Déficit de dopamina en la sustancia negra del cerebro desencadena el desarrollo del párkinson: Experta

Especialista explica los fundamentos del parkinson, sus síntomas distintivos y las claves del tratamiento para mejorar la calidad de vida de los pacientes

Laura Guio

    Déficit de dopamina en la sustancia negra del cerebro desencadena el desarrollo del párkinson: Experta

    En el marco de la Convención Anual de la Academia Médica del Sur, un espacio clave para el intercambio de conocimientos y el diálogo entre profesionales de la salud, la revista Medicina y Salud Pública conversó con la Dra. Jessica Abreu, neuróloga especialista en dolor de cabeza del Hospital Damas de Ponce, quien ofreció una clara y accesible explicación sobre la enfermedad de Parkinson.

    ¿Qué ocurre en el cerebro?

    El Parkinson es, en esencia, una enfermedad degenerativa que afecta la producción de dopamina en el cerebro. La Dra. Abreu explicó con precisión el mecanismo detrás de la condición:

    "Parkinson es una enfermedad degenerativa donde tenemos un cambio, una disminución de lo que es la dopamina en la sustancia negra y eso hace que tengamos una disminución en el movimiento." 

    La sustancia negra es una región del cerebro fundamental en el control del movimiento voluntario. Cuando las neuronas de esa área se deterioran y producen menos dopamina, los mensajes que coordinan los movimientos del cuerpo se ven interrumpidos, dando lugar a los síntomas característicos de la enfermedad.

    Los síntomas que delatan la enfermedad

    El cuadro clínico del Parkinson es reconocible y, según la especialista, comprende cuatro manifestaciones principales:

    "Estos pacientes se caracterizan por tener temblores, tener bradicinesia, que es un enlentecimiento en sus movimientos, tener rigidez y tener disturbios o dificultad al caminar." 

    La bradicinesia,término médico que significa movimiento lento, es considerada por muchos especialistas como el síntoma más incapacitante del párkinson, ya que afecta las actividades cotidianas del paciente. Los temblores, por su parte, suelen ser el signo más visible y el que con mayor frecuencia lleva a los pacientes a consultar con un neurólogo.

    Medicamentos y calidad de vida

    Si bien no existe cura definitiva para el Parkinson, la medicina cuenta con herramientas farmacológicas que permiten controlar los síntomas:

    "Hay medicamentos que se le puede dar a estos pacientes para poderlos ayudar, como es el Levodopa, Carbidopa, para poder ayudar a estos pacientes a poder tener mejor calidad de vida." 

    La levodopa es el fármaco más utilizado en el tratamiento del Parkinson desde su introducción en la medicina en la década de 1960. Actúa como precursor de la dopamina y se combina habitualmente con carbidopa para mejorar su absorción y reducir efectos secundarios. Juntas, estas moléculas forman la base del tratamiento farmacológico en la mayoría de los pacientes.

    El ejercicio, tan importante como la medicación

    Más allá de los fármacos, la neuróloga subrayó con énfasis el papel determinante del ejercicio físico en el manejo de la enfermedad:

    "Muy importante en estos pacientes es que tengan ejercicios aeróbicos y tengan terapia física para poder tener mejor calidad de vida." 

    Estudios recientes respaldan esta recomendación: la actividad aeróbica regular —como caminar, nadar o pedalear— ha demostrado no solo mejorar la movilidad y el equilibrio, sino también ejercer efectos neuroprotectores que pueden ralentizar la progresión de la enfermedad. La terapia física, por su parte, trabaja sobre la coordinación, la postura y la marcha, aspectos directamente comprometidos en el Parkinson.


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