La Dra. Marielys Otero explicó cuáles son los principales grupos con mayor riesgo de contraer hepatitis C y enfatizó la importancia del diagnóstico oportuno para avanzar hacia la meta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de eliminar esta infección como problema de salud pública para 2030.

La hepatitis C continúa siendo una infección que puede pasar desapercibida durante años, favoreciendo su transmisión y retrasando el inicio del tratamiento. En ese contexto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha propuesto eliminar o casi eliminar la hepatitis C para el año 2030 mediante estrategias enfocadas en ampliar el diagnóstico y garantizar el acceso oportuno al tratamiento.
Durante una entrevista con la Revista Medicina y Salud Pública, la infectóloga Dra. Marielys Otero, expresidenta de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de Puerto Rico, explicó quiénes tienen mayor riesgo de adquirir la infección, por qué la prueba continúa siendo la herramienta más importante para detectarla a tiempo y cuáles son los retos que aún persisten para controlar la enfermedad.
La especialista explicó que existen poblaciones con mayor probabilidad de adquirir la infección y que, por ello, deben mantenerse alertas y realizarse pruebas de detección con la frecuencia recomendada.
Entre los principales grupos de riesgo mencionó a las personas usuarias de drogas intravenosas o inhaladas, como cocaína o crack; quienes se encuentran o han estado privados de libertad; las personas que se realizan tatuajes fuera de establecimientos regulados por el Departamento de Salud; los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres y el personal de salud que puede estar expuesto a sangre cuando no se siguen correctamente las medidas de bioseguridad.
Asimismo, señaló que la hepatitis C también puede transmitirse de madre a hijo durante el embarazo cuando la gestante presenta una alta carga viral.
"Es muy importante que estemos alertas y, sobre todo, esas personas se deben hacer la prueba frecuentemente, por lo menos una vez al año o cada seis meses", enfatizó.
La Dra. Otero recordó que la OMS busca eliminar o casi eliminar la hepatitis C para el año 2030, por lo que las recomendaciones actuales promueven ampliar el acceso al diagnóstico.
Explicó que las guías recomiendan que todas las personas mayores de 18 años se realicen la prueba al menos una vez, mientras que quienes presentan factores de riesgo deben repetirla periódicamente.
No obstante, consideró que Puerto Rico todavía puede hacer más para aumentar el número de personas evaluadas.
"Hay mucho miedo de las personas en hacerse la prueba y, sobre todo, también del personal de la salud y de los proveedores privados en hacerla y repetir esa prueba o darle seguimiento", afirmó.
La infectóloga describió la hepatitis C como un "enemigo silente", ya que la mayoría de las personas no presenta síntomas cuando adquiere la infección.
Explicó que durante la fase aguda algunas personas pueden experimentar dolor en el cuadrante superior derecho, malestar general, fiebre o elevación transitoria de las enzimas hepáticas. Sin embargo, estos síntomas pueden desaparecer mientras el virus permanece en el organismo.
Según indicó, muchas personas continúan como portadoras crónicas durante años sin saberlo, permitiendo que la infección siga transmitiéndose y que el daño hepático avance de forma progresiva.
Además, explicó que factores como la coinfección con VIH, la hepatitis B o el consumo de alcohol pueden acelerar la progresión de la enfermedad.
La especialista advirtió que muchas personas descubren que tienen hepatitis C únicamente cuando el hígado ya presenta un deterioro importante.
A su juicio, el principal problema es que durante ese tiempo el paciente desconoce que vive con la infección y puede continuar transmitiendo el virus.
Aunque destacó que actualmente existen tratamientos eficaces para la hepatitis C, la Dra. Otero señaló que todavía persisten obstáculos para que algunos pacientes puedan acceder a ellos.
Explicó que, debido a su costo, algunos planes médicos privados continúan imponiendo barreras que dificultan el acceso oportuno al tratamiento.
Para la infectóloga, la educación y la información siguen siendo esenciales para avanzar en el control de la hepatitis C.
En ese sentido, destacó la importancia de continuar promoviendo campañas que incentiven la realización de la prueba, reduzcan el temor al diagnóstico y faciliten el acceso al tratamiento.
"Tenemos que ser optimistas y seguir educando a las personas y haciendo programas como este, que estimulan a que la gente conozca de esto. Mientras tengamos personas que quieran seguir luchando por la salud, hay esperanza", concluyó.