La especialista en patología mamaria advierte sobre los riesgos de la fragmentación del sistema de salud y destaca el papel crítico de los biomarcadores en el tratamiento del cáncer de seno.

En el marco del Caribbean Breast Symposium: Avances en Diagnóstico, Tratamiento y Abordaje Multidisciplinario del Cáncer de Mama, organizado por la Sociedad Puertorriqueña de Senología y con cubrimiento especial de la revista Medicina y Salud Pública, la Dra. Elba Torres Matundan, patóloga especialista en cáncer de seno, ofreció una entrevista en profundidad.
El evento, transmitido en vivo este viernes 10 de abril desde las 10:00 a.m., reunió a destacadas figuras del ámbito de la senología latinoamericana. Uno de los temas centrales de la conversación fue la llamada discordancia radiopatológica, un fenómeno que ocurre cuando el hallazgo radiológico —lo que el radiólogo observa e interpreta como benigno o maligno— no coincide con el resultado del análisis del tejido obtenido por biopsia.
"Cuando tenemos ese tipo de casos, es imprescindible la comunicación entre el patólogo y el radiólogo", afirmó la Dra. Torres Matundan. Explicó que ante clasificaciones BIRADS-IV o BIRADS-V cuyo resultado patológico no confirma malignidad, el radiólogo está obligado, en la gran mayoría de los casos, a indicar una nueva biopsia.
Por ello, insistió en que la comunicación entre especialistas no es opcional: "Tenemos que comunicarnos para decirle qué estás viendo radiológicamente, si son calcificaciones lineares o pleomórficas, para que el patólogo sepa si hay que cortar más profundo en el bloque de parafina."
La especialista también recordó que ciertas condiciones benignas —como la mastitis severa, la neuropatía diabética o la esclerosis adenosa— pueden "disfrazarse" de malignidad en las imágenes, lo que exige que el equipo clínico conozca estas presentaciones para evitar diagnósticos errados.
La conversación también abordó el impacto que tiene la técnica de biopsia utilizada sobre la capacidad diagnóstica del patólogo. La Dra. Torres Matundan fue clara: a mayor cantidad de tejido obtenido, mayor confiabilidad en el diagnóstico y en la obtención de biomarcadores.
"Si sospechamos que es maligna desde entrada, debemos tener bastante tejido, porque ese tejido no solamente va para un diagnóstico patológico, sino para un diagnóstico de biomarcadores", explicó. Recomendó el uso de vacuum-assisted biopsy ante lesiones con alta sospecha de malignidad, mientras que la biopsia estereotáctica puede reservarse para microcalcificaciones menos sospechosas.
Respecto a la biopsia por aspiración con aguja fina (FNA, por sus siglas en inglés), desmintió un mito frecuente: sí es posible obtener biomarcadores a partir de este procedimiento, siempre que el material residual en la aguja se procese correctamente en formalina para generar un cell block. "Más del noventa por ciento de las veces podemos hacer el cell block y salen muy bien los receptores", aseguró.
Quizás el segmento más revelador de la entrevista fue la explicación sobre los biomarcadores que se analizan en todo tumor mamario maligno: receptores de estrógeno, progesterona, HER-2 (un factor de crecimiento epidermal ubicado en el cromosoma XVII) y Ki-67, marcador de proliferación celular utilizado por los oncólogos.
"La gran mayoría de los tumores se alimentan de estrógeno", señaló la Dra. Torres Matundan. Saber esto permite a los especialistas ofrecer terapias antihormonales. Si el tumor expresa HER-2, se diseña un esquema de quimioterapia que bloquea esa vía específica. "El significado de estos biomarcadores es esencial para el tratamiento del paciente", subrayó.
La experta destacó además los avances recientes para pacientes con tumores HER-2 "uno plus" —que no se consideran positivos en la clasificación tradicional— y para el grupo de cáncer triple negativo, que históricamente presentaba las tasas de mortalidad más altas. "Ahora han surgido medicamentos que pueden aumentar la sobrevida de estas pacientes", afirmó con optimismo.
Advirtió, no obstante, que la lectura de estos marcadores exige certificación y proficiencia. "No cualquier patólogo puede estar leyendo estos biomarcadores", dijo, señalando que su laboratorio realiza pruebas de proficiencia dos veces al año y trabaja únicamente con clones aprobados por la FDA.
Al cierre de la entrevista, la Dra. Torres Matundan fue invitada a identificar el fallo más crítico en el manejo del cáncer de mama en la región. Su respuesta fue contundente: la fragmentación del sistema de salud.
"El paciente va a hacerse una biopsia a un centro, luego tiene que ir a otro para otra cosa, la cirugía es en otro sitio, no lleva el reporte, no tenemos un sistema de récord médico unificado", describió. Esta desconexión entre centros genera pérdidas de citas, demoras en el tratamiento y decisiones clínicas tomadas con información incompleta.
A esto se suma la situación de la población envejeciente, que vive lejos de los centros especializados, carece de acompañamiento y no tiene acceso a internet ni a sistemas digitales de citas. "Cuando llegan al final, ya tienen estadios muy avanzados, algo que pudo haberse prevenido", lamentó.