Ante escenarios de acceso limitado al agua, la planificación de la alimentación cobra especial relevancia. La dietista Liza Díaz compartió recomendaciones para mantener una nutrición adecuada, garantizar la inocuidad de los alimentos y prevenir riesgos de deshidratación, especialmente en adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.

Durante periodos de escasez de agua, la preparación, conservación e higiene de los alimentos se convierte en uno de los principales retos para las familias. Según explicó la dietista Liza Díaz, muchas personas han retomado el hábito de cocinar en casa, por lo que resulta fundamental saber cómo higienizar y manipular los alimentos de forma segura para evitar contaminaciones.
La especialista destacó que, pese a las limitaciones, existen alternativas que permiten mantener una alimentación adecuada utilizando productos disponibles en supermercados y despensas.
Díaz señaló que los alimentos enlatados pueden convertirse en una opción práctica durante una crisis de acceso al agua, ya que permiten incorporar proteínas y otros nutrientes al plato sin requerir procesos extensos de lavado o preparación.
Entre las opciones mencionó pollo, atún, salmón y sardinas enlatadas, recomendando elegir versiones bajas en sodio para minimizar el impacto en personas con hipertensión, diabetes, colesterol elevado u otras condiciones crónicas.
Asimismo, indicó que actualmente existe una mayor variedad de productos bajos en sodio y azúcar, lo que amplía las alternativas para quienes necesitan seguir dietas específicas.
La especialista advirtió que durante estos periodos es importante disminuir el consumo de azúcares.
Según explicó, el azúcar puede aumentar la sensación de sed y favorecer la deshidratación, por lo que recomienda moderar su ingesta, especialmente cuando el acceso al agua está restringido.
La misma recomendación aplica para el exceso de sal, razón por la cual insistió en optar por productos reducidos en sodio siempre que sea posible.
Aunque los alimentos frescos continúan siendo la primera opción, Díaz explicó que la escasez de agua puede dificultar su correcta limpieza.
Por ello, sugirió considerar los alimentos congelados, ya que en muchos casos llegan previamente higienizados y listos para cocinar. Además, destacó que pueden prepararse fácilmente en freidoras de aire, evitando procesos como el hervido y conservando mejor algunos nutrientes.
La experta señaló que actualmente existe una amplia variedad de vegetales y otros productos congelados disponibles para el consumidor.
Respecto a la higiene durante la preparación de alimentos, Díaz enfatizó que el lavado de manos continúa siendo una medida fundamental para prevenir enfermedades.
La recomendación es lavarse las manos antes de manipular los alimentos, complementando posteriormente con el uso de alcohol para reforzar la higiene.
Asimismo, recordó que los productos destinados a la limpieza de superficies no deben utilizarse directamente sobre los alimentos.
La especialista mencionó que algunas estrategias pueden contribuir a reducir el consumo de agua durante la preparación de las comidas.
Entre ellas destacó el uso de ollas que permiten cocinar proteínas, vegetales y carbohidratos en un mismo recipiente, reduciendo tanto el tiempo de cocción como la cantidad de utensilios que posteriormente deben lavarse.
También señaló que el papel aluminio puede utilizarse para cubrir alimentos ya preparados, evitando el uso de recipientes adicionales que requieran limpieza.
Díaz advirtió que acumular agua en exceso puede favorecer la proliferación de bacterias.
Por ello, recomendó almacenar aproximadamente un galón de agua por persona al día y mantener reservas para un máximo de tres a cinco días.
Además, aconsejó conservar el agua lejos del calor, la exposición solar y la humedad para reducir riesgos de contaminación.
Como apoyo a la hidratación, la especialista indicó que pueden utilizarse bebidas de suero disponibles en supermercados, aunque aclaró que estas no deben reemplazar completamente el consumo de agua.
También destacó el papel de algunos alimentos con alto contenido de agua, como la sandía, el pomelo, la lechuga y el pepino.
Según explicó, entre el 20% y el 30% de la hidratación diaria puede provenir de los alimentos consumidos.
La experta subrayó que los adultos mayores y los niños constituyen grupos especialmente vulnerables a la deshidratación.
Esto se debe a que con frecuencia no perciben la sed de forma adecuada o consumen menos líquidos de los necesarios, por lo que requieren una supervisión más estrecha durante periodos de escasez de agua.
Como recomendación final, Díaz insistió en la importancia de incluir en cada comida una fuente de proteína, un carbohidrato complejo y una bebida que contribuya a la hidratación.
Además, invitó a las personas con enfermedades crónicas a prestar especial atención a su alimentación durante estas situaciones para evitar complicaciones asociadas a sus condiciones de salud.