La psoriasis no es contagiosa: el estigma que persiste pese a los avances en su tratamiento

La dermatóloga médica Ivette Sosa Seda explicó cómo las creencias equivocadas sobre la psoriasis pueden generar vergüenza en quienes viven con esta enfermedad. Los avances terapéuticos permiten mejorar el control de las lesiones cutáneas y abordar otras manifestaciones de salud, mientras la educación y la atención individualizada siguen siendo fundamentales para el bienestar de los pacientes.

Jorge Mario Murillo González

    La psoriasis no es contagiosa: el estigma que persiste pese a los avances en su tratamiento

    La psoriasis no solo plantea un desafío médico por sus manifestaciones en la piel. También puede convertirse en una fuente de vergüenza cuando las personas que la padecen se enfrentan a creencias equivocadas sobre su origen, la higiene personal o la posibilidad de contagio.

    Aunque la psoriasis no es contagiosa, algunas personas todavía sienten temor de entrar en contacto con quienes tienen esta enfermedad. Esta percepción, explicó la dermatóloga médica Ivette Sosa Seda, contribuye a mantener prejuicios que pueden afectar la manera en que los pacientes viven su condición y su bienestar emocional.

    Durante una entrevista con la Revista de Medicina y Salud Pública de Puerto Rico, la especialista abordó las manifestaciones de la psoriasis, los avances en su tratamiento y la importancia de educar a la población para superar conceptos erróneos que persisten alrededor de esta enfermedad inflamatoria.

    Una enfermedad que va más allá de la piel

    La psoriasis se caracteriza por la aparición de placas rojas con descamación blanca y gruesa. Según explicó Sosa Seda, las lesiones pueden presentarse en los codos, las rodillas, el cuero cabelludo, las uñas y otras áreas del cuerpo, incluidas las axilas y la región genital.

    La extensión y la presentación de la enfermedad varían de una persona a otra. Algunos pacientes presentan afectación limitada, mientras que en otros puede comprometerse una superficie corporal más amplia. La picazón también puede aparecer como síntoma.

    Sin embargo, la especialista insistió en que la psoriasis no debe entenderse únicamente como una enfermedad de la piel, porque puede tener manifestaciones sistémicas.

    «La psoriasis no es tan solo una enfermedad de la piel», señaló durante la entrevista.

    La dermatóloga explicó que también pueden verse afectadas las articulaciones y que existe una asociación con el síndrome metabólico. Asimismo, destacó la importancia de considerar los riesgos cardiovasculares al abordar la enfermedad.

    Estas características hacen necesario que la evaluación médica no se limite a observar las lesiones cutáneas, sino que contemple el estado de salud general de cada paciente.

    La desinformación que alimenta la vergüenza

    Uno de los aspectos más relevantes de la entrevista fue la persistencia de creencias equivocadas sobre la psoriasis. Sosa Seda recordó que anteriormente parte de la población pensaba que esta enfermedad podía ser contagiosa, una idea que todavía puede influir en la forma en que algunas personas se relacionan con quienes la padecen.

    La especialista también señaló que los pacientes pueden sentir vergüenza porque existe la percepción errónea de que las lesiones están relacionadas con la higiene personal.

    «Las personas sienten vergüenza porque piensan que está asociado a la higiene o pueden contagiarse con tan solo el contacto de personas que tienen psoriasis. Eso no es así», explicó.

    La aclaración es importante porque la psoriasis no se transmite por el contacto con una persona afectada. Por tanto, las lesiones visibles no deben ser motivo de temor ni de prejuicios.

    En este contexto, la educación sobre la enfermedad constituye una herramienta para corregir ideas equivocadas y favorecer una comprensión más adecuada de la condición.

    La dermatóloga relacionó este proceso educativo con la posibilidad de mejorar la calidad de vida de los pacientes, tanto en el plano físico como en el emocional.

    Los avances terapéuticos amplían las alternativas

    Durante los últimos 15 a 20 años, el tratamiento de la psoriasis ha experimentado avances importantes. Sosa Seda describió esta evolución como una etapa de progreso orientada no solo a controlar las manifestaciones cutáneas, sino también a mejorar el bienestar de quienes viven con la enfermedad.

    Las alternativas terapéuticas dependen de la extensión y la gravedad de la psoriasis, así como de las características individuales y otras condiciones de salud del paciente.

    Para los casos leves, explicó, pueden utilizarse tratamientos tópicos, entre ellos cremas con esteroides y productos basados en vitamina D. También mencionó alternativas más recientes sin esteroides, incluidos tratamientos dirigidos a la fosfodiesterasa 4 y bloqueadores del receptor AHR.

    Cuando la enfermedad presenta una afectación más extensa o moderada a grave, pueden considerarse otras opciones, como la fototerapia, los medicamentos orales y los tratamientos biológicos.

    Estos últimos son anticuerpos monoclonales que actúan sobre componentes específicos de los procesos inflamatorios. Según la especialista, los tratamientos biológicos han demostrado una elevada eficacia y, en determinados pacientes, pueden lograr un aclaramiento de la piel cercano al 90 % o al 100 %.

    Sosa Seda destacó que el objetivo no es únicamente mejorar la apariencia de las lesiones, sino también reducir la inflamación sistémica.

    Tratamientos individualizados para cada paciente

    La elección de una terapia requiere una evaluación individualizada que tenga en cuenta las enfermedades adicionales que pueda presentar cada persona.

    La psoriasis puede acompañarse de artritis psoriásica, por lo que la dermatóloga explicó que, en esos casos, es importante colaborar con especialistas en reumatología para determinar el tratamiento más adecuado.

    También señaló que la presencia de enfermedades inflamatorias intestinales puede modificar las decisiones terapéuticas, debido a que algunos medicamentos podrían empeorar esas condiciones. Por ello, los dermatólogos pueden trabajar conjuntamente con gastroenterólogos para seleccionar las alternativas más convenientes.

    La especialista mencionó, además, la colaboración con endocrinólogos en pacientes que presentan diabetes y otras condiciones metabólicas.

    Entre los avances que destacó se encuentran los tratamientos dirigidos a las interleucinas 17 y 23, moléculas implicadas en los procesos inflamatorios de la psoriasis. También hizo referencia a una alternativa oral dirigida a la vía de la interleucina 23, aprobada durante el año al que se refirió en la entrevista.

    Estas opciones amplían las posibilidades de tratamiento, pero su selección debe responder a las necesidades clínicas de cada paciente.

    «Te exhorto, ve a tu dermatólogo para individualizar la terapia, para identificar cuál es el mejor tratamiento para ti», recomendó Sosa Seda.

    Bienestar físico y emocional como parte del tratamiento

    Para la dermatóloga, el abordaje de la psoriasis debe considerar sus posibles repercusiones más allá de la piel. Durante la entrevista, destacó que las terapias disponibles pueden contribuir a mejorar la calidad de vida, atender las manifestaciones articulares y abordar riesgos asociados con la inflamación sistémica.

    También hizo referencia a la importancia de mejorar el estado de ánimo de los pacientes, una dimensión que adquiere relevancia cuando las creencias equivocadas sobre la enfermedad generan vergüenza.

    La educación de la población, el acceso a tratamientos y la orientación de los especialistas son elementos que, de acuerdo con su explicación, pueden contribuir a transformar la experiencia de quienes viven con psoriasis.

    «Cuando educamos a nuestra población, proveemos alternativas de tratamiento, aclaramos la piel y mejoramos la calidad de vida, no tan solo sistémica, pero también emocional», afirmó.

    Su mensaje final fue una invitación a buscar atención dermatológica para conocer las alternativas disponibles y recibir un tratamiento acorde con las necesidades individuales.

    La psoriasis no es contagiosa y sus manifestaciones no deben asociarse con la falta de higiene. Comprender esta realidad permite cuestionar prejuicios y promover una mirada más informada sobre una enfermedad que requiere atención médica y consideración por el bienestar integral de quienes la padecen.

    Más noticias de Humanidades Médicas