Un análisis de más de 3.000 pacientes presentado en la reunión anual de la AAAAI 2026 muestra reducciones de riesgo superiores al 12% en todas las categorías de peso, lo que sugiere mecanismos más allá de la pérdida de peso.

Los medicamentos agonistas del receptor GLP-1, ampliamente conocidos por su uso en diabetes y obesidad, mostraron una reducción significativa de las exacerbaciones del asma en adultos con sobrepeso u obesidad que no padecen diabetes, según un nuevo estudio de mundo real presentado en la Reunión Anual 2026 de la Academia Americana de Alergia, Asma e Inmunología (AAAAI).
La obesidad es un factor que agrava el asma y limita las opciones terapéuticas disponibles para estos pacientes. Ruchi Patel, médica residente de medicina interna en la Escuela de Medicina Rutgers de Nueva Jersey y autora principal del estudio, señaló que actualmente no existen muchas terapias dirigidas que aborden de manera simultánea la disfunción metabólica y la inflamación de las vías respiratorias.
Datos preclínicos previos ya sugerían que la señalización del GLP-1 podría tener efectos antiinflamatorios sobre las vías respiratorias, lo que motivó esta investigación.
El equipo de Patel utilizó datos de la red de colaboración global TriNetX para comparar, durante un período de tres años, las tasas de exacerbación del asma entre adultos con sobrepeso pero sin diabetes que usaron o no un agonista del receptor GLP-1.
La población analizada incluyó 710 individuos con sobrepeso (IMC entre 25 y 29,99), 1.515 con obesidad (IMC entre 30 y 40) y 1.249 con obesidad mórbida (IMC igual o superior a 40).
Los resultados fueron contundentes y estadísticamente significativos en todas las categorías: el uso de un agonista GLP-1 se asoció con una reducción del riesgo de exacerbaciones del asma del 14,6% en el grupo con sobrepeso, del 12,2% en el grupo con obesidad y del 13,3% en aquellos con obesidad mórbida.
Para Patel, el hallazgo más llamativo fue la consistencia del efecto a lo largo de todas las categorías de peso. "Esperábamos que la pérdida de peso jugara un papel, pero la magnitud similar de la reducción del riesgo en las distintas categorías de IMC sugiere que puede haber mecanismos adicionales más allá de la reducción mecánica de peso", afirmó.
La mayoría de las investigaciones anteriores sobre GLP-1 y asma habían involucrado a personas con diabetes. Arianne K. Baldomero, neumóloga y profesora asistente de medicina en la Universidad de Minnesota, quien no participó en el estudio, indicó que los resultados son coherentes con lo observado en poblaciones diabéticas, aunque los mecanismos subyacentes aún no están del todo claros.
Baldomero subrayó que las terapias con GLP-1 no están actualmente aprobadas por la FDA para el tratamiento del asma y que su uso debe seguir rigiéndose por las indicaciones existentes. El estudio, por su parte, tiene limitaciones propias de su diseño observacional, entre ellas la ausencia de datos sobre la duración del uso del medicamento y el potencial de confusión residual asociado a la pérdida de peso.
Patel llamó a realizar ensayos clínicos aleatorizados prospectivos en pacientes no diabéticos con asma asociada a la obesidad, con el fin de determinar si las terapias con GLP-1 mejoran directamente los resultados del asma y de comprender mejor los mecanismos implicados.
Baldomero coincidió en que la investigación futura también debería evaluar los efectos en pacientes sin diabetes ni obesidad y caracterizar mejor los riesgos potenciales en estas poblaciones.
El estudio fue financiado por el Fondo de Investigación Pulmonar Margaret Wolf. Los investigadores y la comentarista no declararon conflictos de interés financieros.