Voluntarias dan alimentos y apoyo emocional a pacientes con cáncer y cuidadores en Hospital Oncológico

Desde el Hospital Oncológico Isaac González Martínez, el Comité de Pacientes y Amigos trabaja para aliviar la carga emocional y económica de quienes enfrentan el cáncer, ofreciendo meriendas, compañía y empatía tres veces por semana.

Laura Guio

    Voluntarias dan alimentos y apoyo emocional a pacientes con cáncer y cuidadores en Hospital Oncológico

    En medio de tratamientos exigentes y largas jornadas hospitalarias, un grupo de voluntarias se ha convertido en un respiro para pacientes oncológicos y sus acompañantes. Se trata del Comité de Pacientes y Amigos del Hospital Oncológico Isaac González Martínez, una iniciativa con 16 años de trayectoria que apuesta por humanizar la experiencia del cáncer.

    "Nos dedicamos tres veces en semana a llevar meriendas y refrigerios a los pacientes y acompañantes que también sufren", explicó Michelle Martínez, presidenta del comité durante una entrevista exclusiva de la revista Medicina y Salud Pública. "Hay personas que deciden entre pagar el estacionamiento o comer algo. Nosotros venimos con esa ayudita y tratamos de darles una sonrisa".

    El cáncer también impacta al cuidador

    Más allá del paciente, el comité pone el foco en quienes acompañan el proceso, muchas veces en silencio.

    "Yo diría que el acompañante tiene un cáncer emocional. El paciente tiene cáncer físico, pero ser cuidador es extremadamente exhaustivo", afirmó Martínez. "Hay veces que ellos no comen para que el enfermo coma, y ahí tratamos de dar un alivio".

    Este enfoque integral reconoce que el impacto del cáncer trasciende lo clínico, alcanzando lo emocional, económico y social.

    Entre la esperanza y la realidad

    El contacto directo con los pacientes ha dejado lecciones profundas para las voluntarias.

    "Me ha sorprendido ver muchas personas con buen ánimo, incluso con la enfermedad avanzada. Nos hacen chistes, están de buen humor", relató. "Pero también he visto pacientes que se ven físicamente bien y están muy tristes. Esa es la diferencia".

    Aun así, destaca que la esperanza prevalece: "Mayormente el ser humano es esperanzador. Aquí veo muchas caritas de alegría".

    Un llamado urgente a más voluntarios

    Actualmente, el comité opera martes, miércoles y jueves, aunque su meta es ampliar la cobertura.

    "El cáncer no está martes, miércoles y jueves. Está de lunes a domingo", advirtió Martínez. "Pero conseguir fondos, donaciones y voluntarios es cuesta arriba".

    Las necesidades son simples pero constantes: frutas, sándwiches, galletas, agua, café o chocolate, similares a una merienda escolar. Sin embargo, también hacen falta manos dispuestas a servir.

    "Si no me puedes ayudar con tus pesitos, ayúdame con tus pasitos", expresó. "Las personas pueden venir a distribuir alimentos, acompañar y brindar apoyo".

    Sembrar empatía desde la formación médica

    Uno de los proyectos actuales del comité es integrar a estudiantes de ciencias de la salud como voluntarios, con el objetivo de fomentar la empatía desde la formación profesional.

    "Si vas a ser doctor, tienes que tener misericordia por el enfermo", sostuvo Martínez. "No necesitas vivir la enfermedad para entenderla. El dolor es universal".

    Garantizar continuidad, el mayor reto

    Entre sus prioridades, el comité busca asegurar un inventario constante de alimentos y ampliar su red de voluntarios.

    "Queremos tener nuestros suplidos asegurados. Ese es mi proyecto primario, a largo plazo y de siempre", puntualizó.

    Quienes deseen colaborar pueden hacerlo mediante donaciones o voluntariado, contribuyendo a una causa que demuestra que, incluso en medio del cáncer, la solidaridad también puede sanar.


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