Investigadores exploran el papel de la creatina como complemento en el tratamiento de la depresión

Una revisión de estudios realizada por investigadores de Canadá encontró que la creatina podría contribuir a reducir síntomas depresivos cuando se combina con tratamientos convencionales. Sin embargo, la evidencia disponible sigue siendo limitada y los expertos consideran que aún no es suficiente para modificar la práctica clínica.

Andrea Bazurto Gutiérrez

    Investigadores exploran el papel de la creatina como complemento en el tratamiento de la depresión

    La creatina es ampliamente conocida por su uso en el ámbito deportivo para favorecer el rendimiento físico y el desarrollo muscular. Sin embargo, una nueva revisión sistemática publicada en la revista Brain Medicine explora un posible beneficio menos conocido: su papel en el tratamiento de la depresión. Aunque algunos estudios sugieren efectos positivos, los investigadores advierten que los hallazgos todavía no permiten sacar conclusiones definitivas.

    Los estudios muestran resultados divididos

    La revisión fue liderada por investigadores de la Universidad de Ottawa, en Canadá, quienes analizaron cinco ensayos clínicos controlados aleatorios realizados en Corea del Sur, Estados Unidos, Brasil, Israel e India.

    En total, los estudios incluyeron a 238 participantes, de los cuales 126 recibieron creatina y 112 un placebo. La edad promedio fue de 36 años y la mayoría de los participantes eran mujeres. De hecho, dos de los ensayos estuvieron conformados exclusivamente por mujeres.

    Los resultados fueron mixtos. Dos de los cinco ensayos encontraron beneficios al incorporar creatina al tratamiento de personas con trastorno depresivo mayor.

    Uno de ellos mostró que añadir cinco gramos diarios de creatina al antidepresivo escitalopram produjo una mayor reducción de los síntomas depresivos después de ocho semanas en comparación con el placebo.

    Otro estudio observó una mejoría más pronunciada cuando la creatina se combinó con terapia cognitivo-conductual.

    Tres ensayos no encontraron beneficios

    A pesar de esos resultados positivos, tres de los estudios analizados no detectaron diferencias significativas entre la creatina y el placebo.

    Uno de los ensayos evaluó personas que no habían respondido previamente a medicamentos antidepresivos y no encontró beneficios con dosis de cinco o diez gramos diarios de creatina.

    Otro estudio realizado en adolescentes tampoco evidenció mejoras frente al placebo, independientemente de la dosis administrada.

    Asimismo, una investigación centrada en pacientes con trastorno bipolar que atravesaban episodios depresivos no mostró efectos positivos del suplemento.

    Los investigadores señalaron además que dos participantes con trastorno bipolar que recibían creatina desarrollaron episodios de hipomanía o manía, lo que evidencia que la respuesta al compuesto puede variar según el diagnóstico de cada paciente.

    El papel de la creatina en el cerebro

    Según los autores, existe una base biológica que justifica seguir investigando esta posible relación.

    El cerebro es uno de los órganos con mayor consumo energético del cuerpo y la creatina participa en la regeneración del trifosfato de adenosina (ATP), una molécula fundamental para el funcionamiento celular.

    Investigaciones previas también han identificado alteraciones en el metabolismo de la creatina en personas con trastornos de salud mental. Algunas hipótesis plantean que una reducción en la producción de energía cerebral podría estar relacionada con el desarrollo de la depresión.

    Además, la creatina podría influir en sistemas vinculados con neurotransmisores como la dopamina y la serotonina, que desempeñan un papel clave en la regulación del estado de ánimo y son el objetivo de muchos tratamientos antidepresivos.

    No obstante, los autores enfatizan que estas asociaciones aún son correlacionales y no demuestran una relación directa de causa y efecto.

    Los expertos piden más investigación

    Los investigadores consideran que los resultados actuales son interesantes, pero insuficientes para recomendar la creatina como tratamiento para la depresión.

    "La señal es interesante, pero no es un veredicto", afirmó Bassam Jeryous Fares, autor principal de la revisión. Según el experto, la evidencia disponible sugiere que el tema merece seguir siendo estudiado, pero todavía no justifica cambios en la práctica clínica.

    Por su parte, Nicholas Fabiano, autor principal del trabajo, señaló que los efectos adversos observados fueron principalmente molestias gastrointestinales leves, aunque aclaró que aún no es posible determinar con certeza si la creatina ayuda a aliviar los síntomas depresivos ni si los resultados pueden extrapolarse a toda la población.

    Ensayos más grandes serán clave

    Entre las principales limitaciones identificadas por los investigadores se encuentran el reducido tamaño de las muestras, el predominio de mujeres en varios estudios y las diferencias metodológicas entre los ensayos analizados.

    Por ello, los autores consideran necesario desarrollar investigaciones más amplias, con seguimientos superiores a las ocho semanas, que evalúen distintas dosis y analicen también el efecto de combinar la creatina con ejercicio físico.

    Por ahora, la evidencia sugiere un potencial terapéutico que merece atención científica, pero aún no ofrece pruebas concluyentes sobre el papel de la creatina como herramienta para el tratamiento de la depresión.

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