¿Toma proteína para ganar músculo? Consumir más de la necesaria no siempre sería saludable

Una revisión de más de 350 investigaciones analiza cómo la cantidad de proteínas y aminoácidos puede influir en el metabolismo y el envejecimiento, pero expertos advierten que no existe una recomendación única para toda la población.

Andrea Bazurto Gutiérrez

    ¿Toma proteína para ganar músculo? Consumir más de la necesaria no siempre sería saludable

    Los alimentos y suplementos enriquecidos con proteínas han ganado popularidad en los últimos años, impulsados por la idea de que aumentar su consumo favorece la salud, la masa muscular y el rendimiento físico. Sin embargo, una nueva revisión científica plantea una perspectiva más compleja: en determinadas condiciones, una menor ingesta de proteínas podría activar mecanismos celulares relacionados con un metabolismo más saludable y la longevidad. Los investigadores, no obstante, señalan que estos efectos dependen de factores como la actividad física y que la evidencia en humanos todavía es limitada.

    La proteína no tendría los mismos efectos en todas las personas

    Una revisión publicada en Cell Press Blue recopiló los resultados de más de 350 investigaciones sobre la restricción de proteínas y aminoácidos y su relación con el envejecimiento y la longevidad.

    El análisis, liderado por investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison, describe mecanismos mediante los cuales una reducción moderada de la proteína podría modificar determinadas respuestas celulares frente a los nutrientes, favorecer cambios metabólicos y disminuir algunos procesos relacionados con el deterioro celular.

    Uno de los mecanismos señalados está relacionado con el factor de crecimiento de fibroblastos 21 (FGF21), una hormona que puede aumentar cuando disminuye la disponibilidad de proteínas y que participa en la regulación del metabolismo energético y la glucosa.

    Los investigadores también analizan el papel de aminoácidos como la metionina, la isoleucina y la valina, cuya disponibilidad puede influir en distintas vías de señalización celular relacionadas con el crecimiento, el metabolismo y el envejecimiento.

    ¿Qué ocurre en los seres humanos?

    Una parte importante de la evidencia sobre los beneficios de restringir proteínas procede de estudios realizados en animales, particularmente en roedores. En estos modelos, reducir la proteína o determinados aminoácidos puede producir efectos metabólicos asociados con una mayor longevidad.

    En humanos, algunos ensayos han encontrado que determinadas estrategias de reducción proteica pueden asociarse con cambios en el peso corporal, la masa grasa y el control de la glucosa. Sin embargo, estos resultados todavía no permiten establecer que consumir menos proteína prolongue la vida en las personas.

    Por eso, los autores y otros especialistas llaman a interpretar los hallazgos con cautela y evitar convertirlos en una nueva regla nutricional.

    La actividad física cambia la ecuación

    La relación entre proteína y salud tampoco puede analizarse separada del nivel de actividad física.

    La proteína desempeña un papel fundamental en la formación y mantenimiento de la masa muscular, especialmente cuando se combina con ejercicio de fuerza. Por ello, las necesidades de una persona físicamente activa pueden ser diferentes de las de alguien que lleva una vida predominantemente sedentaria.

    El investigador Dudley Lamming, de la Universidad de Wisconsin-Madison y autor principal de la revisión, señala que las proteínas ofrecen beneficios importantes para el crecimiento muscular y la respuesta al ejercicio, pero plantea que algunas personas sedentarias podrían estar consumiendo cantidades superiores a sus necesidades.

    Esto no significa que la proteína sea perjudicial para las personas sedentarias, sino que un mayor consumo no necesariamente implica mayores beneficios.

    Ni "más" ni "menos": la cantidad adecuada

    Los expertos independientes también advierten contra interpretar el estudio como una recomendación para reducir indiscriminadamente el consumo de proteínas.

    El especialista en nutrición y genómica José M. Ordovás, de Tufts University, señala que no debería sustituirse el mensaje de que "más proteína es mejor" por la idea opuesta de que "menos proteína alarga la vida".

    La cantidad adecuada depende de factores individuales como la edad, el estado de salud, la alimentación y el nivel de actividad física. Además, determinados grupos pueden tener necesidades proteicas mayores y requieren especial atención nutricional.

    La principal conclusión de la revisión, por tanto, no sería eliminar o restringir la proteína de manera general, sino cuestionar la idea de que aumentarla indiscriminadamente es necesariamente beneficioso.

    En lugar de perseguir la mayor cantidad posible, la evidencia apunta hacia una alimentación que aporte la proteína necesaria según las características y necesidades de cada persona, priorizando además la calidad de las fuentes alimentarias.

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