Una investigación basada en datos de cerca de 700.000 personas en Cataluña encontró que quienes padecen trastornos mentales graves presentan una mayor prevalencia de demencia en todas las edades analizadas y un mayor riesgo de ictus, especialmente durante la juventud y la mediana edad.

Las personas con trastornos mentales graves podrían enfrentar un riesgo más elevado de desarrollar demencia y sufrir un ictus en comparación con la población general. Así lo señala un estudio liderado por el Clínic-IDIBAPS y publicado en la revista European Neuropsychopharmacology, cuyos resultados respaldan la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención y seguimiento clínico en esta población.
Los investigadores compararon la prevalencia de demencia e ictus entre personas diagnosticadas con trastornos mentales graves, como esquizofrenia, trastorno bipolar o depresión mayor, y personas sin diagnóstico psiquiátrico.
Los resultados mostraron que la prevalencia de demencia fue significativamente superior entre quienes padecían trastornos mentales graves en todos los grupos de edad evaluados.
El estudio también identificó una mayor probabilidad de sufrir un ictus entre las personas con trastornos mentales graves, una diferencia que fue especialmente marcada en adultos jóvenes y de mediana edad.
Aunque el riesgo continuó siendo más alto en comparación con la población sin diagnóstico psiquiátrico, las diferencias tendieron a disminuir progresivamente con el envejecimiento.
Para los autores, los hallazgos evidencian que los trastornos mentales graves tienen implicaciones que van más allá de la salud mental.
"Este estudio confirma que los trastornos mentales graves no solo afectan a la salud mental, sino que están estrechamente relacionados con otras enfermedades neurológicas y cardiovasculares. Esto nos obliga a replantear el modelo asistencial hacia una visión más integral", señaló Eduard Vieta, jefe del Servicio de Psiquiatría y Psicología del Clínic y líder del grupo de Trastornos bipolares y depresivos del IDIBAPS.
Según Michele De Prisco, investigador del IDIBAPS y primer autor del estudio, los resultados sugieren que los trastornos mentales graves deberían considerarse factores de riesgo para la demencia y el ictus, particularmente en edades en las que estas enfermedades no suelen esperarse.
Los investigadores destacan que estos hallazgos refuerzan la conveniencia de adelantar las estrategias de prevención y vigilancia clínica en esta población, con el objetivo de facilitar la detección temprana de complicaciones neurológicas y cardiovasculares, reducir la carga de enfermedad y mejorar la calidad de vida de los pacientes.