El psicólogo clínico, especialista en neuropsicología y psicología forense, explicó cómo la percepción de una injusticia puede reducir la consideración de alternativas y cómo la empatía con una sola versión puede alimentar juicios precipitados. Aclaró que esos conceptos no justifican la violencia ni bastan para diagnosticar a una persona.

La identificación con el relato de una persona señalada por cometer un crimen puede llevar a algunos usuarios a justificar la violencia y a condenar a las víctimas sin conocer todas las versiones. Así lo planteó el doctor José Pons Madera, psicólogo clínico especialista en neuropsicología y psicología forense, durante una entrevista con el periodista Luis Penchi para Medicina y Salud Pública (MSP).
La conversación abordó las reacciones en redes sociales tras los asesinatos del abogado Luis Quiñones y del líder del Partido Nuevo Progresista, Félix Plaud, hechos atribuidos durante la entrevista a William Noel Rivera Sánchez. Pons describió las plataformas digitales como un "paredón", donde algunas personas juzgan con rapidez a partir de información incompleta.
"Estamos escuchando la versión del asesino, no estamos escuchando la versión de las víctimas", dijo. Según explicó, el público no conoce todos los detalles de la disputa ni ha escuchado a todas las partes. Por eso, advirtió, sentir empatía por el dolor que alguien expresa no equivale a aprobar sus actos.
Cuando la percepción se estrecha
Pons utilizó el término "visión de túnel" para describir cómo una persona intensamente concentrada en una idea de agravio puede dejar de considerar otros puntos de vista y alternativas. "Lo primero que pasa es que el sistema perceptual se achica", explicó.
El especialista relacionó esa reducción de perspectivas con emociones intensas, estrés y dolor. También utilizó la expresión "moral injury", o lesión moral, para referirse a la sensación de haber sido profundamente herido o tratado injustamente. En ese estado, señaló, una persona podría tener más dificultad para evaluar otras maneras de responder a un conflicto.
Pons indicó que la entrevista abordó el proceso judicial relacionado con la disputa y que, según lo discutido, se había iniciado un trámite de emplazamiento. Ese contexto debe distinguirse de cualquier conclusión sobre la responsabilidad de las partes. El análisis psicológico de una posible conducta tampoco determina por sí mismo qué ocurrió ni justifica la violencia.
Al preguntársele si la conducta evidenciaba un problema de salud mental, Pons respondió: "La salud mental ahí falló". A renglón seguido, aclaró que establecer si existe un trastorno crónico requiere otro análisis. La observación de un video o de una conducta no es suficiente para diagnosticar a una persona; hace falta una evaluación clínica.
Empatía, morbo y "traumatización vicaria"
El psicólogo describió al pueblo puertorriqueño como empático ante el dolor ajeno. Esa disposición puede favorecer la identificación con una persona que presenta una historia de pérdida o injusticia. El riesgo, advirtió, surge cuando esa empatía se convierte en respaldo a la violencia o en condena de las víctimas, que no han expuesto su versión en el debate público.
Pons también habló de "traumatización vicaria" al referirse al impacto que puede tener en otras personas exponerse al dolor ajeno y a relatos cargados emocionalmente. En la conversación, vinculó el consumo de detalles sobre el crimen con el morbo y sostuvo que esa búsqueda puede desplazar la atención del sufrimiento de las familias.
"Lo que importa es la satisfacción momentánea del morbo, del saberlo", expresó. Para describir el efecto de esa reacción, añadió: "Nos estamos deshumanizando". A su juicio, la conversación pública puede perder de vista que el dolor afecta tanto a las familias de las víctimas como a la del señalado.
Las redes amplifican una pérdida de valores
Pons sostuvo que el debilitamiento de valores sociales antecede a las redes sociales, pero que estas han amplificado el problema. También cuestionó una cultura que, en su opinión, privilegia el dinero y el estatus por encima de las relaciones, el altruismo y el bienestar personal.
El especialista presentó esas ideas como parte de su interpretación social del fenómeno, no como una explicación única de los asesinatos ni de la conducta de quienes comentan en línea. La empatía o el respaldo expresado en redes tampoco permiten concluir que esas personas cometerían actos similares.
Al cerrar la entrevista, Pons describió lo ocurrido como una tragedia para las familias de Luis Quiñones, Félix Plaud y William Noel Rivera Sánchez, y extendió sus condolencias. El análisis psicológico, concluyó la conversación, puede ayudar a examinar las reacciones individuales y colectivas, pero no sustituye la evidencia ni los procedimientos correspondientes.