El Dr. Miguel Colón explicó que el incremento de casos en Florida Central debe mantener en alerta a los médicos puertorriqueños, especialmente por el constante flujo de personas entre ambos territorios, aunque aclaró que en Puerto Rico solo se reportan uno o dos casos activos.

El infectólogo Dr. Miguel Colón advirtió que el incremento de casos de lepra registrado en Florida Central representa un evento inusual que requiere vigilancia epidemiológica, especialmente por la estrecha relación entre esa región y Puerto Rico. Según explicó, el aumento de diagnósticos en un área donde históricamente la enfermedad era poco frecuente llama la atención de la comunidad científica.
"Florida nunca se ha asociado a casos de lepra", señaló el especialista, quien indicó que el comportamiento observado en esa región contrasta con lo que tradicionalmente se ha visto en Estados Unidos.
Aunque descartó que exista un problema similar en Puerto Rico, Colón explicó que la enfermedad sigue presente en la isla y que habitualmente se atienden uno o dos casos activos.
El infectólogo recordó que en el Centro Médico de Río Piedras funciona una clínica dedicada al manejo de pacientes con lepra y señaló que, históricamente, la enfermedad tuvo mayor presencia en municipios del noroeste de Puerto Rico, como Arecibo, Camuy, Quebradillas, Hatillo y Florida.
El especialista destacó que el incremento de casos en Florida Central cobra especial importancia debido al constante tránsito de personas entre esa región y Puerto Rico.
En ese sentido, recomendó que los profesionales de la salud consideren el antecedente de viajes o residencia en Florida cuando evalúen pacientes con lesiones cutáneas compatibles con la enfermedad.
Lesiones sin sensibilidad pueden ser una señal de alerta
De acuerdo con Colón, la forma más frecuente de presentación de la lepra actualmente consiste en manchas blanquecinas en la piel que pierden completamente la sensibilidad, similares al vitíligo.
Explicó que el diagnóstico requiere una biopsia de piel con estudios especializados y enfatizó que la enfermedad es tratable cuando se identifica oportunamente.
El infectólogo señaló que actualmente existen terapias eficaces para controlar la enfermedad, por lo que los casos graves descritos históricamente son poco frecuentes.
Añadió que el tratamiento incluye una combinación de medicamentos, entre ellos dapsona, rifampicina y clofazimina, con buenos resultados cuando el diagnóstico se realiza de manera temprana.