Investigadores de la Universidad Estatal de Oregon hallaron que las personas que consumen cannabis de forma habitual presentan concentraciones más elevadas de cortisol al despertar. Aunque el estudio no demuestra una relación de causa y efecto, plantea que este biomarcador podría ayudar a identificar un consumo problemático.

El consumo frecuente de cannabis podría estar asociado con alteraciones en el sistema que regula la respuesta del organismo al estrés, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Oregon, en Estados Unidos. Los hallazgos muestran que las personas que utilizan marihuana de manera habitual presentan niveles más altos de cortisol al despertar, una hormona clave en la respuesta fisiológica al estrés.
Los resultados fueron publicados en la revista científica Cannabis y, aunque no establecen una relación causal entre el consumo y el aumento del cortisol, sugieren que este marcador biológico podría servir para identificar patrones de uso problemático.
La investigación fue dirigida por la profesora Anita Cservenka y se centró en evaluar la denominada respuesta de cortisol al despertar (CAR, por sus siglas en inglés), un indicador ampliamente utilizado para conocer cómo el organismo se prepara para afrontar las exigencias del día.
Para ello, los investigadores midieron los niveles de cortisol de los participantes inmediatamente después de despertarse y nuevamente 30 minutos más tarde. La diferencia entre ambas mediciones refleja la capacidad del cuerpo para responder a los factores estresantes cotidianos.
Los resultados mostraron que la respuesta del cortisol durante esos primeros 30 minutos fue similar entre consumidores frecuentes y personas que no consumían cannabis. Sin embargo, la diferencia apareció desde el inicio: quienes utilizaban cannabis con regularidad despertaban con una concentración de cortisol significativamente más alta.
"Los niveles de cortisol al despertar podrían servir como un marcador neurobiológico del uso problemático de cannabis, y esa conexión debe investigarse más", afirmó Cservenka.
La investigadora enfatizó que los resultados no permiten concluir que el consumo frecuente de cannabis provoque niveles elevados de cortisol ni que concentraciones más altas de esta hormona lleven a una persona a consumir más cannabis.
"Necesitaríamos estudiar a los mismos grupos de personas durante un período más largo para entender cualquier relación de causa y efecto, pero creemos que este es un punto de partida", explicó.
Los autores señalaron que serán necesarios estudios longitudinales para determinar si existe una relación causal entre ambas variables.
El estudio parte de una hipótesis ampliamente investigada: el estrés es una de las razones más frecuentes por las que muchas personas consumen cannabis, pero el uso crónico de la sustancia también podría alterar el sistema neuroendocrino responsable de regular la respuesta al estrés.
En este contexto, los investigadores evaluaron el funcionamiento del eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, considerado el principal sistema encargado de coordinar la respuesta del organismo frente a situaciones estresantes.
Según los autores, un sistema de estrés desregulado podría favorecer un círculo en el que el estrés aumenta el consumo de cannabis y, a su vez, el consumo frecuente contribuye a alterar aún más la regulación fisiológica del estrés.
El cortisol es una hormona producida por las glándulas suprarrenales que participa en funciones esenciales como la respuesta inmunológica, el mantenimiento de la presión arterial, la regulación del metabolismo y el control de los niveles de azúcar en sangre.
En condiciones normales, sus niveles aumentan al despertar para preparar al organismo para las actividades del día. Sin embargo, cuando permanecen elevados durante períodos prolongados, se han asociado con un mayor riesgo de ansiedad, depresión y enfermedades cardiovasculares.
La médica psiquiatra y neuróloga cognitiva Marcela Waisman Campos, directora de la Diplomatura de Adicciones de la Universidad de Buenos Aires, señaló que el estudio aporta un dato relevante al mostrar que las personas con niveles más altos de cortisol matutino también presentaban más dificultades relacionadas con el consumo de cannabis, como problemas para dejar de consumir o consecuencias negativas en su vida cotidiana.
No obstante, recordó que la investigación incluyó únicamente a 82 participantes, por lo que los resultados deberán confirmarse en estudios de mayor tamaño antes de considerar el cortisol como una herramienta clínica para identificar pacientes con mayor riesgo de trastorno por consumo de cannabis.
La especialista agregó que el estrés crónico y las adicciones mantienen una relación bidireccional: el estrés puede favorecer un mayor consumo de sustancias, mientras que el consumo crónico puede alterar el sistema biológico que regula la respuesta al estrés.
Si futuras investigaciones confirman estos hallazgos, concluyó, los niveles elevados de cortisol al despertar podrían ayudar a identificar a las personas que requieren un seguimiento más estrecho o intervenciones más intensivas durante el tratamiento del trastorno por consumo de cannabis.