Hasta el 45% del riesgo de demencia podría prevenirse con cambios en el estilo de vida, según la OMS

Nuevas directrices de la Organización Mundial de la Salud destacan que factores modificables como el tabaquismo, el consumo de alcohol, la inactividad física, la contaminación del aire y enfermedades crónicas influyen en casi la mitad del riesgo de desarrollar demencia.

Andrea Bazurto Gutiérrez

    Hasta el 45% del riesgo de demencia podría prevenirse con cambios en el estilo de vida, según la OMS

    La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó nuevas directrices orientadas a prevenir o retrasar la aparición de la demencia, una condición que afecta a más de 57 millones de personas en todo el mundo y genera cerca de 10 millones de nuevos casos cada año. La evidencia científica más reciente indica que hasta el 45% del riesgo de desarrollar esta enfermedad está asociado a factores modificables.

    Factores de riesgo que pueden modificarse

    De acuerdo con la OMS, actuar sobre determinados hábitos y condiciones de salud podría reducir significativamente la probabilidad de desarrollar demencia a lo largo de la vida.

    "Hoy sabemos más que nunca sobre qué impulsa el riesgo de demencia, y estas directrices convierten ese conocimiento en acciones concretas", afirmó el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

    Las recomendaciones actualizan las publicadas en 2019 e incorporan nuevos hallazgos científicos sobre la prevención del deterioro cognitivo.

    Hábitos que ayudan a proteger la salud cerebral

    Entre las medidas recomendadas por la OMS se encuentran mantener una vida físicamente activa, abandonar el tabaquismo, reducir el consumo de alcohol, seguir una alimentación saludable y participar en actividades sociales y de estimulación cognitiva.

    Por primera vez, la organización también aconseja reducir la exposición a la contaminación del aire, al considerar que este factor contribuye al deterioro cognitivo y aumenta el riesgo de demencia.

    Asimismo, destaca la importancia de controlar enfermedades como la hipertensión arterial, la diabetes y el colesterol elevado. En los casos de pérdida auditiva, el uso de audífonos también puede formar parte de las estrategias preventivas.

    Intervenciones sin evidencia suficiente

    Las nuevas directrices señalan que algunas intervenciones ampliamente utilizadas no cuentan con respaldo científico suficiente para prevenir la demencia.

    La OMS no recomienda el uso de suplementos de vitaminas B y E, ácidos grasos omega-3 ni complejos multivitamínicos o minerales con fines preventivos cuando no existe una deficiencia diagnosticada, ya que no hay evidencia de que sus beneficios superen los posibles riesgos.

    Una enfermedad con impacto global

    La demencia afecta la memoria, el pensamiento y la capacidad para realizar actividades cotidianas. La enfermedad de Alzheimer representa entre el 60% y el 70% de todos los casos de demencia.

    Además de sus efectos sobre la salud, la enfermedad reduce la autonomía de las personas y genera una importante carga para familiares y cuidadores. Según la OMS, el impacto económico mundial de la demencia alcanza los 1,3 billones de dólares anuales, de los cuales aproximadamente la mitad corresponde a cuidados no remunerados brindados por familiares y amigos.

    La organización subraya que identificar y abordar los factores de riesgo antes de la aparición de los síntomas puede contribuir a una mejor calidad de vida, mayor independencia y un envejecimiento más saludable.

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