Aunque por años la conversación sobre el Virus del Papiloma Humano ha girado en torno a las mujeres, los hombres también enfrentan una amenaza. Cáncer de pene, ano y orofaringe están directamente relacionados con este virus.

Durante mucho tiempo, el Virus del Papiloma Humano (VPH) se abordó casi como un asunto exclusivamente femenino. Pero la realidad es muy distinta. Este virus, del que existen más de 100 cepas diferentes, también es un peligro silencioso y cada vez más evidente para la salud masculina.
Así lo explica el doctor Luis Delgado Mateo, director médico del hospital oncológico, en una entrevista con la revista MSP: "Se asocia a varios tumores que hemos visto aumentar su incidencia, específicamente el cáncer anal, el cáncer de pene y el cáncer orofaringio", detalla el especialista.
Y aunque el diagnóstico más temprano puede estar jugando un papel en esas cifras, lo cierto es que la tendencia al alza es clara. "Durante los últimos años esto ha sido un poquito más evidente, lo estamos diagnosticando más temprano también, pero sí hemos notado que ha aumentado la incidencia durante los últimos años", agrega.
Uno de los grandes desafíos con el VPH en la población masculina es la falta de datos unificados. A diferencia de lo que ocurre con las mujeres, no existe un registro concreto que mida la incidencia global del virus en hombres, precisamente porque los cánceres asociados son diversos.
"En varones no tenemos data concreta, porque son diferentes tipos de tumores los que tenemos asociados", aclara el médico.
Ahora bien, lo que sí se sabe es que los hombres tienen un riesgo mayor de adquirir el virus, probablemente por conductas sexuales de mayor exposición. "Los varones sí tenemos más riesgo de adquirir el VPH", señala.
Las estadísticas disponibles se desprenden de los tumores específicos. Por ejemplo, se estima que el cáncer anal es el 0.5% de todos los cánceres diagnosticados cada año, con una proyección de entre 11.200 y 11.700 casos nuevos para este año.
Lo más alarmante es el vínculo directo con el VPH. "Y sabemos que hay una incidencia alta de que el cáncer anal, la mayoría, casi el 90% está asociado al HPV, más del 60% del cáncer orofaringio y el cáncer de pene también están asociados en forma significativa a esta condición", enfatiza el doctor.
La transmisión del VPH es principalmente sexual, y ciertas prácticas aumentan significativamente la exposición.
De igual forma, la falta de protección juega un papel importante, aunque ningún método es infalible. "El no protegerse también nos aumenta el riesgo, aunque no hay una protección total, sí reduce un poco el uso de profilácticos". Y, por supuesto, "el tener múltiples parejas y sin protección, aumenta el riesgo de adquirir el VPH".
En cuanto a las señales de alerta, todo depende de la zona donde se desarrolle la enfermedad. En el caso del cáncer orofaríngeo, pueden aparecer síntomas como dolor, cambios en la voz o dificultad para tragar. Para el cáncer de pene, "puede haber una lesión en el glande o en el área que se exponga, porque no solo causa cáncer, también causa verruga, que igualmente es bien molesta".
Y en el cáncer anal, los signos son más específicos: "puede haber sangrado, dolor, la presencia de una masa o un nódulito que se vaya desarrollando por el estímulo que causa estos virus".
El médico precisa que, aunque hay muchas cepas, "son varios virus, pero específicamente el 16 y el 18 son los que más se asocian al desarrollo de tumores".
Si hay una medida que puede marcar la diferencia, esa es la vacuna. El doctor Delgado Mateo es enfático: "Los niños desde los nueve en adelante pueden vacunarse contra este virus".
El esquema de vacunación varía según la edad. Cuando se aplica antes del inicio de la vida sexual, "la mayor parte de los casos son en dos dosis". Pero si el joven ya es sexualmente activo, "pues son tres dosis". Para el especialista, esta es "la prevención mayor que podemos darle a un hijo, y que se puede dar a las personas que aún tienen la edad para vacunarse, yo creo que esa es la más efectiva".
Esta es una de las preguntas más frecuentes, y la respuesta es sí. La razón es sencilla: las vacunas actuales protegen contra nueve cepas diferentes. "Sí, porque actualmente la vacuna es para nueve cepas diferentes", argumenta el doctor.
Esto desmiente la vieja creencia de que, una vez infectado, la vacuna ya no sirve.
A diferencia de lo que ocurre con las mujeres, que cuentan con la mamografía o el Papanicolaou como pruebas de cribado, los hombres no tienen herramientas equivalentes para la detección precoz de los cánceres asociados al VPH, admite Delgado Mateo.
Eso sí, hay excepciones para poblaciones de alto riesgo. "Pero en situaciones de alto riesgo, como son la población homosexual o población inmunocomprometida, pues hay lo que se parece a un PAP anal, pero esto no está disponible en todos los lugares ni tampoco se le ofrece a toda la población, solo a la población que está en riesgo aumentado", aclara.
Para el resto, la recomendación es estar atentos a cualquier cambio. "Los exámenes de cabeza y cuello tampoco se usan de screening, pero si tienes algún cambio, sea dificultad, dolor al tragar, dolor persistente, busca ayuda".
Para cerrar, el doctor Delgado Mateo hizo una reflexión a quienes piensan que el VPH es solo cosa de mujeres. "En esta enfermedad, la mayor parte de nosotros podemos erradicar el virus en un tiempo corto, pero hay un porcentaje significativo que va a persistir la infección de nuestro cuerpo", advierte.
El peligro está en la persistencia. "Mientras más tiempo pase, más riesgo de que eso eventualmente ejerza el cambio que nos lleve a desarrollar el cáncer". Por eso, insiste en la importancia de dejar de lado el estigma y buscar ayuda.
"No por que nos diagnostiquen por VPH somos menos que aquella persona que no lo tiene, así que busquen ayuda ante cualquier otro síntoma".
Su llamado final es a eliminar conductas de riesgo, vacunarse y acudir al médico ante cualquier síntoma. "Y como a mí me enseñaron, la prevención es la mejor de las medicinas", concluyó.