Un estudio publicado en The Lancet Infectious Diseases advierte que algunas variantes de Shigella transmitidas por vía sexual aumentaron un 15% más rápido que otras formas de contagio en Reino Unido y presentan mayores niveles de resistencia a antibióticos de uso clínico.

La shigelosis, una infección bacteriana conocida por causar diarrea grave y disentería, está mostrando un comportamiento preocupante en algunas de sus variantes transmitidas por vía sexual. Una investigación liderada por la Universidad de Cambridge reveló que estas cepas no solo se propagan con mayor rapidez, sino que también presentan una elevada resistencia a antibióticos, lo que plantea nuevos desafíos para la salud pública.
La Shigella, un grupo de bacterias relacionado con Escherichia coli, es responsable de gran parte de las infecciones diarreicas graves en el mundo, especialmente entre niños. Sin embargo, los investigadores observaron que ciertas cepas asociadas a la transmisión sexual han aumentado de manera constante desde principios de la década de 2000.
Según el estudio publicado en The Lancet Infectious Diseases, entre 2015 y 2020 estas infecciones crecieron un 15% más rápido cada año que aquellas adquiridas por viajes internacionales, intoxicaciones alimentarias o brotes en escuelas infantiles.
Para analizar su expansión, los científicos utilizaron herramientas de secuenciación genética similares a las empleadas durante la pandemia de COVID-19. Los resultados mostraron que las cepas transmitidas sexualmente se propagaban casi el doble de rápido en Reino Unido y alcanzaban una distancia media de 117 kilómetros entre casos relacionados.
Uno de los hallazgos más relevantes fue la alta frecuencia de resistencia antimicrobiana. Más del 70% de las cepas transmitidas por vía sexual mostraron resistencia a al menos un antibiótico clínicamente importante, frente al 40% de las cepas no asociadas al sexo y al 49% de los casos relacionados con viajes.
Además, un análisis de 468 muestras recolectadas en Inglaterra entre 2016 y 2021 identificó variantes en rápida expansión que habían adquirido resistencia a tres antibióticos de uso frecuente: ceftriaxona, azitromicina y ciprofloxacina.
Los investigadores sugieren que este fenómeno podría estar relacionado, en parte, con el uso de antibióticos empleados para prevenir o tratar otras infecciones de transmisión sexual, lo que favorecería la selección de bacterias resistentes.
Los autores del estudio consideran que existe una brecha importante en las estrategias actuales de prevención, ya que las recomendaciones habituales para evitar la shigelosis se centran en el lavado de manos y la higiene alimentaria, sin abordar de forma específica la transmisión sexual.
"La infección sexual es una parte constante de la transmisión de la shigelosis en el Reino Unido", señaló la investigadora Kate Baker, líder del estudio, quien destacó la necesidad de comunicar este riesgo a las comunidades más afectadas para reducir la propagación del patógeno.
El estudio identifica a los hombres que tienen sexo con hombres como el grupo más afectado, aunque los especialistas enfatizan que cualquier persona puede contraer la infección dependiendo de sus prácticas sexuales y nivel de exposición.
Investigaciones previas indican que aproximadamente un tercio de los pacientes con shigelosis requieren hospitalización y permanecen ingresados entre cuatro y cinco días. La transmisión suele producirse a través de contacto directo o indirecto entre la boca y el ano, facilitando el paso de pequeñas cantidades de materia fecal infectada.
Entre las recomendaciones de los expertos se encuentra evitar las relaciones sexuales mientras se presentan síntomas de diarrea y durante las dos semanas posteriores a la recuperación completa. También aconsejan informar al médico sobre los antecedentes sexuales y considerar una evaluación integral de salud sexual cuando sea necesario.
Especialistas independientes señalan que la resistencia antimicrobiana es un fenómeno complejo influenciado por la interacción entre bacterias, las diferencias en la respuesta a los tratamientos y los diversos comportamientos humanos.
Ante el aumento de cepas resistentes y su rápida expansión, los investigadores concluyen que la shigelosis transmitida por vía sexual debe ser abordada como un problema específico de salud pública, con estrategias de vigilancia, prevención y tratamiento adaptadas a esta forma de transmisión.