Dieciocho meses después de la orquiectomía inguinal izquierda y quimioterapia adyuvante con carboplatino, presentó metástasis en un ganglio linfático inguinal derecho contralateral, constituyendo apenas el sexto caso documentado explícitamente de esta presentación en la literatura médica.

Paciente masculino caucásico de 44 años, con antecedente de subfertilidad y paternidad lograda mediante fertilización in vitro, quien a los 39 años consultó por torsión testicular izquierda aguda. La ecografía escrotal confirmó ausencia de vascularización y agrandamiento del testículo izquierdo con ecogenicidad no homogénea.
Se realizó detorsión quirúrgica con restauración visible de la vascularización y orquiopexia bilateral con suturas Prolene a través de incisión en línea media. En el postoperatorio, el paciente refirió dolor escrotal persistente izquierdo.
La ecografía mostró un área hipoecogénica central avascular rodeada de flujo periférico, con evolución hacia zona quística y necrótica a los cuatro meses, preservando tejido testicular periférico. Se inició manejo conservador con antiinflamatorios no esteroideos con recuperación mínima de la vascularización central.
Cuatro años después de la torsión, el paciente reingresó por testículo izquierdo doloroso e inflamado. La ecografía evidenció hipervascularización del epidídimo y cara anterior testicular, con hipovascularización posterior y múltiples lesiones hipoecogénicas intratesticulares.
Aunque se inició tratamiento con quinolonas ante la sospecha de epididimo-orquitis aguda, la ausencia de mejoría clínica motivó la orquiectomía inguinal izquierda. Los marcadores tumorales preoperatorios revelaron HCG y alfa-fetoproteína dentro de límites normales, pero LDH elevada a 318 U/L.
El estudio histopatológico confirmó seminoma puro estadio pT1, sin invasión linfovascular, con márgenes negativos y diámetro máximo de 7 cm, sin invasión de epidídimo ni pared escrotal. La tomografía computarizada de estadificación descartó linfadenopatía o metástasis a distancia.
Dada la extensión tumoral, se administró un ciclo adyuvante de carboplatino 7-AUC, con seguimiento sin evidencia de recurrencia durante doce meses.
Dieciocho meses tras la orquiectomía, el paciente consultó ambulatoriamente por masa indolora en región inguinal derecha. La tomografía computarizada de tórax y abdomen identificó un ganglio linfático inguinal derecho de 17 mm como única lesión sospechosa, con marcadores tumorales testiculares normales.
Ante el crecimiento progresivo de la lesión y los antecedentes del paciente, se realizó resección quirúrgica de la masa, confirmándose histopatológicamente un seminoma metastásico. La resonancia magnética cerebral posterior descartó compromiso metastásico adicional.
Durante el intervalo entre la presentación inicial y la consulta oncológica, el paciente desarrolló cuatro nódulos subcutáneos en la pared abdominal, el mayor de 2 cm en localización paraumbilical. La PET-CT con 18F-FDG de cuerpo entero no demostró lesiones hipermetabólicas sugestivas de malignidad en la pared abdominal. La escisión quirúrgica del nódulo paraumbilical más prominente, junto con el examen histopatológico, confirmó el diagnóstico de angiolipoma benigno, descartando definitivamente metástasis de seminoma.
Clasificado en el grupo de buen pronóstico según los criterios del International Germ Cell Cancer Collaborative Group (IGCCCG), el paciente recibió tres ciclos de quimioterapia con régimen BEP.
Esta decisión se fundamentó en la recaída tras orquiectomía y quimioterapia adyuvante previa, así como en la incertidumbre respecto a la vía metastásica, la dosis de radiación adecuada y el riesgo de irradiación sobre el testículo remanente.
El seguimiento clínico, bioquímico y radiológico a los 3, 6, 9 y 12 meses no mostró evidencia de nueva recurrencia.
La metástasis primaria en ganglios linfáticos inguinales por seminoma es infrecuente. Generalmente ocurre por diseminación linfática retrógrada en contexto de enfermedad retroperitoneal voluminosa, aunque en este caso no se documentaron metástasis retroperitoneales.
Según Birgitt Allaertet al., la literatura señala que la cirugía escrotal o inguinal previa altera el drenaje linfático normal, favoreciendo la formación de vías colaterales entre los linfáticos testiculares y los ganglios inguinales superficiales, lo que explicaría el patrón de diseminación atípico observado.
La propagación contralateral, aún más excepcional, ha sido documentada explícitamente en solo cuatro informes de casos y un estudio retrospectivo previos, todos ellos asociados a antecedentes quirúrgicos escrotales o inguinales.
Adicionalmente, este caso invita a reflexionar sobre la asociación entre torsión testicular y malignidad. Aunque no existe evidencia sólida de que la torsión incremente de forma independiente el riesgo de cáncer testicular, puede constituir ocasionalmente su manifestación inicial, particularmente en pacientes adultos mayores.
En retrospectiva, las características ecográficas presentes cuatro años antes de la orquiectomía deberían haber planteado la sospecha de carcinoma subyacente.
Este caso subraya la necesidad de realizar un examen clínico bilateral exhaustivo de la región inguinal durante el seguimiento de pacientes con tumores de células germinales y cirugía escrotal o inguinal previa, así como de considerar la posibilidad de malignidad testicular en adultos con torsión testicular.