El Dr. Diego Sainz de la Peña alertó que las altas temperaturas aumentan el riesgo de deshidratación y golpe de calor en la población pediátrica. La hidratación preventiva, evitar la exposición prolongada al calor y reconocer las señales de alerta son medidas clave para prevenir complicaciones.

Las altas temperaturas que afectan a Puerto Rico y otras regiones del mundo representan un riesgo significativo para la salud de los niños, especialmente los más pequeños. Así lo explicó el Dr. Diego Sainz de la Peña, jefe del Departamento de Pediatría del Hospital Auxilio Pediátrico, quien enfatizó la importancia de reforzar las medidas preventivas frente al calor extremo.
Según el especialista, el calentamiento global es una realidad que continuará impactando la salud pública durante los próximos años, por lo que las estrategias de prevención deberán mantenerse de forma permanente.
El pediatra señaló que los niños pequeños son particularmente susceptibles a los efectos del calor debido a características fisiológicas que hacen que su cuerpo se caliente más rápido que el de los adultos.
"Las cosas pequeñas se enfrían y se calientan más rápido que las cosas grandes", explicó el médico, al destacar que un niño de dos años puede experimentar temperaturas corporales más elevadas que un adulto expuesto al mismo ambiente.
Por esta razón, recomendó extremar las precauciones durante actividades al aire libre, especialmente en campamentos de verano, eventos deportivos o recreativos realizados bajo altas temperaturas.
Uno de los principales mensajes del especialista fue que la hidratación no debe comenzar cuando el niño ya tiene sed.
"El objetivo es prevenir", afirmó el médico, quien comparó esta práctica con las pausas de hidratación implementadas actualmente en competiciones deportivas como el fútbol.
En este sentido, recomendó ofrecer líquidos de manera frecuente durante las actividades físicas o recreativas, incluso cuando los niños no manifiesten sensación de sed.
Asimismo, insistió en mantener a los menores en áreas frescas, evitar la exposición prolongada al calor extremo y limitar las actividades físicas intensas durante los períodos de temperaturas elevadas.
El Dr. Sainz de la Peña explicó que las altas temperaturas alteran el metabolismo corporal y aumentan la pérdida de líquidos.
Entre los factores que favorecen la deshidratación mencionó:
Mayor sudoración.
Incremento de las pérdidas de líquidos por el organismo.
Respiración más rápida, lo que también contribuye a la pérdida de agua.
"Mientras más pequeños los niños, más agudo y más severo es el problema", advirtió.
El especialista indicó que padres, cuidadores y maestros deben estar atentos a síntomas tempranos que pueden indicar un cuadro de deshidratación o golpe de calor.
Entre las principales señales de alerta destacó:
Falta de interés en jugar o realizar actividades.
Necesidad repentina de acostarse o permanecer sentado.
Palidez.
Sudoración excesiva.
Sensación de frío.
Disminución o ausencia de orina durante varias horas.
Ante estos síntomas, recomendó actuar de inmediato para evitar complicaciones.
De acuerdo con el pediatra, lo primero es intentar enfriar al niño y ofrecerle líquidos para rehidratarlo.
Sin embargo, si el menor no responde rápidamente a estas medidas, debe ser evaluado por un profesional de la salud.
"Si ven que no responde a ese tratamiento inmediatamente, debe buscar atención médica", señaló.
El médico aclaró que la valoración puede realizarse tanto en una sala de emergencias como con el pediatra tratante, dependiendo de la gravedad del cuadro.
Respecto a las bebidas recomendadas durante los episodios de calor intenso, el especialista indicó que el agua continúa siendo la primera opción para mantener una hidratación adecuada.
Además, mencionó que las soluciones de rehidratación oral, como Pedialyte, fueron diseñadas específicamente para recuperar líquidos y electrolitos perdidos.
"Lo ideal es agua o Pedialyte", afirmó.
Como mensaje final, el Dr. Sainz de la Peña insistió en que la prevención debe ser la principal estrategia frente a las olas de calor.
Recomendó evitar actividades al aire libre durante episodios de temperaturas extremas y actuar antes de que aparezcan síntomas de deshidratación o golpe de calor.
"Sean preventivos. Eviten el calor extremo", concluyó el especialista, al recordar que Puerto Rico enfrenta un problema creciente de calor intenso similar al que se observa en muchas otras partes del mundo.