
Especialista explica cómo la transición de la vía intravenosa a la subcutánea ha reducido los efectos secundarios, acortado los tiempos de tratamiento y ofrecido mayor esperanza a los pacientes con mieloma múltiple.

El tratamiento del mieloma múltiple ha experimentado una transformación significativa en las últimas décadas. Durante una conversación exclusiva con la revista Medicina y Salud Pública, el Dr. José Concepción, hematólogo oncólogo del Hospital Auxilio Mutuo abordó Nuevas formas de administrar el tratamiento del mieloma múltiple mejoran la calidad de vida del paciente.
Según explicó el Dr. Concepción, "anteriormente se daban agentes quimioterapéuticos para el mieloma múltiple y estos agentes se daban intravenosos", pero con la llegada de las terapias dirigidas ese paradigma cambió radicalmente.
Hoy, afirmó el especialista, "muchas de estas terapias dirigidas, la mayoría se administran subcutáneamente", es decir, mediante inyecciones bajo la piel que permiten que el medicamento se absorba y llegue al sistema completo del cuerpo sin necesidad de acceder al torrente sanguíneo.
La vía intravenosa, explicó el médico, implica el acceso a las venas periféricas, generalmente en los brazos, mediante una infusión en la que el paciente permanece sentado "por el largo de horas que sea necesario y ya esté estipulado para cierto tipo de droga". Este proceso puede extenderse durante dos o tres horas, en contraste con los 15 a 45 minutos que puede requerir la administración subcutánea.
Uno de los factores determinantes a la hora de elegir la vía de administración es el perfil de efectos secundarios. El Dr. Concepción señaló que, aunque la eficacia puede ser comparable, "hay muchos medicamentos en los cuales si los administramos intravenosamente, podemos exponenciar estos efectos secundarios".
Entre las reacciones más comunes asociadas a la vía intravenosa mencionó las reacciones alérgicas, la falta de aire, los escalofríos y, en el caso de ciertos agentes específicos para el mieloma múltiple, la neuropatía periférica, que se manifiesta como hormigueo y pérdida de sensibilidad en las extremidades.
La administración subcutánea, en cambio, mitiga considerablemente estos riesgos. "Quedándolo subcutáneamente pues mitigamos todo efecto secundario", afirmó el especialista, y agregó que así mismo lo han confirmado sus propios pacientes en la práctica clínica cotidiana, coincidiendo con lo que muestran los estudios.
"Son menos efectos secundarios, más fácil la administración, menos tiempo el paciente que dura durante la administración del medicamento."
Más allá de los datos clínicos, el Dr. Concepción destacó una dimensión que suele pasarse por alto: el efecto psicológico del tipo de administración. "El hecho también mentalmente, uno recibir una terapia subcutánea lo hace sentir un poquito más cómodo en cuestión de estar recibiendo la terapia como tal", explicó, y subrayó que eso es precisamente lo que la mayoría de sus pacientes le han expresado. Recibir una inyección subcutánea, breve y menos invasiva, genera una experiencia subjetivamente distinta a estar conectado durante horas a una infusión intravenosa.
Desde la perspectiva de la gestión hospitalaria, la reducción del tiempo de tratamiento también tiene consecuencias directas en la capacidad de atención. Como señaló el médico, si todos los pacientes recibieran terapia intravenosa durante dos o tres horas, la comparación con sesiones de 15 o 45 minutos evidencia que con la vía subcutánea "podemos atender más pacientes, más efectividad en cuestión del tiempo el paciente estaría recibiendo el tratamiento".
Consultado sobre los desarrollos que marcarán el futuro del tratamiento del mieloma múltiple, el Dr. Concepción señaló que "la mayoría de los avances que hemos visto ha sido en los estudios y en las aprobaciones recientes de las terapias celulares", entre las que destacó el CAR T Cell Therapy y los anticuerpos altamente específicos.
Estas terapias novedosas, indicó, permiten "mitigar mucho o poner aparte los efectos secundarios comunes" y ofrecen "una respuesta más profunda y duradera" en los pacientes.
Otro avance relevante, según el especialista, es el movimiento de medicamentos que antes se reservaban para líneas de tratamiento posteriores hacia etapas más tempranas de la enfermedad, con el objetivo de "atacar esta enfermedad y dar una mejor respuesta y más profunda a estos pacientes".
Al cerrar la entrevista, el Dr. Concepción quiso dirigirse directamente a los pacientes y sus familias. Reconoció que el camino no es sencillo para nadie, "ni para el familiar, ni para el paciente principalmente", y resaltó la importancia de contar con un equipo multidisciplinario que vaya más allá del personal médico e incluya a familiares y amigos que puedan "brindar esta calidez, este calor humano" a quienes atraviesan la enfermedad.
Sin embargo, el mensaje central fue de optimismo fundamentado: "Hay muchas opciones, y opciones nuevas, en los cuales hemos visto muy buenas respuestas para este tipo de enfermedad, la cual no se veían antes, son datos que han superado las terapias anteriores". Y concluyó con lo que consideró el elemento más importante: "hay muy buenos resultados y muy buenas opciones y esperanza, que es lo más importante".