La fisiatra Valeria Lozada explicó que la fatiga, los problemas respiratorios y la debilidad por uso repetitivo son los principales retos de los pacientes con miastenia gravis al momento de hacer ejercicio. Aunque la actividad física puede mejorar la funcionalidad y la calidad de vida, insiste en que debe ser leve, progresiva e individualizada.

En el marco del primer simposio educativo sobre miastenia gravis de la Academia Puertorriqueña de Neurología, la fisiatra Valeria Lozada abordó el papel del ejercicio y el estilo de vida en pacientes con esta condición. El encuentro contó con alta participación y múltiples preguntas sobre rehabilitación, funcionalidad y calidad de vida.
La doctora Lozada explicó que vivir con miastenia gravis implica aprender a manejar el movimiento y las actividades diarias.
"La rehabilitación tiene un papel importante para ayudar a los pacientes a mantener su funcionalidad y su calidad de vida", señaló.
La fisiatra indicó que los mayores retos al momento de realizar actividad física son:
Fatiga
Problemas respiratorios
Debilidad por uso prolongado o repetitivo de las extremidades
A esto se suman factores emocionales como la motivación y el impacto en la calidad de vida.
Lozada enfatizó que no existe una única fórmula de ejercicio para estos pacientes, debido a la variabilidad de los síntomas.
Sin embargo, explicó que la evidencia disponible muestra beneficios del ejercicio aeróbico y de fortalecimiento con bandas o pesas livianas, así como actividades como caminar o usar bicicletas estacionarias.
Estos ejercicios han demostrado mejorar la distancia de caminata y la capacidad de realizar actividades cotidianas como:
Peinarse
Cepillarse los dientes
Cocinar
Comer de forma independiente
La especialista recomendó el ejercicio submáximo, es decir, aquel en el que el paciente se sienta cómodo.
También aclaró que no es necesario acudir exclusivamente a un gimnasio:
"Hay estudios que se han hecho en pacientes que hacen ejercicio en la casa, con pesas de uno o dos libras", explicó.
Entre las opciones mencionó estiramientos, tai chi y yoga leve o moderado, siempre dentro de la tolerancia individual.
La fisiatra advirtió que deben ajustarse o suspenderse los ejercicios si aparecen:
Párpado caído durante la actividad
Dificultad para tragar
Visión doble
Incapacidad para mover una extremidad después del ejercicio
Falta de aire o dificultad para hablar en oraciones completas
Lozada recomendó iniciar el proceso con un terapista físico, especialmente para el monitoreo y la correcta ejecución de los ejercicios.
Señaló además la importancia de la supervisión de especialistas con experiencia en la condición, como el neurólogo neuromuscular o el fisiatra.
La especialista advirtió que el calor puede exacerbar los síntomas, por lo que el entorno debe ser considerado en la actividad física.
Aunque hay poca evidencia sobre la acuaterapia en miastenia gravis, mencionó que algunos pacientes reportan beneficios al caminar o flotar en el agua, lo que puede contribuir al bienestar físico y emocional.
La fisiatra recomendó:
Ejercicio 1 a 2 veces por semana
Sesiones de 20 a 30 minutos
Preferiblemente en la mañana
Intensidad leve a moderada
Supervisión médica previa
"Hay que mantener el ejercicio leve a moderado, donde el paciente todavía pueda hablar y se sienta cómodo", concluyó.