofrenia, la Revista de Medicina y Salud Pública conversó con el psiquiatra forense y director médico William Lugo, el psicólogo forense Peter González y el trabajador social y manejador de casos Pablo Montes, en un conversatorio celebrado en el Hospital San Juan Capestrano en Río Piedras con motivo del Día Mundial de la Esquizofrenia, que se conmemora cada 24 de mayo.


    Una condición que va más allá de las películas

    La esquizofrenia es frecuentemente reducida a los estereotipos que circulan en la cultura popular, pero los especialistas coinciden en que su complejidad clínica supera con creces esa imagen.

     El doctor Lugo explicó que la condición se manifiesta en cuatro grandes dimensiones: síntomas positivos como alucinaciones y delirios, síntomas negativos como el retraimiento social, afectación cognitiva en memoria y atención, e impacto social. 

    "Lo que usualmente conocemos por esquizofrenia es lo que hemos visto en las películas, este paciente que probablemente alucina, siente que lo están persiguiendo, pero la esquizofrenia va un poco más allá", señaló.

    Aunque su prevalencia mundial es menor al 10%, la condición consume una proporción desproporcionada de los presupuestos de salud mental por la severidad de sus manifestaciones. El diagnóstico suele establecerse en la adultez temprana, entre los 18 y 21 años, aunque también se registran casos en mujeres alrededor de los 40 y 50 años.

    El peso del estigma sobre pacientes y familias

    Uno de los hilos conductores del conversatorio fue el estigma social que rodea a quienes padecen esquizofrenia. El licenciado Montes subrayó que este no afecta únicamente al paciente, sino que se convierte en un obstáculo sistémico. 

    "El paciente puede sentirse aludido, incrementa su condición basado en que ese pensamiento negativo que lo mantiene aislado ya está reforzado por cómo lo están tratando o por la construcción social que está habiendo basado en su condición", explicó.

    Frente a ello, desde el trabajo social se aplican herramientas como la reestructuración cognitiva y el modelo cognitivo-conductual, y se trabaja activamente con los núcleos familiares. El doctor Lugo añadió que las familias también acaban pagando un costo emocional elevado:

     "Tenemos familiares bien cansados, familiares que se convierten en cuidadores a veces todo el día. Tenemos en la casa una persona con esquizofrenia y un familiar que posiblemente esté deprimido, esté agresivo, y se hace una bomba perfecta a nivel social."

    El sistema judicial ante la enfermedad mental

    El psicólogo forense Peter González explicó el marco legal que protege a las personas con esquizofrenia dentro del proceso criminal. La Regla 240 del proceso penal garantiza el debido proceso a toda persona, incluyendo quienes padecen condiciones de salud mental. Cuando un juez, abogado o fiscal considera que el imputado no puede comprender ni cooperar con el proceso, se activa una evaluación pericial de procesabilidad.

    "La procesabilidad es que entiende en este momento el proceso legal y puede ayudar; la imputabilidad es que en el momento del delito haya estado en sus cabales o no", precisó González. Si se determina que la persona no era imputable al momento de los hechos por encontrarse en un estado psicótico, ese argumento puede presentarse como defensa ante el tribunal.

    El doctor Lugo aclaró un malentendido frecuente en la opinión pública: "Eso no significa que te vas para tu casa y aquí no pasó nada. Va a haber un monitoreo, va a haber tratamiento en un hospital y va a haber una documentación para poder entonces determinar más adelante."

    Un sistema con pocas camas y demasiados pacientes

    Uno de los problemas más graves identificados por los especialistas es la ausencia de niveles intermedios de atención. Puerto Rico opera prácticamente con dos escalones: la hospitalización en crisis y la consulta ambulatoria con el psiquiatra, sin etapas de transición que permitan una recuperación gradual y sostenida.

    "Ese paciente va muy crudo a lo que es la oficina del psiquiatra, la familia entonces se cansa porque constantemente estás hablando con las paredes, estás gritando, tienes el cuarto regado, y eventualmente uno se cansa de manejar eso", describió el doctor Lugo. En otros sistemas de salud, detalló, existen programas de hasta 90 días donde un equipo interdisciplinario trabaja con el paciente y su familia antes de derivarlo al tratamiento ambulatorio.

    En el ámbito judicial, la situación se agrava porque solo existen dos hospitales forenses en la isla, uno en San Juan y otro en Ponce, con camas limitadas. Mientras esperan plaza, muchos pacientes permanecen en instituciones correccionales sin el tratamiento adecuado. "Estamos viendo unos síntomas y las personas van a ver como que la persona está desafiando las reglas, la persona es agresiva, la persona está actuando de una manera violenta, y se busca entonces más castigos, no viendo que es una persona que necesita ayuda", advirtió González.

    María, la pandemia y el aumento de casos no procesables

    Los tres especialistas coincidieron en que el incremento de casos no procesables registrado a partir de 2018 no es una coincidencia. "María altera todo nuestro sistema cultural, poblacional, humano. Personas que no recibieron ese tratamiento adecuado durante ese período se agravaron sus síntomas y muchos síntomas se volvieron más permanentes", sostuvo González.

    La pandemia profundizó el problema: el aislamiento que caracteriza a la esquizofrenia se vio reforzado por las medidas sanitarias, los servicios virtuales no siempre resultaron adecuados para esta población y el acceso a medicamentos se vio interrumpido en muchos casos.

    Recomendaciones: Buscar ayuda, educar a la familia, sostener el tratamiento

    Al cierre del conversatorio, cada especialista dirigió un mensaje a pacientes, familias y sociedad. El doctor Lugo instó a no esperar: "Si yo como individuo reconozco que algo no está bien, buscar ayuda, ya sea con un psiquiatra ambulatorio o venir a sistemas como el de San Juan Capestrano."

    González subrayó que la condición no tiene por qué ser incapacitante: "Si yo tengo un tratamiento estable, una medicación estable, voy a mi psiquiatra estable y reconozco mis síntomas, la probabilidad de tener una vida mucho más saludable y adaptativa está ahí."

    Por su parte, el licenciado Montes hizo un llamado a la educación familiar como pilar de la prevención: "Si la familia se prepara, se educa, pueden brindar un apoyo mucho más genuino al participante, a la persona con problemas de salud mental."


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