Terapia anti-HER2 logra respuesta completa en la mitad de pacientes con cáncer rectal avanzado

Un estudio piloto presentado en la reunión anual de la AACR 2026 muestra que la combinación de trastuzumab, tucatinib y quimioterapia permitió evitar cirugías radicales en pacientes seleccionados con adenocarcinoma rectal.

Laura Guio

    Terapia anti-HER2 logra respuesta completa en la mitad de pacientes con cáncer rectal avanzado

    Un pequeño pero prometedor estudio piloto reveló que la terapia combinada con dos inhibidores del receptor HER2 más quimioterapia logró una tasa de respuesta del 75% en pacientes con adenocarcinoma rectal HER2 positivo localmente avanzado, incluyendo respuesta clínica completa en la mitad de los casos.

     Los hallazgos fueron presentados en la Reunión Anual 2026 de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer (AACR).

    Una cirugía devastadora en la mira

    El trasfondo del estudio es tan clínico como humano. Más de un tercio de los pacientes con cáncer rectal requieren una escisión mesentérica total, una intervención que implica la colocación de una bolsa de ostomía permanente. 

    "Es una experiencia que cambia la vida", afirmó el autor principal Michael Foote, oncólogo médico gastrointestinal del Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York. Esa realidad llevó a su equipo a preguntarse si atacar alteraciones moleculares específicas en etapas tempranas podría mejorar las tasas de respuesta completa y, con ello, evitar la cirugía.

    El blanco elegido fue HER2, una alteración presente en una fracción de los tumores colorrectales pero que en enfermedad metastásica ya había mostrado respuestas convincentes frente a la combinación de trastuzumab y tucatinib en un ensayo de fase 2 previo.

    El diseño del estudio

    El equipo condujo un estudio prospectivo de un solo brazo con 10 pacientes diagnosticados con adenocarcinoma rectal localmente avanzado, todos con tumores RAS tipo salvaje, competentes en reparación de desajustes y HER2 positivos. El 70% presentaba compromiso ganglionar, y la mayoría habría requerido cirugía radical de no mediar otra alternativa.

    El régimen consistió en seis semanas iniciales de trastuzumab y tucatinib solos, seguidas de 15 semanas de esos mismos agentes combinados con quimioterapia —FOLFOX o CAPOX—. Los pacientes que alcanzaron respuesta clínica completa pasaron a vigilancia activa, sin cirugía ni radioterapia. Quienes no la lograron recibieron quimiorradiación o cirugía estándar.

    Resultados que superaron las expectativas

    Siete de nueve pacientes que completaron las primeras seis semanas de terapia dual respondieron al tratamiento, una cifra que Foote calificó de "mucho más alta de lo esperado". Al finalizar las 15 semanas siguientes con quimioterapia añadida, seis de ocho pacientes respondieron, y cuatro de ellos —el 50%— alcanzaron respuesta clínica completa. "Ningún paciente progresó durante este período introductorio", destacó el investigador.

    Un paciente adicional logró respuesta clínica completa tras recibir radioterapia. Todos los respondedores completos permanecieron libres de enfermedad metastásica después de una mediana de seguimiento de 26 meses. Aunque tres experimentaron recurrencia local en una mediana de cuatro meses, todos fueron rescatados exitosamente sin necesidad de cirugía.

    En cuanto a la seguridad, el 90% de los pacientes presentó eventos adversos de grado 1 o 2. Las elevaciones de enzimas hepáticas de grado 3 ocurrieron en el 30% de quienes recibieron la combinación anti-HER2 sola, pero fueron transitorias. No se registraron eventos de grado 4 o 5.

    Un biomarcador más robusto en el horizonte

    Los investigadores observaron que las respuestas clínicas completas ocurrieron exclusivamente en pacientes con tumores HER2 IHC 3+, y que el número de copias del gen HER2 fue notablemente mayor entre quienes respondieron de forma completa. Foote señaló que esta métrica "puede ser un biomarcador más robusto" para identificar a los mejores candidatos al tratamiento.

    El potencial de esta estrategia no se limita necesariamente a HER2. Consultado durante la sesión sobre la posibilidad de extender el enfoque a otras alteraciones moleculares del cáncer colorrectal, Foote consideró que podría aplicarse a blancos como BRAF y EGFR.

    Kenneth Tanabe, jefe de la División de Cirugía Gastrointestinal y Oncológica del Hospital General de Massachusetts, subrayó el valor más amplio del hallazgo:

     "Encontrar el medicamento adecuado para el subconjunto molecular correcto tiene un potencial increíble. Al identificar la población HER2 específica y emparejarla con la terapia dirigida, se abre la posibilidad de menos cirugía, preservación de órganos, y quizás una vía de vigilancia que evite la cirugía por completo".


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