El cirujano pediátrico Dr. Víctor Ortiz explicó que el pectus excavatum y el pectus carinatum son las deformidades más comunes de la pared torácica. Mientras el pecho hundido puede comprometer la función cardíaca y pulmonar, el pecho de paloma suele generar principalmente afectaciones psicológicas. Detectarlas a tiempo puede permitir tratamientos menos invasivos.

Las deformidades de la pared torácica anterior son alteraciones congénitas que pueden hacerse más evidentes durante el crecimiento y la adolescencia. Entre las más frecuentes se encuentran el pectus excavatum, conocido como pecho hundido, y el pectus carinatum o pecho de paloma. Aunque ambas condiciones son progresivas, sus consecuencias y opciones de tratamiento varían según la severidad del caso.
De acuerdo con el cirujano pediátrico Dr. Víctor Ortiz, el pectus excavatum representa aproximadamente el 90% de los casos de deformidades de la pared torácica anterior, mientras que el pectus carinatum constituye entre el 5% y el 7% de los casos.
El especialista explicó que el pectus excavatum se caracteriza por un hundimiento del pecho, mientras que el pectus carinatum provoca una protrusión del esternón, razón por la que también se conoce como "pecho de paloma".
"El pectus excavatum es, antes que nada, mucho más frecuente que ningún otro defecto de la caja torácica anterior", señaló.
Según el Dr. Ortiz, estos pacientes nacen con la deformidad, aunque esta suele ser poco visible al momento del nacimiento.
"Esto es un defecto congénito. Eso no quiere decir que es un defecto de los cromosomas y los genes, pero es un defecto de nacimiento", explicó.
A medida que el niño atraviesa las diferentes etapas de crecimiento, la alteración puede hacerse más marcada, alcanzando su máxima expresión alrededor de la adolescencia, especialmente cerca de los 13 años.
El especialista indicó además que en algunas familias existe una mayor frecuencia de estos casos. Según explicó, hasta un 40% de las familias pueden presentar más de un integrante afectado, aunque esto no implica necesariamente una herencia genética directa.
El Dr. Ortiz advirtió que el pectus excavatum puede generar consecuencias importantes sobre órganos ubicados detrás del esternón.
A medida que el hundimiento aumenta, puede ejercer presión sobre el corazón y los pulmones, provocando alteraciones funcionales.
"Comprime el pulmón y el corazón que están justo detrás del esternón", detalló.
Además, explicó que el desplazamiento del corazón puede generar presión sobre las válvulas cardíacas, mientras que los pulmones pueden desarrollar problemas de restricción pulmonar debido a la disminución de la capacidad de expansión.
Estas limitaciones suelen hacerse más evidentes durante la actividad física, cuando los pacientes presentan cansancio o dificultad para realizar ejercicios de intensidad moderada o alta.
A diferencia del pecho hundido, el pectus carinatum generalmente no produce alteraciones fisiológicas en el corazón ni en los pulmones.
Sin embargo, el especialista destacó que sí puede tener un impacto significativo en la salud emocional de los pacientes, especialmente durante la adolescencia.
"Desde el punto de vista físico, causa unos cambios que son muy detrimentales para los jóvenes, especialmente en esa edad de adolescencia donde hay tanto bullying y tanta presión de grupo", afirmó.
Según indicó, esta situación puede derivar en problemas psicológicos relacionados con la autoestima y la imagen corporal.
El Dr. Ortiz enfatizó que ambas condiciones son progresivas, por lo que la detección temprana resulta clave para mejorar los resultados del tratamiento.
En casos leves de pectus carinatum, es posible utilizar un dispositivo ortopédico o brace que ejerce presión sobre el esternón.
El tratamiento consiste en utilizarlo aproximadamente 10 horas al día durante 10 meses, estrategia que, según el especialista, permite evitar la cirugía en cerca del 80% de los pacientes.
"Si es leve, usted puede ponerle un brace y el 80% de esos niños se les va a evitar una cirugía", destacó.
Cuando el pectus excavatum alcanza grados más avanzados, puede requerirse tratamiento quirúrgico.
El especialista explicó que una de las técnicas más utilizadas actualmente es el procedimiento de Nuss, una cirugía mínimamente invasiva desarrollada por el Dr. Donald Nuss.
La intervención consiste en realizar pequeñas incisiones laterales en el tórax para introducir una barra metálica diseñada específicamente para cada paciente, con el objetivo de corregir gradualmente la deformidad del esternón.
El Dr. Ortiz recomendó a los padres observar cuidadosamente la forma del tórax de sus hijos y consultar con un especialista si detectan hundimiento o protrusión progresiva del pecho.
También aconsejó prestar atención a síntomas como dificultad para correr, cansancio excesivo durante el ejercicio o agotamiento al subir escaleras.
"Los padres van a ver, en el caso más común, que está hundido y se sigue hundiendo con el tiempo más y más", indicó.
El especialista concluyó que la identificación temprana de estas deformidades puede permitir tratamientos menos invasivos y reducir las complicaciones físicas y emocionales asociadas a la condición.