Las intensas lluvias en República Dominicana han provocado inundaciones severas y cortes masivos de agua potable. Experta advierte que la falta de acceso al recurso básico podría desencadenar brotes de enfermedades en los próximos días.

Las precipitaciones continuas han generado desbordamientos de ríos y daños en la infraestructura hídrica, afectando a más de 80.000 abonados que permanecen sin servicio de agua potable. Sectores completos del Gran Santo Domingo, incluyendo zonas urbanas y residenciales, han quedado bajo el agua, con calles convertidas en corrientes y múltiples daños materiales.
Las autoridades confirmaron que el impacto de las crecidas en los ríos Haina e Isabela dejó fuera de operación importantes tomas del sistema, complicando el restablecimiento del servicio en medio de la emergencia.
Durante la entrevista con la revista Medicina y Salud Pública, la Dra. Lenisse Candelario explicó que la ausencia de agua potable tiene consecuencias inmediatas en la salud de la población, al limitar prácticas básicas de higiene y obligar a buscar alternativas costosas.
"Definitivamente porque hay limitaciones en la iniciación y también en los accesos, o sea el uso de agua domiciliaria es crucial, porque donde no hay higiene, no hay salud, y eso limita sustancialmente. Además, eso también obliga a fuentes alternativas de agua, como comprar agua de consumo o acceder a camiones de agua", señaló.
"Esto también impacta negativamente en la salud porque hay un presupuesto que hay que destinar para eso, y eso cambia mucho el comportamiento y los gastos directos que tiene una familia. Salud es todo lo que compone el individuo, no es solo signo, síntoma y una receta".
Aunque aún no se reportan brotes, la médica advirtió que las consecuencias sanitarias suelen manifestarse días después de eventos de este tipo, especialmente por la exposición a aguas contaminadas.
"Regularmente esto lo vamos a ver en los próximos cinco días, cuando empieza a manifestarse. Tenemos principalmente malaria, leptospirosis y también infecciones en la piel en personas que tuvieron contacto con estas aguas, sobre todo si tenían alguna herida", explicó.
Asimismo, alertó sobre el riesgo de infecciones cutáneas frecuentes tras inundaciones:
"Todo el que caminó en esas aguas contaminadas puede desarrollar infecciones como celulitis, que es cuando la piel se pone dolorosa, hinchada y caliente, y puede haber fiebre".
La doctora insistió en evitar el contacto con aguas estancadas y contaminadas, ya que representan una vía directa de transmisión de enfermedades.
"No debemos tener contacto directo con aguas contaminadas porque podríamos estar expuestos a leptospirosis o infecciones de la piel. Los síntomas pueden ser muy generales al inicio, como fiebre, dolor de cuerpo y malestar, por lo que es importante acudir a un centro de salud lo más pronto posible", advirtió.
También destacó la importancia de reconocer signos de alarma en enfermedades como la leptospirosis:
"Si el paciente presenta ojos amarillos, dolor abdominal o alteración de la conciencia, ya estamos ante una etapa más avanzada y grave que puede comprometer órganos como el hígado y los riñones".
Más allá del impacto sanitario, la emergencia ha afectado la economía de las familias, especialmente aquellas que han perdido bienes materiales como vehículos o han tenido que asumir gastos adicionales para acceder a agua potable.
"El tema económico impacta directamente en la salud de las personas. Una persona que pierde su vehículo o que tiene que destinar dinero extra para cubrir necesidades básicas va a ver afectada su estabilidad y su bienestar", indicó.
La especialista recomendó mantener vigilancia sobre posibles focos de agua estancada, evitar la automedicación y acudir a servicios de salud ante síntomas como fiebre o malestar general.
"Si usted tiene fiebre, piense que puede ser dengue. Solo utilice acetaminofén y acuda a su médico para una evaluación. También es importante mantener la hidratación y vigilar especialmente a los niños, que son más vulnerables a infecciones gastrointestinales", concluyó.