Puerto Rico reporta 97 muertes por influenza, mientras la hepatitis C sigue sin diagnosticarse a tiempo

Experto analizó los retos actuales de la salud pública en la isla: una epidemia de influenza con 97 muertes en la que el 95% de los fallecidos no estaba vacunado, y un sistema que no aprovecha los tratamientos disponibles para curar el 97% de los casos de hepatitis C por fallas en el proceso diagnóstico.

Laura Guio

    Puerto Rico reporta 97 muertes por influenza, mientras la hepatitis C sigue sin diagnosticarse a tiempo

    La temporada de influenza más severa en años recientes sacudió a Puerto Rico con consecuencias que no se veían desde hacía tiempo: cuatro muertes pediátricas y un total de 97 fallecidos, de los cuales el 95% no estaba vacunado.

    La Revista de Medicina y Salud Pública conversó con el doctor Jorge Santana, expresidente de la Sociedad de Infectólogos de Puerto Rico, durante su convención anual en el Hotel Sheraton de San Juan.

     El dato, revelado por el doctor Jorge Santana durante la convención de la Sociedad de Infectólogos de Puerto Rico, resume un problema que va más allá de la biología: la desinformación está costando vidas.

    La vacuna no evita el contagio, pero sí la muerte

    Santana fue claro al explicar el mecanismo de protección que ofrecen las vacunas contra la influenza. "La vacuna no es que te vaya a evitar que te infectes, lo que va a evitar es que progrese la enfermedad y que te dejes ir al hospital", afirmó el infectólogo, quien subrayó que los datos de esta temporada epidémica son la mejor evidencia disponible de su efectividad.

    El médico señaló que la saturación de dosis durante la pandemia de COVID-19 generó fatiga y escepticismo en la población. 

    "Llegó el momento en que la correlación de lo que se está en muchas ocasiones pregonando en las redes sociales y muchas veces el gobierno federal con las políticas nuevas administrativas no está ayudando a disipar o aclarar esa desinformación", explicó Santana, quien advirtió que los cambios en política pública federal han dado argumentos a los movimientos antivacunas.

     "El mismo gobierno está diciendo que no es necesario", repiten ahora quienes se niegan a inmunizarse.

    Hepatitis C: Cura del 97% disponible, pero los pacientes no se identifican

    Uno de los temas centrales de la conversación fue la hepatitis C, que el doctor Santana describió como su "pasión" en los últimos años. Puerto Rico cuenta hoy con tratamientos orales que curan entre el 95% y el 97% de los pacientes infectados, en ciclos de apenas ocho a doce semanas y sin los efectos secundarios de los antivirales inyectables del pasado. Sin embargo, el sistema de salud está fallando en el primer paso: el diagnóstico.

    "El cuarenta o cincuenta por ciento de las personas que se infectan no se dan cuenta porque es asintomática", explicó Santana. Eso significa que el daño hepático progresa en silencio durante años, hasta derivar en cirrosis, cáncer hepatocelular o la necesidad de un trasplante de hígado, que puede costar más de 450,000 dólares anuales en seguimiento y medicamentos, frente a los 26,000 o 30,000 dólares que cuesta el tratamiento curativo.

    Un error diagnóstico que se repite

    El problema no es solo que los pacientes no sepan que están infectados. También ocurre que, cuando una prueba de anticuerpos resulta positiva, algunos médicos no dan el paso siguiente. "Tú tienes el setenta, ochenta por ciento de las personas que salen con prueba positiva, que el virus sigue replicándose", advirtió Santana, y señaló que la prueba confirmatoria —el PCR o prueba de ácido nucleico— "no se está haciendo como debería hacerse."

    La causa está en los procesos administrativos entre planes médicos y laboratorios. Santana impulsa que, por orden administrativa, cualquier resultado reactivo de anticuerpos para hepatitis C desencadene automáticamente la prueba confirmatoria. El costo adicional, de entre 75 y 150 dólares, es marginal frente al impacto de no tratar a tiempo.

    La población más en riesgo ya no son los baby boomers de entre 45 y 65 años que concentraban los casos hace una década. Hoy el problema está entre personas de 30 a 50 años con historial de uso de drogas inyectables o intranasales, y hombres que tienen sexo con hombres sin protección.

    Infectología en Puerto Rico: avances y vacíos

    Consultado sobre el futuro de la especialidad, Santana mostró optimismo relativo. La tasa de retención de infectólogos en la isla es más alta que en otras especialidades, con alrededor de 75 a 80 profesionales activos. Sin embargo, persisten zonas del país —área central, oeste y suroeste— donde un solo especialista cubre un hospital entero.

    El déficit más crítico está en la infectología pediátrica. "La pediatría como tal, cuando tú la miras desde el punto de vista del reembolso de los planes médicos, está bastante abajo", señaló Santana, lo que desincentiva a los graduados a quedarse en la isla. 

    La brecha también se siente en la práctica privada de oficina, necesaria para el seguimiento ambulatorio de pacientes que fueron atendidos en hospitales.


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