Más de 180.000 clientes enfrentarán cortes de agua de hasta 48 horas mientras persisten condiciones de sequía severa en la isla. Autoridades llaman a extremar las medidas para el consumo, almacenamiento y uso seguro del agua, especialmente en poblaciones vulnerables.

La crisis por la sequía en Puerto Rico entró en una nueva fase con el inicio de un plan de racionamiento de agua que dejará sin servicio, por períodos de hasta 48 horas, a más de 180.000 clientes en San Juan y otros municipios de la isla. La medida responde a un escenario de déficit histórico de lluvias que, sumado a los problemas de infraestructura del sistema de distribución, mantiene bajo presión el abastecimiento de agua potable y obliga a reforzar las recomendaciones de salud pública para prevenir enfermedades.
El gobierno de Puerto Rico anunció que el racionamiento comenzará este viernes y se aplicará mediante un calendario alternado de suministro en sectores de San Juan, Carolina, Juncos, Gurabo, Trujillo Alto, Canóvanas y Loíza.
La decisión llega luego de que julio fuera el mes más seco registrado en San Juan en más de 120 años y el segundo más caluroso para la capital. Actualmente, cerca del 25% del territorio presenta condiciones de sequía severa y otro 36% enfrenta sequía moderada.
Las autoridades meteorológicas también advirtieron que las lluvias continuarán por debajo del promedio durante las próximas semanas debido al fortalecimiento del fenómeno de El Niño, lo que podría prolongar la emergencia.
Mientras tanto, camiones cisterna distribuirán agua potable con prioridad para hospitales, hogares de adultos mayores y otras instituciones esenciales.
Aunque el restablecimiento del servicio representa un alivio para las comunidades afectadas, las autoridades sanitarias recuerdan que el agua que vuelve a circular por las tuberías puede arrastrar sedimentos y otros contaminantes acumulados durante la interrupción del suministro.
Por ello, se recomienda dejar correr el agua entre tres y cinco minutos antes de utilizarla y, cuando exista cualquier duda sobre su calidad, hervirla antes de consumirla o emplearla en la preparación de alimentos.
También puede desinfectarse utilizando aproximadamente ocho gotas de cloro por cada galón de agua, mezclando bien y dejando reposar la solución durante al menos 30 minutos antes de su consumo.
Durante los períodos de racionamiento, el agua debe almacenarse en recipientes limpios, destinados exclusivamente para este fin y con tapa para evitar la contaminación.
Las autoridades aconsejan evitar envases que hayan contenido productos químicos o detergentes y mantener los recipientes protegidos del calor y de la exposición directa al ambiente.
Asimismo, recomiendan priorizar el uso del agua disponible para consumo, preparación de alimentos e higiene básica.
Los expertos recuerdan que el agua transparente no necesariamente es segura, ya que bacterias, virus y parásitos pueden estar presentes sin alterar su color, olor o sabor.
Por ello, no se recomienda utilizar agua sin tratar para:
Beber o preparar alimentos.
Preparar fórmulas infantiles.
Limpiar heridas abiertas.
Higienizar dispositivos médicos.
Atender pacientes encamados o personas con sistemas inmunológicos comprometidos.
En caso de utilizar agua para el aseo personal, se aconseja verificar previamente que sea apta para ese uso.
Las medidas preventivas son especialmente importantes en menores de un año, adultos mayores, personas con enfermedades crónicas, pacientes encamados y quienes utilizan dispositivos médicos.
En el caso de los bebés, se recomienda emplear únicamente agua hervida o embotellada para preparar fórmulas infantiles, con el fin de reducir el riesgo de infecciones gastrointestinales.
Ante la prolongación de la sequía y la incertidumbre sobre la duración del racionamiento, las autoridades mantienen vigilancia epidemiológica para detectar oportunamente posibles aumentos de enfermedades gastrointestinales y otras afecciones relacionadas con el consumo de agua contaminada o el almacenamiento inadecuado del recurso.