Una investigación de la Universidad de Glasgow encontró que cada hora adicional de sedentarismo prolongado e ininterrumpido se asocia con un mayor riesgo de mortalidad por cáncer. Los resultados sugieren que hacer pausas y mantener movimiento ligero durante el día podría marcar una diferencia importante para la salud.

Pasar largas jornadas sentado se ha convertido en una práctica habitual para millones de personas, especialmente en entornos laborales y frente a pantallas. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en la revista PLOS Medicine indica que el impacto sobre la salud no depende únicamente del tiempo total que una persona permanece sentada, sino también de si ese tiempo se acumula en periodos prolongados sin interrupciones.
Investigadores de la Universidad de Glasgow, en Reino Unido, analizaron datos de 91.292 participantes del Biobanco del Reino Unido que utilizaron monitores de actividad durante siete días y fueron seguidos durante una mediana de 12,38 años.
Los investigadores clasificaron la actividad de los participantes en diferentes categorías, incluyendo sedentarismo prolongado —definido como periodos de al menos 30 minutos con un 90% o más del tiempo en posición sedentaria—, sedentarismo interrumpido y distintos niveles de actividad física.
Los resultados mostraron que cada hora adicional de comportamiento sedentario prolongado e ininterrumpido se asoció con un aumento del 9% en el riesgo de muerte por cáncer.
El estudio encontró que el sedentarismo prolongado se relacionó con un mayor riesgo de mortalidad por cáncer, así como con una mayor incidencia general de la enfermedad.
Además, los investigadores observaron asociaciones con cánceres relacionados con la obesidad, entre ellos los de esófago, hígado, riñón, páncreas, colorrectal, mama, ovario y tiroides. También identificaron una relación con cánceres vinculados a la diabetes tipo 2.
Por el contrario, los periodos de sedentarismo interrumpido mostraron el patrón opuesto, al asociarse con menores riesgos en todos los resultados evaluados.
Según los hallazgos, sustituir una hora diaria de sedentarismo prolongado por actividad física ligera se asoció con un riesgo 12% menor de muerte por cáncer.
Los autores señalaron que estos resultados son consistentes con estudios experimentales previos que han demostrado que interrumpir largos periodos sentado con breves momentos de actividad puede mejorar las respuestas metabólicas del organismo en comparación con permanecer sedentario de forma continua.
"Nuestros hallazgos sugieren que los efectos del sedentarismo en la salud pueden depender no solo del tiempo total de sedentarismo, sino también de si ese tiempo se acumula en periodos prolongados o se interrumpe con actividad física", indicaron los investigadores.
Los autores advirtieron que se trata de un estudio de cohorte realizado con voluntarios del Biobanco del Reino Unido, una población que suele presentar mayores niveles de actividad física y una mayor participación en programas de salud que la población general.
Asimismo, señalaron que no disponían de información sobre el contexto específico del comportamiento sedentario, como si este ocurría durante la jornada laboral o mientras se conducía, por lo que los resultados no pueden considerarse una prueba de causalidad ni necesariamente extrapolarse a toda la población.
Aun así, los investigadores consideran que los hallazgos refuerzan la importancia de prestar atención no solo al ejercicio moderado o vigoroso, sino también al movimiento ligero y a la reducción de los periodos prolongados de sedentarismo.