Un informe de ONUSIDA alerta que los recortes en prevención y servicios comunitarios podrían poner en riesgo los avances contra el VIH en la región.

El nuevo informe especial de ONUSIDA, presentado durante la 26.ª Conferencia Internacional sobre el Sida en Río de Janeiro, revela contrastes en la evolución de la epidemia del VIH en América Latina y el Caribe.
Mientras el Caribe logró reducir las nuevas infecciones y las muertes relacionadas con el sida entre 2010 y 2025, América Latina registró un aumento del 25% en los nuevos casos durante el mismo periodo, en un escenario marcado por la disminución del financiamiento internacional para la respuesta al VIH.
En 2025, 1,2 millones de personas adquirieron el VIH en todo el mundo y 570.000 fallecieron por enfermedades relacionadas con el sida. De estas cifras, 153.000 nuevas infecciones y 32.800 muertes correspondieron a América Latina y el Caribe.
Según ONUSIDA, la región presenta realidades diferentes. En el Caribe, las nuevas infecciones disminuyeron un 30% y las muertes relacionadas con el sida bajaron un 65% entre 2010 y 2025, con siete países que lograron reducir los nuevos casos.
En contraste, América Latina registró un incremento del 25% en nuevas infecciones desde 2010, aunque las muertes relacionadas con el sida disminuyeron en la región y cinco países lograron reducciones significativas.
El informe señala que en América Latina tres de cada cuatro nuevas infecciones por VIH ocurren entre hombres.
Entre la población joven, las tendencias muestran diferencias por sexo: las nuevas infecciones disminuyeron un 12% entre mujeres jóvenes, pero aumentaron un 16% entre hombres jóvenes.
Además, las muertes relacionadas con el sida tuvieron una reducción desigual entre 2010 y 2025: disminuyeron un 46% entre hombres y un 23% entre mujeres.
Ante este panorama, ONUSIDA destacó la necesidad de fortalecer la prevención combinada del VIH, ampliar el acceso a herramientas como la profilaxis preexposición (PrEP), mejorar el diagnóstico oportuno y garantizar la vinculación y permanencia en tratamientos antirretrovirales.
La financiación internacional destinada al VIH cayó en más de 1.500 millones de dólares, pasando de 8.800 millones en 2024 a 7.300 millones en 2025.
Esta reducción del 18% representa el nivel más bajo de financiamiento en casi dos décadas y ocurre después de una caída del 23% en la asistencia oficial para el desarrollo a nivel mundial.
ONUSIDA advierte que, en América Latina y el Caribe, varios países atraviesan procesos de transición al dejar de recibir apoyo de donantes externos, por lo que será necesario garantizar una respuesta sostenible que mantenga a las personas en el centro.
Luisa Cabal, directora regional de ONUSIDA para América Latina y el Caribe, señaló que la región necesita voluntad política, presupuestos sostenibles y mayor inversión en programas de prevención y liderazgo comunitario.
La organización también alertó sobre las barreras que representan el estigma y la discriminación, así como las dificultades para acceder a innovaciones en prevención del VIH.
En junio de 2026, 149 Estados Miembros de las Naciones Unidas aprobaron una Declaración Política sobre el VIH y el sida, con metas hacia 2030 como alcanzar 40 millones de personas en tratamiento y 20 millones con acceso a prevención basada en antirretrovirales.
Según ONUSIDA, el cumplimiento de estos compromisos podría evitar 3,2 millones de nuevas infecciones por VIH y 1,3 millones de muertes relacionadas con el sida adicionales hasta 2030.
El organismo internacional destacó que proteger los derechos humanos, garantizar el acceso equitativo a las innovaciones, apoyar el liderazgo comunitario y combatir el estigma serán acciones clave para avanzar hacia la eliminación del VIH como amenaza para la salud pública.
ONUSIDA también resaltó la importancia de alianzas regionales, como la iniciativa impulsada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) para avanzar en la eliminación del VIH en América Latina y el Caribe para 2030.