El doctor Julio Jiménez, Psiquiatra y director del Programa de Psicología del Hospital Damas, destacó que el 64% de los pacientes evaluados por el servicio de psicología clínica durante 2025 presentaron al menos un diagnóstico de salud mental, una cifra que evidencia la necesidad de integrar de forma rutinaria estos servicios en los hospitales generales.

La salud mental y la salud física están estrechamente relacionadas. Así lo explicó el doctor Julio Jiménez, director del Programa de Psicología del Hospital Damas, quien señaló que los trastornos psicológicos pueden influir en la evolución de enfermedades médicas, la calidad de vida de los pacientes, el uso de los servicios de salud e incluso en la duración de las hospitalizaciones.
Durante una entrevista con la Revista Medicina y Salud Pública, el especialista abordó la importancia de integrar la atención psicológica dentro de los hospitales generales y compartió los principales hallazgos del programa que dirige desde hace más de dos décadas.
Según explicó el especialista, los datos más recientes del Programa de Psicología Clínica del Hospital Damas muestran que el 64% de los pacientes evaluados en 2025 reunían criterios para al menos un trastorno de salud mental.
La cifra supera ampliamente la prevalencia observada en la población general de Puerto Rico, donde aproximadamente entre el 23% y el 24% de las personas cumple criterios para algún problema de salud mental.
"Estamos hablando de dos de cada tres personas que entran en el hospital y que nosotros evaluamos", señaló el doctor Jiménez.
El especialista aclaró que estos resultados no corresponden únicamente a pacientes referidos por sospecha de problemas psicológicos, ya que el programa mantiene el compromiso de evaluar a todos los pacientes que ingresan a determinadas unidades hospitalarias, lo que permite obtener una muestra más representativa de esta población.
Según el Doctor, estos hallazgos constituyen una evidencia clara de la necesidad de incorporar profesionales de salud mental de manera rutinaria dentro de los hospitales generales.
De acuerdo con el doctor Jiménez, el diagnóstico más común entre los pacientes evaluados es el trastorno depresivo mayor, particularmente en personas que ya habían experimentado episodios depresivos previos.
"Eso indica un poco la realidad de nuestra población y la frecuencia con la que se pueden presentar este tipo de trastornos", explicó.
Además de la depresión mayor, los especialistas identifican con frecuencia trastornos de ansiedad generalizada, alteraciones neurocognitivas como el delirium —especialmente en unidades de cuidados intensivos—, así como trastornos psicóticos y bipolares.
El director del programa destacó que la detección temprana de síntomas psicológicos resulta fundamental porque estos pueden afectar directamente la recuperación de los pacientes.
Explicó que cuadros como la depresión o la ansiedad pueden reducir la capacidad de colaboración con los tratamientos médicos, dificultar la comunicación con el equipo de salud y disminuir la participación en procesos de rehabilitación física.
Desde el punto de vista fisiológico, añadió que los estados emocionales también pueden influir en la respuesta del organismo. El aumento de los niveles de estrés y de sustancias como el cortisol puede afectar distintos procesos biológicos, incluida la respuesta inmunológica.
Los estudios desarrollados por el propio Hospital Damas muestran que los pacientes con comorbilidades de salud mental permanecen hospitalizados entre cuatro y cinco días más que aquellos que no presentan estos trastornos.
"Eso no solamente impacta la calidad de vida del paciente, sino que además aumenta el costo de utilización de los servicios de salud", indicó.
Otro de los servicios destacados del programa es la Unidad de Rehabilitación Neurocognitiva, que lleva cerca de 20 años en funcionamiento y está dirigida por el doctor Javier Hernández, psicólogo clínico especializado en neuropsicología y rehabilitación neuropsicológica.
El doctor Jiménez explicó que una de las características que hace única a esta unidad en Puerto Rico es su integración completa dentro del entorno hospitalario.
La unidad evalúa a pacientes hospitalizados, especialmente aquellos ingresados en áreas de rehabilitación, incluyendo personas que han sufrido eventos neurológicos como accidentes cerebrovasculares o derrames cerebrales.
Su trabajo permite identificar tempranamente posibles secuelas neurocognitivas, intervenir durante la hospitalización y desarrollar estrategias de seguimiento para favorecer la recuperación funcional del paciente.
El especialista enfatizó que atender adecuadamente síntomas de ansiedad o depresión puede mejorar significativamente la participación de los pacientes en sus procesos de rehabilitación.
Como ejemplo, mencionó a las personas que se recuperan de procedimientos quirúrgicos, como los reemplazos de rodilla, donde el dolor y las exigencias físicas del tratamiento pueden representar un desafío adicional.
Según explicó, los pacientes con ansiedad suelen experimentar una mayor percepción del dolor, por lo que las intervenciones psicológicas dirigidas al manejo emocional pueden facilitar una participación más activa en las terapias de rehabilitación y contribuir a mejores resultados clínicos.
El programa también funciona como escenario de adiestramiento para estudiantes e internos de la Ponce Health Sciences University.
Para el doctor Jiménez, uno de los principales retos actuales es aumentar la cantidad de psicólogos clínicos capacitados para trabajar en hospitales generales y fomentar una mayor integración entre los servicios de salud mental y el resto de las especialidades médicas.
Asimismo, señaló que la formación no solo beneficia a los futuros psicólogos, sino también al personal médico en entrenamiento, al promover una mayor identificación de síntomas psicológicos y el trabajo interdisciplinario dentro de los hospitales.
Al finalizar la entrevista, el especialista reconoció que Puerto Rico ha mostrado avances importantes en la aceptación de los servicios de salud mental durante los últimos 25 años. Sin embargo, advirtió que el estigma continúa siendo una de las principales barreras para que muchas personas busquen ayuda.
Aunque existen desafíos relacionados con el acceso a los servicios, sostuvo que actualmente hay más oportunidades y recursos disponibles para identificar síntomas de depresión, ansiedad y otros trastornos.
"Tenemos que seguir trabajando en romper este estigma social que tenemos hacia la salud mental", concluyó.