El doctor Bolívar Arboleda Osorio, presidente de la Sociedad Puertorriqueña de Senología, explicó que las características del tumor, los marcadores biológicos y las condiciones particulares de cada paciente son determinantes para definir el tratamiento y el tipo de cirugía.

SAN JUAN, Puerto Rico. — La elección del tratamiento para una paciente con cáncer de seno depende de múltiples factores clínicos y biológicos que deben evaluarse después de confirmar el diagnóstico. El tamaño y las características del tumor, los resultados de las pruebas de receptores hormonales y HER2, así como las condiciones individuales de cada paciente, orientan las decisiones sobre la cirugía y los tratamientos complementarios.
Así lo explicó el doctor Bolívar Arboleda Osorio, presidente de la Sociedad Puertorriqueña de Senología, durante una entrevista con Medicina y Salud Pública, en la que abordó el proceso de atención desde el diagnóstico hasta la intervención quirúrgica y la posibilidad de reconstrucción mamaria.
El especialista señaló que, una vez confirmado el cáncer mediante estudios de imágenes y una biopsia de la zona sospechosa, es necesario analizar diferentes características del tumor antes de establecer el plan terapéutico.
Según indicó Arboleda , aproximadamente el 80 % de los cánceres de seno corresponde a la forma más común de esta enfermedad. Sin embargo, la evaluación no se limita a la apariencia de las células cancerosas bajo el microscopio. También incluye el análisis de marcadores biológicos que permiten determinar qué tratamientos podrían beneficiar a cada paciente.
Arboleda explicó que los receptores de estrógeno y progesterona, junto con la proteína HER2, aportan información importante para decidir si una paciente debe recibir tratamiento antes de la cirugía o si puede operarse primero.
Como ejemplo, mencionó el caso de una paciente con un tumor de 1,5 centímetros cuyos resultados muestran negatividad para los tres marcadores principales. Este perfil corresponde a un cáncer de seno triple negativo y, según explicó, puede justificar la administración de quimioterapia antes de la intervención quirúrgica, incluso cuando el tumor es pequeño.
En contraste, una paciente con un tumor del mismo tamaño, receptores de estrógeno y progesterona positivos y HER2 negativo podría ser candidata a cirugía inicial. Después de la operación, el equipo médico analizaría los resultados de la patología para determinar si necesita quimioterapia adicional.
El especialista también destacó la importancia de identificar los tumores HER2 positivos, para los cuales existen medicamentos dirigidos específicamente contra esa proteína. En estos casos, la combinación de quimioterapia y terapia dirigida antes de la cirugía puede reducir considerablemente el tumor.
Arboleda indicó que, entre las pacientes con tumores HER2 positivos que reciben esta combinación de tratamientos, entre el 50 % y el 60 % puede no presentar tumor residual en el momento de la cirugía. Este resultado se conoce como respuesta patológica completa.
La elección entre una cirugía conservadora y una mastectomía depende de factores como el tamaño del tumor, el volumen del seno, las características de la enfermedad y las preferencias de la paciente.
El médico explicó que un tumor relativamente pequeño puede representar una proporción considerable del tejido mamario en una mujer con senos pequeños, mientras que en una paciente con mayor volumen mamario la misma lesión podría permitir una intervención conservadora con un defecto proporcionalmente menor.
En este contexto, destacó el uso de técnicas oncoplásticas, que combinan principios de cirugía oncológica y cirugía plástica para retirar el tumor de forma segura y procurar un resultado estético favorable.
No obstante, aclaró que existen situaciones en las que es necesario realizar una mastectomía total. Entre ellas mencionó el cáncer de seno inflamatorio, cuyo tratamiento suele comenzar con quimioterapia, seguido de una mastectomía y radioterapia posterior.
El especialista subrayó que cada caso debe evaluarse individualmente y que, aunque el equipo médico puede explicar las alternativas disponibles, la paciente participa en la decisión final sobre el procedimiento que desea recibir.
La quimioterapia y las terapias dirigidas administradas antes de la cirugía pueden reducir el tamaño del tumor y, en algunos casos, lograr que no se identifique enfermedad residual durante la operación.
Arboleda señaló que estos tratamientos no están indicados para todas las pacientes. Su utilización depende del tipo de tumor, los marcadores biológicos, el estadio de la enfermedad y las características particulares de cada caso.
También mencionó que la radioterapia antes de la cirugía se encuentra bajo estudio para determinados grupos de pacientes. Aclaró que esta modalidad no constituye un tratamiento estándar y que su aplicación se evalúa principalmente mediante protocolos de investigación.
La reconstrucción mamaria forma parte de las alternativas que deben discutirse con las pacientes que enfrentan una cirugía por cáncer de seno. Sin embargo, el especialista aclaró que no todas desean someterse a este procedimiento y que la decisión debe respetarse.
Entre las opciones disponibles describió la reconstrucción en dos etapas, en la que se coloca inicialmente un expansor para recuperar progresivamente el volumen del seno. Una vez alcanzado el tamaño deseado, se realiza una segunda intervención para sustituirlo por un implante definitivo y, cuando corresponde, efectuar procedimientos de simetría en la mama contralateral.
También existen alternativas de reconstrucción en una sola etapa y técnicas que utilizan tejidos de la propia paciente, procedentes de zonas como la espalda o el abdomen.
El médico indicó que la reconstrucción debe discutirse desde el inicio del proceso terapéutico, con la participación del cirujano oncólogo o mastólogo y del cirujano plástico, para evaluar las opciones disponibles de acuerdo con las necesidades clínicas y las preferencias de cada mujer.
Asimismo, explicó que en Puerto Rico y Estados Unidos existen disposiciones legales que contemplan la cobertura de procedimientos de reconstrucción mamaria por parte de los planes médicos, tanto para el seno afectado como para el contralateral, según corresponda.
Al concluir la entrevista, Arboleda reiteró la importancia de la detección temprana y recordó que la mamografía es una herramienta esencial para identificar posibles alteraciones mamarias.
El especialista insistió en que las mujeres deben realizarse este estudio cuando les corresponda, de acuerdo con las recomendaciones médicas aplicables a su edad y nivel de riesgo.
La evaluación individual, el análisis de las características del tumor y la conversación entre la paciente y su equipo médico son elementos centrales para definir una estrategia de tratamiento que priorice la seguridad oncológica y considere las necesidades y decisiones de cada mujer.