Experto advirtió que la amiloidosis cardíaca es más frecuente de lo que se cree, y que su diagnóstico tardío compromete directamente la respuesta al tratamiento.

Durante la Convención Anual de la Academia Médica del Sur, la revista Medicina y Salud Pública conversó con el Dr. Edwin Molina Torres, cardiólogo con subespecialidad en fallo cardíaco avanzado y trasplante de corazón.
El tema: la amiloidosis cardíaca, una enfermedad que durante décadas pasó desapercibida y que hoy ocupa un lugar cada vez más prominente en la consulta cardiológica.
La amiloidosis es una enfermedad sistémica caracterizada por el depósito anormal de proteínas —denominadas amiloides— en distintos tejidos y órganos. El corazón es uno de los más vulnerables, lo que puede desencadenar un deterioro progresivo de su función.
"La amiloidosis es una condición donde ocurre un depósito de proteínas llamadas amiloides en diferentes partes del cuerpo, siendo el corazón uno de los órganos más afectados."
El especialista distinguió dos variantes principales. La amiloidosis por cadenas livianas (AL) surge de un problema en la médula ósea y constituye una emergencia oncológica. La de transtiretina (ATTR) puede ser hereditaria —con presentación temprana— o asociada al envejecimiento.
"La amiloidosis cardíaca de cadenas livianas ocurre como una emergencia oncológica debido a un problema a nivel de la médula ósea, y por eso es importante detectarla a tiempo para poder diferenciar su tratamiento y poder guiarla de la manera correcta."
Fatiga, falta de aire y fibrilación atrial son señales cardíacas comunes. Pero la enfermedad también puede manifestarse como síndrome del túnel carpiano bilateral, neuropatía periférica, estenosis espinal, afección renal y alteraciones gastrointestinales, síntomas que frecuentemente retrasan el diagnóstico correcto.
El ultrasonido cardíaco permite detectar signos característicos: engrosamiento de las paredes del corazón, dilatación de cámaras y hallazgos clásicos en las distintas modalidades del eco que orientan al diagnóstico.
El Dr. Molina Torres subrayó que ante condiciones que no responden al tratamiento habitual, la amiloidosis debe sospecharse.
"Si usted tiene condiciones que se han tratado pero no siente mejoría, una de las cosas que debe sospechar es que pudiera tener la amiloidosis. Debe consultar con un médico o un profesional de la salud para poder hacer las pruebas necesarias."
Hoy existen opciones terapéuticas que buscan estabilizar las proteínas amiloides e impedir su acumulación en los órganos. Sin embargo, la efectividad está directamente ligada a la precocidad del diagnóstico.
"Hay que detectarla temprano porque la estadística dice que el beneficio ocurre a nivel de cuando va pasando el tiempo de haber comenzado el tratamiento."