El ictus constituye la causa principal de invalidez en Puerto Rico. La atención oportuna en centros certificados, junto con tratamientos avanzados como la trombectomía mecánica, resulta esencial para reducir la mortalidad y secuelas permanentes.

"El stroke ocupa la quinta causa de muerte en Puerto Rico. Sin embargo, en los adultos es la primera causa de incapacidad. Si tomamos cualquier segmento de la población mayor de 18 años, esta es una de las causas más importantes de incapacidad relacionada con una enfermedad." Indicó el Dr. Ulises Nobo, Neurólogo Vascular y Director de la Unidad de Neurociencias y Manejo de Stroke en Hospital Menonita de Caguas.
Uno de los mayores obstáculos para el manejo oportuno de esta emergencia médica radica en la severa escasez de infraestructura especializada y de profesionales capacitados en neurología vascular. La distribución de recursos en la isla resulta insuficiente para responder a la demanda de urgencias cerebrovasculares a escala territorial:
"La realidad es que hay muy pocos centros de salud que puedan manejar este tipo de pacientes. Somos muy pocos... aquí en Puerto Rico somos seis neurólogos con especialidad en stroke... Aun con esos cinco [que van a hospitales], tenemos dificultades para cubrirlo todo. Imagínate llevar eso a nivel de toda la isla: se convierte verdaderamente en un reto. "explicó.
El factor de riesgo más determinante en la génesis del ictus, tanto en la isla como a nivel internacional, continúa siendo la hipertensión arterial. Los especialistas expresan una honda preocupación por la falta de control preventivo y el inicio cada vez más temprano de esta afección en pacientes jóvenes:
"El peor factor de riesgo, no solamente aquí en Puerto Rico sino en el mundo entero, es la hipertensión... Lamentablemente, muchos pacientes asocian la presión alta con la edad... Tristemente, la vemos en pacientes muy jóvenes, incluso menores de 30 años, que terminan debutando con una enfermedad de este tipo como producto de una hipertensión que podría haberse tratado fácilmente con medicamentos.", comentó.
A la hipertensión se suma la diabetes mellitus, cuya prevalencia en Puerto Rico duplica las métricas registradas en Estados Unidos continentales, además del colesterol elevado, el tabaquismo y el sedentarismo. Pese a que existe mayor conciencia comunitaria, el acceso a la atención idónea se ve entorpecido por fallas en la ruta de traslado:
"Hoy por hoy, en general, veo un cambio: la mayoría de los pacientes tienden a llegar más rápido. El problema es que muchos llegan primero a lugares que no pueden ayudarlos con esta condición... se pierde mucho tiempo en lugares que no pueden ayudar al paciente." Aseguró el Dr, Nobo.
El reconocimiento inmediato de la sintomatología resulta crucial, ya que el evento isquémico o hemorrágico se manifiesta de forma abrupta. El neurólogo puntualiza las señales de alerta fundamentales que la ciudadanía debe identificar sin demora:
El neurólogo vascular argumenta que: "Los síntomas de un stroke aparecen repentinamente... Una es la pérdida de fuerza de un lado del cuerpo: cara, brazo o pierna... Otra señal es la pérdida de sensibilidad... dificultad para hablar o comunicarse... la pérdida súbita de la visión... un dolor de cabeza explosivo y repentino... [o] mareos, pero de esos que no te permiten caminar, generalmente acompañados de náuseas y vómitos."
Aunque la tomografía computarizada (CT) básica permite diferenciar un infarto isquémico de una hemorragia en la mayoría de las salas de urgencia, la intervención aguda ante un coágulo de gran vaso ha dado un salto cualitativo mediante técnicas endovasculares avanzadas. Sobre el impacto transformador de la trombectomía mecánica, el especialista destaca:
"Es un procedimiento que hacemos desde hace unos cuantos años. Un neurocirujano endovascular o un neurorradiólogo intervencionista entra por la arteria femoral, en la pierna, sube un catéter hasta el cerebro... y lo remueve mecánicamente. Es un tratamiento revolucionario porque, en pocos minutos, esa arteria se puede volver a abrir completamente... Lo que habría sido un evento catastrófico... muchas veces queda reducido a algo pequeño."
Finalmente, en el ámbito de la recuperación prolongada y la reincorporación social, la neurorehabilitación multidisciplinaria constituye una fase insustituible del tratamiento integral, brindando oportunidades reales de progreso funcional independientemente de la severidad inicial del infarto cerebral.