El cáncer colorrectal es el segundo más diagnosticado en mujeres en Puerto Rico. El alza en menores de 50 años refuerza la recomendación de iniciar el cernimiento a los 45 años.

El cáncer colorrectal (CCR) representa un problema de salud pública crítico en Puerto Rico. De acuerdo con los datos epidemiológicos recopilados por el Registro Central de Cáncer de Puerto Rico (RCCPR), el Centro Comprensivo de Cáncer de la Universidad de Puerto Rico (CCCUPR) y la Coalición de Cáncer Colorrectal de Puerto Rico, esta neoplasia se posiciona como el segundo cáncer más frecuentemente diagnosticado en las mujeres de la isla (solo superado por el cáncer de mama) y la segunda causa principal de muerte por cáncer en la población femenina.
A diferencia de la tendencia observada en la población hispana en los Estados Unidos continental —donde la incidencia general ha mostrado estabilidad o leves descensos en adultos mayores—, en Puerto Rico el volumen de casos nuevos continúa registrando una trayectoria preocupante.
Anualmente se registran en la isla cerca de 1,800 casos nuevos de cáncer colorrectal (hombres y mujeres) y aproximadamente 700 fallecimientos atribuibles a esta enfermedad.
· Edad de presentación y mediana: La mediana de edad al momento del diagnóstico en la isla se sitúa en los 68 años. Sin embargo, los análisis de vigilancia del CCCUPR revelan una tendencia de diagnóstico en cohortes cada vez más jóvenes.
· Incidencia en jóvenes: Cerca del 10 % de los diagnósticos en Puerto Rico ocurren en personas de 25 a 49 años. Datos del CCCUPR registran 3,208 casos nuevos en el grupo de 40 a 64 años y 281 casos en menores de 40 años. En comparación con los Estados Unidos, la tasa de incidencia del cáncer colorrectal en jóvenes puertorriqueños es casi el doble.
· Estadificación al diagnóstico: Únicamente alrededor del 40 % de los tumores se detectan en etapas tempranas (localizadas), lo que impacta negativamente las probabilidades de supervivencia. En adultos jóvenes, las guías de la Colorectal Cancer Alliance y la American Cancer Society advierten que hasta el 75 % de los casos se identifican en etapas avanzadas (estadios III o IV).
Frente al incremento de casos en pacientes menores de 50 años, las principales organizaciones de gastroenterología y medicina preventiva en Estados Unidos y Puerto Rico —incluyendo el American College of Gastroenterology (ACG), la American Gastroenterological Association (AGA), la American Cancer Society (ACS) y el U.S. Preventive Services Task Force (USPSTF)— han actualizado sus recomendaciones:
Inicio del cribado a los 45 años: Se establece la recomendación categórica de iniciar el cernimiento rutinario a partir de los 45 años en mujeres y hombres de riesgo promedio. (La Coalición local y grupos de apoyo sugieren discutir evaluaciones desde los 40 a 45 años según la estratificación individual).
Evaluación previa a los 45 años: En mujeres con antecedentes familiares de primer grado con pólipos o cáncer colorrectal, o condiciones inflamatorias intestinales (como colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn), el cribado debe comenzar a los 40 años o 10 años antes del diagnóstico del familiar más joven.
Modalidades diagnósticas: La colonoscopia cada 10 años se mantiene como la prueba estándar de referencia (gold standard) diagnóstica y terapéutica (permite la polipectomía). Se incluyen además opciones no invasivas como las pruebas inmunoquímicas fecales (FIT) anuales o la prueba de ADN-FIT en heces (Cologuard) cada 3 años.
Dado que un porcentaje significativo de mujeres jóvenes asume que los síntomas gastrointestinales leves responden a trastornos funcionales o cambios hormonales, las sociedades médicas insisten en no demorar la consulta ante:
Cambios en el patrón de evacuación (diarrea o estreñimiento persistente por más de una semana).
Sangrado rectal o presencia de sangre en la materia fecal.
Anemia por deficiencia de hierro sin causa ginecológica aparente o fatiga inexplicada.
Molestias o dolores abdominales persistentes.
Entre los factores de riesgo modificables identificados en las publicaciones de la Mayo Clinic, Harvard Health y Medscape, se destacan el consumo elevado de carnes procesadas, la inactividad física, la obesidad abdominal, el tabaquismo y el consumo de alcohol. La adopción de una dieta rica en fibra, el mantenimiento de un peso corporal adecuado y el apego a las pruebas de tamizaje continúan siendo las herramientas de prevención primaria más efectivas.