Puerto Rico enfrenta una crisis: Despoblación, escasez de médicos y presión económica

Desde el foro auspiciado por la Cámara de Comercio en el Hilton Caribe, su presidenta advirtió que la inseguridad, el deterioro del sistema de salud y la fuga de talentos comprometen el futuro demográfico y económico de la isla, mientras la incertidumbre global presiona los precios y el consumo.

Laura Guio

    Puerto Rico enfrenta una crisis: Despoblación, escasez de médicos y presión económica

    Puerto Rico cumplía 21 días inmerso en la incertidumbre generada por el conflicto bélico internacional cuando la presidenta Margarita Ramírez de la Cámara de Comercio tomó la palabra en el foro del Hilton Caribe.

    La isla importa más del 90 % de lo que consume —aproximadamente el 85 % desde Estados Unidos— y cualquier trastorno logístico global la golpea de forma directa. Con todo, señaló que había motivos para cierto optimismo: 

    "La buena noticia es que, por lo menos, vimos que antes de ayer el presidente de los Estados Unidos eximió a Puerto Rico por 60 días de la ley de cabotaje, que es buenísimo porque nos permite que parte de la carga que viene a Puerto Rico a través de marítima, en este caso, pues venga, pueda utilizar barcos que no sean americanos", afirmó. 

    Y añadió que eso también facilita el acceso a la reserva petrolera de Estados Unidos mediante una flota más amplia y menos costosa, subrayando que "dentro de los problemas hay por lo menos una luz en el camino."

    En esa misma línea, respaldó la propuesta de eliminar temporalmente la "crudita" por 45 días, una medida que la Cámara apoya porque, según explicó, "favorecemos que los precios lleguen al consumidor más barato, y a medida de que el gobierno muerde menos, pues los comercios pueden recibir mejores" condiciones.

    La fuga de médicos: un círculo que no se rompe fácil

    Uno de los momentos más crudos del foro llegó cuando el periodista Luis Penci describió el problema como "un círculo vicioso: la gente se va porque no hay médicos y los médicos se van porque no hay gente." La presidenta no lo refutó. 

    Al contrario, confirmó que el estudio demográfico elaborado por la Cámara documentó con precisión las causas de la sangría poblacional. "La razón por la cual Puerto Rico está despoblándose principalmente, y la razón por la que las personas se van y no regresan, es por asuntos de seguridad, de salud y de educación", sostuvo, y fue enfática al señalar que solo cuando la isla atienda esos tres ejes "de manera efectiva y con soluciones puntuales y claras" podrá recuperar y retener población.

    La gravedad del cuadro demográfico se vuelve más nítida al observar las cifras del último censo: la mortalidad casi duplicó a los nacimientos. Eso significa, advirtió, que hay cada vez más adultos mayores con mayor necesidad de atención médica, mientras el número de galenos en edad activa se reduce porque muchos están ya en edad de retiro.

    La meta imposible: Cuatro millones de habitantes

    Puerto Rico tiene hoy 2,4 millones de habitantes. Para que el desarrollo económico sea sostenible y se refleje en la calidad de vida cotidiana, la presidenta de la Cámara fue categórica: "necesitamos llegar a 4 millones de habitantes, pero no lo estamos logrando; al contrario, vamos en 2.4 millones. Vamos para atrás", alertó. La distancia entre esa cifra y la realidad no es solo un dato estadístico; es el termómetro de un modelo de desarrollo que, tal como está, no alcanza para sostener los servicios que la propia población demanda.

    La guerra también golpea el carrito de compras

    El conflicto internacional no tarda en llegar a las góndolas de los supermercados y a las mesas de los hogares puertorriqueños. La presidenta explicó que la incertidumbre está modificando los hábitos de consumo: las familias recortan las salidas a restaurantes y prefieren cocinar en casa buscando ahorrar. 

    "Eso fue uno de los reflejos que trajo nuestro estudio del Índice de Confianza del Consumidor", señaló. El periodista lo planteó en términos de salud pública: la gente no solo come menos, sino que es "más selectiva en la calidad del producto alimenticio, que ese es otro problema de salud." La presidenta coincidió sin dudar: "ese es otro asunto de salud que es importante que se atienda", confirmó, reconociendo además que esa tendencia precedía al conflicto y que la guerra solo la profundiza.

    República Dominicana: entre la oportunidad y la advertencia

    El foro abrió también un capítulo sobre las relaciones económicas y humanas entre Puerto Rico y República Dominicana. Con una comunidad de entre 50,000 y 60,000 puertorriqueños residentes en la isla vecina y cerca de 600 a 700 negocios boricuas establecidos allí, la presidenta —de origen dominicano— subrayó que ambos países los unen "lazos culturales, religiosos, incluso hasta políticos similares", lo que los convierte en "destinos naturales" el uno para el otro. 

    Reconoció que el turismo médico es uno de los mercados donde República Dominicana ha avanzado con fuerza: "junto a Colombia, se han convertido en la meca de las cirugías estéticas", afirmó. Sin embargo, advirtió que Puerto Rico no puede aspirar a competir en ese terreno sin antes resolver su déficit de médicos disponibles: "necesitamos primero estabilizar la necesidad de galenos que tenemos", insistió.

    Energía e inteligencia artificial: más opciones, más resiliencia

    En materia energética, la presidenta defendió el proyecto Osto —un cable submarino de suministro eléctrico bilateral con República Dominicana— como parte de una estrategia más amplia de diversificación. "Mientras más opciones disponibles tengamos, mejor podemos atender los asuntos de tiempo, los asuntos de costo", argumentó. 

    Y señaló que esa diversificación se vuelve urgente en un contexto donde la inteligencia artificial y la tecnología avanzan a un ritmo que "requieren a su vez una alta capacidad de energía." Puerto Rico, concluyó, no puede darse el lujo de depender de una sola fuente de abastecimiento eléctrico.


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