El Dr. Ángel Muñoz, director de la Escuela de Cuidadores Mayores de la PUCPR, explicó cómo el racionamiento de agua puede complicar el cuidado de adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, y compartió recomendaciones para reducir riesgos durante la emergencia.

Ante el plan de racionamiento de agua que afectará a cientos de miles de residentes en Puerto Rico, el Dr. Ángel Muñoz, director de la Escuela de Cuidadores Mayores de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico (PUCPR), recinto de Ponce, advirtió que la interrupción del servicio representa un desafío adicional para quienes cuidan a adultos mayores, personas encamadas o pacientes con condiciones crónicas, por lo que insistió en la importancia de planificar con anticipación y organizar el uso del agua disponible.
El especialista explicó que la falta de agua impacta directamente las tareas esenciales del cuidado diario, desde la preparación de alimentos y la administración de medicamentos hasta la higiene personal y la limpieza del equipo médico.
Según indicó, las personas cuidadoras atienden no solo a adultos mayores, sino también a pacientes con cáncer, demencia, enfermedad de Alzheimer, diversidad funcional y otras condiciones que requieren asistencia continua, por lo que cualquier interrupción del suministro puede aumentar el riesgo de complicaciones.
Asimismo, señaló que mantener una adecuada higiene sigue siendo indispensable para prevenir infecciones, especialmente en personas con úlceras por presión o que requieren cambios frecuentes de pañales y curaciones.
Como primera recomendación, el Dr. Muñoz exhortó a las familias a calcular cuánta agua necesitan diariamente para cada actividad relacionada con el cuidado del paciente.
Explicó que el agua debe almacenarse de manera organizada y separarse según el uso que tendrá, diferenciando la destinada al consumo, la preparación de alimentos, la administración de medicamentos, el aseo personal, la limpieza del equipo médico y otras necesidades del hogar.
Además, recomendó distribuir el agua en recipientes pequeños para facilitar su manipulación, especialmente entre adultos mayores y cuidadores con limitaciones físicas, disminuyendo así el riesgo de caídas o lesiones al trasladar recipientes pesados.
El director de la Escuela de Cuidadores Mayores indicó que durante el periodo de racionamiento no se trata de reducir las medidas de higiene, sino de adaptarlas.
En ese sentido, sugirió complementar el lavado de manos con el uso de alcohol o desinfectantes para manos cuando sea necesario, así como utilizar guantes durante algunos procedimientos de cuidado para disminuir el consumo de agua sin comprometer la seguridad del paciente.
El especialista también advirtió que, cuando regrese el suministro, el agua podría salir turbia o no encontrarse en condiciones óptimas inicialmente.
Por ello, recomendó evitar utilizar agua de calidad dudosa para preparar alimentos o medicamentos dirigidos a personas vulnerables, ya que esto podría favorecer trastornos gastrointestinales que compliquen aún más el estado de salud de quienes reciben cuidados.
Durante la entrevista, el Dr. Muñoz recordó que los adultos mayores suelen percibir menos la sensación de sed, por lo que insistió en que no deben reducir su consumo de agua para enfrentar el racionamiento.
Indicó que, en términos generales, se recomienda disponer de al menos un galón de agua por persona al día, aunque esta cantidad puede variar según las necesidades individuales.
También aconsejó mantener los hogares ventilados, utilizar abanicos cuando sea posible y continuar ofreciendo agua regularmente para disminuir el riesgo de deshidratación y complicaciones relacionadas con las altas temperaturas.
El experto destacó que las personas que reciben diálisis domiciliaria podrían enfrentar mayores dificultades durante el racionamiento debido a la cantidad y calidad de agua que requiere este tratamiento.
En estos casos, recomendó comunicarse con el médico tratante para evaluar alternativas y coordinar la realización del procedimiento en otros espacios si fuera necesario.
Finalmente, el Dr. Muñoz hizo un llamado a familiares, vecinos y amigos para brindar apoyo a los cuidadores, especialmente cuando estos no puedan transportar agua o necesiten asistencia adicional.
Incluso, señaló que, si la condición del paciente lo permite, una alternativa temporal podría ser trasladarlo al hogar de un familiar ubicado en una zona sin interrupciones del servicio.
Además, recordó que este tipo de situaciones puede generar ansiedad, estrés e insomnio entre quienes cuidan a otras personas, por lo que recomendó buscar apoyo emocional y ayuda profesional cuando sea necesario.