La isla registra una prevalencia estimada de entre 15% y 18%, muy por encima del promedio. El Dr. Álvaro Aranda explica por qué los pacientes puertorriqueños representan un reto clínico y cómo los nuevos tratamientos biológicos están cambiando el pronóstico de la enfermedad.

En el marco de una nueva edición del Congreso Anual de la Coalición de Asma y otras Enfermedades Respiratorias Crónicas de Puerto Rico, que se celebra este fin de semana, la Revista Medicina y Salud Pública retoma las principales reflexiones compartidas por el Dr. Álvaro Aranda sobre la alta carga del asma en la isla, los desafíos en su tratamiento y los avances terapéuticos que están cambiando el pronóstico de la enfermedad.
El Dr. Álvaro Aranda, neumólogo y presidente de la Coalición de Asma y otras Enfermedades Respiratorias Crónicas de Puerto Rico, explicó que Puerto Rico presenta una de las incidencias de asma más altas de Latinoamérica, una realidad que ha sido documentada durante años y que continúa representando un importante reto para el sistema de salud.
El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias que provoca estrechamiento de los bronquios, acumulación de moco y dificultad para respirar.
"El asma es una inflamación de las vías aéreas, principalmente en el pulmón. Los tubitos se hinchan, producen obstrucción para respirar y el paciente presenta falta de aire, tos, silbidos en el pecho y sensación de opresión", señaló.
Aunque estos síntomas son característicos, enfatizó que el diagnóstico debe confirmarse mediante pruebas de función pulmonar, ya que permiten establecer la severidad de la enfermedad y definir el tratamiento más adecuado.
Según indicó el Dr. Aranda, entre el 15% y el 18% de la población puertorriqueña vive con asma, una cifra considerablemente superior a la observada en otras poblaciones.
"Sabemos que Puerto Rico y Costa Rica son los dos países en Latinoamérica de mayor incidencia de asma", afirmó.
Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es que algunos pacientes puertorriqueños presentan una respuesta reducida a los broncodilatadores utilizados como tratamiento de rescate.
El Dr. Aranda citó los hallazgos del estudio GALA, realizado en Latinoamérica, en el que se observó que parte de la población puertorriqueña no obtiene la respuesta esperada con medicamentos como el albuterol.
"Muchos puertorriqueños no responden o responden muy poco a los broncodilatadores", explicó.
De acuerdo con el neumólogo, investigaciones previas identificaron en algunos pacientes una posible mutación del receptor beta pulmonar que podría influir en esta menor respuesta al tratamiento. Sin embargo, lamentó que esta línea de investigación no haya continuado en los últimos años, lo que limita el conocimiento sobre los factores genéticos involucrados.
El especialista recomendó consultar con un neumólogo cuando aparezcan síntomas persistentes como:
Falta de aire.
Sensación de opresión en el pecho.
Tos persistente, con o sin flema.
Silbidos al respirar.
También recordó que las personas diagnosticadas deben contar con un plan de acción para reconocer oportunamente una exacerbación.
En estos casos, explicó que el medidor de flujo pico puede ayudar a determinar la gravedad de la crisis. Si los valores permanecen bajos después del tratamiento o alcanzan la denominada "zona roja", el paciente debe acudir de inmediato a un servicio de urgencias.
Uno de los avances más importantes en el tratamiento del asma severa corresponde a los medicamentos biológicos, terapias dirigidas contra mecanismos específicos de la inflamación alérgica.
"Lo innovador hoy en día son los biológicos. Son anticuerpos monoclonales dirigidos específicamente al área alérgica o inmunológica para controlar esa inflamación que crea el asma", explicó.
El especialista destacó que estos tratamientos han permitido hablar por primera vez de remisión en algunos pacientes con asma grave.
"Después de 18 a 24 meses de tratamiento con un biológico, algunos pacientes logran un control tal que ya no necesitan cortisona ni medicación de rescate y permanecen libres de síntomas", indicó.
El Dr. Aranda también hizo un llamado a evitar el uso excesivo de albuterol, ya que, según explicó, el abuso de este medicamento puede disminuir la respuesta de los receptores pulmonares con el tiempo.
Asimismo, advirtió sobre el uso frecuente de esteroides orales debido a sus posibles efectos adversos a largo plazo, entre ellos la supresión del sistema inmunológico y alteraciones de las glándulas suprarrenales.
Finalmente, insistió en que el tratamiento farmacológico debe complementarse con hábitos saludables.
"Es fundamental la nutrición, el ejercicio y un buen sueño. Esa es la base para mantener una buena salud, especialmente en enfermedades crónicas como el asma", concluyó.
Además, recomendó que los pacientes con mayor riesgo continúen utilizando mascarilla cuando exista circulación de virus respiratorios para reducir el riesgo de complicaciones.