Un estudio identifica una proteína clave para entender por qué se genera la pérdida de cabello

Un estudio identificó que la proteína GRK2 es clave para mantener el ciclo del cabello, la arquitectura del folículo y la función de sus células madre. Su ausencia favorece la formación de quistes y provoca una pérdida progresiva de pelo.

Andrea Bazurto Gutiérrez

    Un estudio identifica una proteína clave para entender por qué se genera la pérdida de cabello

    El folículo piloso es una estructura de la piel con capacidad de regenerarse durante toda la vida mediante ciclos de crecimiento, regresión y reposo. Este proceso depende de la coordinación entre las células madre del folículo, el entorno que las rodea —conocido como nicho— y la papila dérmica, una estructura ubicada en la base del folículo encargada de iniciar nuevos ciclos de crecimiento.

    Un equipo liderado por investigadores del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (centro mixto de la Universidad Autónoma de Madrid y el CSIC) y el Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Universitario de La Princesa identificó una función desconocida de la proteína señalizadora GRK2 en el mantenimiento del equilibrio del folículo piloso.

    El estudio, publicado en Journal of Investigative Dermatology, demostró que la ausencia de esta proteína altera el ciclo normal del cabello, favorece la aparición de quistes asociados al folículo y conduce progresivamente a la pérdida de pelo en modelos de ratón.

    GRK2 regula la identidad de las células madre del folículo

    Los investigadores determinaron, por medio de pruebas en ratones, que GRK2 cumple un papel fundamental para que las células madre del folículo mantengan su identidad celular, es decir, conserven las características necesarias para continuar funcionando como células madre.

    "Vimos por primera vez el papel que tiene esta proteína y su gen para que las células madre del folículo mantengan su identidad celular", explicó Alejandro Asensio, primer autor del estudio e investigador del Instituto Hubrecht en Países Bajos.

    Cuando esta proteína está ausente, el folículo pierde la capacidad de responder adecuadamente a las señales que coordinan el crecimiento del pelo, afectando los mecanismos de comunicación celular necesarios para activar nuevos ciclos.

    La ausencia de GRK2 favorece la formación de quistes

    El trabajo reveló que algunos folículos sin GRK2 no avanzan correctamente durante la fase de crecimiento y desarrollan estructuras quísticas que quedan separadas del ciclo normal del cabello.

    Según los autores, estos quistes pueden desplazar la papila dérmica lejos del nicho de células madre, interrumpiendo la comunicación necesaria para iniciar nuevos ciclos de crecimiento. Con el tiempo, esta alteración afecta la arquitectura del nicho y compromete la regeneración del pelo.

    "Los quistes acaban actuando como barreras que separan físicamente a las células madre de las señales que necesitan para mantener el ciclo del pelo", señalaron los investigadores.

    Nuevas pistas sobre los mecanismos de la alopecia

    Además, el estudio encontró que estas estructuras quísticas presentan cambios en la identidad de sus células y son infiltradas por células inmunitarias durante el envejecimiento. Este proceso comparte algunas características con mecanismos descritos en personas con alopecias inmunomediadas, como la alopecia areata.

    Aunque los resultados fueron obtenidos en ratones y todavía no representan una aplicación clínica directa, los investigadores consideran que aportan una nueva perspectiva sobre los mecanismos que mantienen la salud del folículo piloso y cómo diferentes alteraciones pueden desencadenar la pérdida de cabello.

    Los autores señalaron que cambios similares a los observados en el modelo animal también han sido identificados en pacientes con alopecia areata, lo que abre nuevas líneas de investigación para estudiar posibles tratamientos.

    Más noticias de Dermatología