: La hematóloga oncóloga Aitsa Jiménez explicó cómo la inmunoterapia y las terapias dirigidas han ampliado las alternativas para tratar el cáncer de seno. La especialista destacó la importancia de individualizar los tratamientos según las características del tumor, las enfermedades preexistentes y las condiciones generales de cada paciente.

El tratamiento del cáncer de seno ha experimentado cambios significativos gracias al desarrollo de nuevas alternativas terapéuticas que permiten abordar la enfermedad de acuerdo con las características particulares de cada paciente. Así lo explicó la doctora Aitsa Jiménez, hematóloga oncóloga, durante una conversación sobre los avances en el manejo de esta enfermedad, realizada en el marco de una iniciativa de concienciación de Susan G. Komen Puerto Rico.
La especialista destacó el papel de la inmunoterapia y las terapias dirigidas como herramientas que han ampliado las posibilidades de tratamiento, especialmente en determinados subtipos de cáncer de seno.
Según explicó, la inmunoterapia funciona de manera diferente a la quimioterapia convencional, ya que actúa sobre el sistema inmunológico, particularmente sobre los linfocitos T, para favorecer una respuesta del organismo contra las células tumorales.
«Actúa en el sistema inmune, actúa en los linfocitos T, de manera que como que los activa, los despierta para que entonces pueda haber una destrucción tumoral», explicó Jiménez.
La oncóloga señaló que esta alternativa ha representado un avance en el tratamiento de determinados tumores, entre ellos los que no expresan receptores de estrógeno, progesterona ni HER2, conocidos como triple negativos.
Asimismo, mencionó los avances relacionados con medicamentos derivados del trastuzumab, cuya utilización depende de los resultados de los estudios patológicos y de la respuesta de cada paciente a los tratamientos administrados.
Uno de los aspectos centrales de la intervención de Jiménez fue la importancia de evaluar integralmente a las personas antes de seleccionar un esquema terapéutico.
La especialista explicó que dos pacientes con el mismo diagnóstico de cáncer de seno pueden presentar características tumorales y condiciones de salud diferentes, por lo que no necesariamente recibirán el mismo tratamiento.
En ese sentido, destacó que las enfermedades preexistentes, los medicamentos que utiliza cada persona y sus condiciones generales pueden influir en la selección y dosificación de las terapias.
Como ejemplo, mencionó que una paciente con insuficiencia renal podría necesitar ajustes en las dosis de determinados medicamentos. De igual manera, las personas con diabetes o neuropatía requieren una evaluación particular, debido a que algunos tratamientos pueden afectar los niveles de glucosa o intensificar determinados síntomas.
«Es importante conocer la persona completamente. No es meramente conocer las características del tumor, porque hoy en día las características pueden variar de persona en persona», sostuvo.
La hematóloga oncóloga también destacó que los hábitos alimenticios, el estilo de vida, el consumo de alcohol y el uso de cigarrillos forman parte de la evaluación integral que debe realizarse antes de administrar un tratamiento.
Jiménez explicó que los efectos adversos asociados con la inmunoterapia son diferentes a los que suelen presentarse con la quimioterapia convencional y que, en algunos casos, pueden ser más manejables.
Sin embargo, advirtió que estas terapias no están exentas de riesgos y requieren seguimiento médico para identificar y atender oportunamente cualquier complicación.
La especialista insistió en que la elección del tratamiento debe responder tanto a las características biológicas del tumor como a las condiciones particulares de cada paciente.
Durante la conversación, Jiménez también explicó la importancia del monitoreo hematológico en las pacientes que reciben tratamientos oncológicos.
Indicó que algunos medicamentos pueden provocar disminuciones en los glóbulos blancos, las plaquetas y la hemoglobina, por lo que es necesario realizar controles periódicos.
Los glóbulos blancos cumplen una función fundamental en la defensa del organismo frente a las infecciones. Cuando sus niveles descienden considerablemente, aumenta el riesgo de complicaciones infecciosas.
Por su parte, las plaquetas intervienen en la coagulación sanguínea, por lo que una reducción importante puede incrementar el riesgo de sangrados. La hemoglobina, entretanto, permite transportar oxígeno hacia los tejidos, y sus niveles bajos pueden generar síntomas asociados con una menor oxigenación.
Por esta razón, la especialista resaltó que el seguimiento de estos componentes sanguíneos forma parte del cuidado de las personas durante el tratamiento oncológico.
Los avances en inmunoterapia y medicamentos dirigidos han ampliado las herramientas disponibles para combatir determinados tipos de cáncer de seno. No obstante, Jiménez enfatizó que el abordaje debe ser individualizado, con una evaluación integral que permita seleccionar las alternativas más adecuadas para cada paciente.