El doctor Bolívar Arboleda, cirujano de seno y presidente de la Asociación Puertorriqueña de Senología, explicó cómo las técnicas oncoplásticas, la reconstrucción mamaria y los nuevos procedimientos para evaluar los ganglios linfáticos han ampliado las alternativas de tratamiento para las pacientes con cáncer de seno.

El tratamiento quirúrgico del cáncer de seno ha evolucionado hacia procedimientos más individualizados que buscan controlar la enfermedad y, cuando las condiciones clínicas lo permiten, preservar la mama y mejorar los resultados estéticos. Así lo explicó el doctor Bolívar Arboleda, cirujano de seno y presidente de la Asociación Puertorriqueña de Senología, durante una conversación sobre los avances en el diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad.
El especialista destacó que la detección temprana permite identificar tumores en etapas iniciales y ampliar las posibilidades de realizar una cirugía conservadora, procedimiento mediante el cual se extirpa el tumor sin necesidad de remover completamente el seno.
Según explicó, entre el 60 % y el 70 % de sus pacientes reciben este tipo de intervención. Sin embargo, aclaró que no todos los cánceres presentan las mismas características y que existen situaciones clínicas en las que sigue siendo necesaria una mastectomía.
«Lo más importante es que hagamos la cirugía oncológica correcta. Y luego de saber que tenemos la cirugía oncológica correcta, tenemos que también preservar la mejor forma posible del seno», señaló Arboleda.
Uno de los avances abordados por el especialista fue la cirugía oncoplástica, una técnica que combina los principios de la cirugía oncológica con herramientas de la cirugía plástica para extirpar el tumor de manera segura y procurar un resultado estético adecuado.
Arboleda explicó que la selección de la técnica depende de diferentes factores, entre ellos las características anatómicas de la paciente, el tamaño del seno y la extensión de la lesión.
Asimismo, destacó la importancia de los estudios radiológicos en la planificación quirúrgica, ya que permiten identificar posibles extensiones tumorales que no necesariamente se aprecian mediante la palpación o los estudios iniciales.
En los casos en que debe realizarse una mastectomía, existen alternativas de reconstrucción mamaria. Una de las más utilizadas, según indicó, consiste en un procedimiento en dos etapas: inicialmente se coloca un expansor temporal que se llena progresivamente para recuperar el volumen y, posteriormente, se sustituye por un implante definitivo.
También mencionó otras opciones reconstructivas que utilizan tejidos de la propia paciente, como los colgajos de la espalda o del abdomen, además de procedimientos de transferencia de grasa para recuperar volumen y corregir irregularidades.
Otro de los avances destacados por el cirujano es la biopsia del ganglio centinela, una técnica que ha permitido reducir la cantidad de ganglios linfáticos que se extraen durante determinadas intervenciones.
Arboleda recordó que anteriormente era habitual retirar entre 10 y 15 ganglios de la región axilar. Sin embargo, los avances científicos permitieron desarrollar procedimientos que identifican los primeros ganglios de la cadena linfática para determinar si existe propagación de células cancerosas.
«Si esos primeros uno, dos, tres ganglios linfáticos yo los puedo identificar y sacar solamente esos tres o dos, y están negativos, pues no hay razón para pensar que todos los que están más allá de donde estaban esos primeros ganglios van a estar positivos», explicó.
El especialista señaló que los resultados de esta evaluación orientan las decisiones posteriores. En determinados escenarios, cuando se identifican hasta dos ganglios positivos, no es necesario realizar una intervención axilar adicional, aunque la conducta depende de las características clínicas y del tratamiento complementario indicado.
Arboleda también explicó el papel de la quimioterapia neoadyuvante, que consiste en administrar tratamiento antes de la intervención quirúrgica.
Esta alternativa puede utilizarse en determinados tipos de tumores que responden a la quimioterapia o a terapias dirigidas. Inicialmente, uno de sus objetivos era reducir el tamaño de la lesión para facilitar una cirugía conservadora en pacientes que no eran candidatas a este procedimiento por las dimensiones del tumor.
No obstante, el especialista indicó que estos tratamientos también pueden ofrecer ventajas adicionales en determinados grupos de pacientes, al mejorar los resultados posteriores a la cirugía.
Al finalizar su intervención, el doctor Arboleda insistió en que su principal recomendación para las mujeres es no posponer los estudios de detección.
«Mi recomendación principal es: háganse su mamografía a tiempo. La mamografía salva vidas. Así que mi trabajo va después», expresó.
También aconsejó a las pacientes que, cuando tengan dudas sobre las alternativas quirúrgicas disponibles, consideren solicitar una segunda o tercera opinión médica.
Los avances en cirugía, reconstrucción mamaria y evaluación de los ganglios linfáticos han ampliado las alternativas terapéuticas para las pacientes con cáncer de seno. Sin embargo, la detección oportuna continúa siendo fundamental para identificar la enfermedad en etapas tempranas y evaluar las opciones de tratamiento.