Sudoración nocturna, fatiga y sangrado: Estas son las primeras señales de Leucemia Mieloide Aguda

Un panel de especialistas reunido por la revista Medicina y Salud Pública abordó el diagnóstico, tratamiento y el impacto emocional de uno de los cánceres de la sangre más agresivos, con la perspectiva única de un psicólogo clínico que también es sobreviviente de la enfermedad.

Laura Guio

    Sudoración nocturna, fatiga y sangrado: Estas son las primeras señales de Leucemia Mieloide Aguda

    La leucemia mieloide aguda (LMA) es un cáncer que se origina en la médula ósea, el tejido blando ubicado en el interior de los huesos donde se producen todas las células de la sangre. El Dr. Alexis Cruz Chacón, hematólogo oncólogo y director del Programa de Trasplante de Médula Ósea y Terapia Celular del Hospital Auxilio Mutuo en Puerto Rico,  junto con Siulmary De Jesús, nurse practitioner; y el Dr. Gilberto Figueroa Correa, psicólogo clínico y sobreviviente de la enfermedad, explicaron que en esta enfermedad las células madre mieloides sufren una transformación que las lleva a multiplicarse sin control y a perder su capacidad de madurar. 

    "Tenemos la médula llena de blastos. Mientras mayor sea ese por ciento de blastos, menos capacidad de producción para células normales tiene la médula ósea", señaló el especialista.

    Esta invasión de células inmaduras tiene consecuencias directas: la producción normal de glóbulos rojos, plaquetas y neutrófilos disminuye drásticamente, lo que desencadena una serie de síntomas que con frecuencia se confunden con otras condiciones menos graves.

    Los síntomas que deben encender las alarmas

    El cansancio extremo, la falta de aire, el mareo y el dolor de cabeza son señales de que los glóbulos rojos han bajado. 

    Cuando son las plaquetas las que disminuyen, pueden aparecer sangrados en las encías, manchas rojas en la piel conocidas como petequias, sangrado gastrointestinal, menstrual excesivo o incluso, en los casos más graves, sangrado intracraneal. La disminución de los neutrófilos, por su parte, se traduce en infecciones recurrentes en la piel, el tracto respiratorio o el digestivo.

    "Usualmente los síntomas surgen como consecuencia de la disminución de una de las células de la sangre", explicó el Dr. Cruz Chacón, quien subrayó que en algunos casos los blastos salen de la médula y circulan por la sangre, haciendo que el conteo de glóbulos blancos se eleve, pero con células que al observarse al microscopio resultan ser todas inmaduras.

    La buena noticia es que el primer paso del diagnóstico es accesible: "Todo comienza con un CBC", afirmó el especialista, refiriéndose al hemograma completo, un examen de rutina que puede revelar alteraciones en los conteos sanguíneos y activar las sospechas clínicas.

    "Me echaron un balde de agua fría": el testimonio de un sobreviviente

    El Dr. Gilberto Figueroa Correa, psicólogo clínico integrante del panel, no habló solo desde la teoría. Él mismo fue diagnosticado con leucemia linfoblástica aguda y compartió cómo vivió en carne propia los síntomas que los médicos describen en sus consultas. "Los primeros síntomas que yo pude experimentar fueron sudores nocturnos", relató, y confesó que durante días intentó explicarlos por el calor del verano. Lo que finalmente lo llevó al hospital fue un dolor abdominal del lado izquierdo que resultó ser el bazo inflamado.

    En cuestión de minutos, tras un hemograma y unas placas, el médico de emergencias le comunicó la sospecha del diagnóstico. "Yo describo ese momento como el día que me echaron un balde de agua fría", dijo Figueroa. 

    El psicólogo, a pesar de su formación, pasó cerca de tres semanas en negación: "Esto tiene que ser una confusión. A lo mejor se traspapelaron los documentos allá en el hospital y quizás esos resultados son de otra persona".

    ¿Por qué ocurre si no hay historial familiar?

    Una de las preguntas más frecuentes entre los pacientes es por qué desarrollaron la enfermedad sin antecedentes familiares. El Dr. Cruz Chacón explicó que aunque existen factores de riesgo identificados —como la exposición a químicos inorgánicos, la radiación, el tabaquismo o haber recibido quimioterapia previa— en la mayoría de los casos la enfermedad llega de forma sorpresiva.

    "Muchas veces son mutaciones o cambios genéticos adquiridos", aclaró, y reconoció que aún no existe una prueba que permita detectar de antemano el riesgo individual de desarrollar leucemia: "Ojalá en un futuro lleguemos a tenerla".

    El equipo que acompaña más allá del tratamiento físico

    Siulmary De Jesús, nurse practitioner con experiencia en unidades de leucemia, describió cómo su rol implica ser el primer punto de contacto del paciente en la clínica, explicar los medicamentos, las terapias dirigidas y las mutaciones moleculares que determinan el tratamiento. 

    "Ese primer contacto con el paciente es mío", señaló, destacando que la responsabilidad de traducir la información médica en términos comprensibles recae en gran parte sobre su figura.

    El Dr. Cruz Chacón fue enfático en que ningún médico debería enfrentar estos casos en solitario: "El manejo de un paciente con leucemia aguda, la forma ideal de hacerlo es con un equipo integrado. Por más efectivos que seamos trabajando la parte física, si dejamos descuidada la parte emocional, ese paciente va a ser más difícil de manejar".

    La mente como parte del tratamiento

    El Dr. Figueroa explicó que las intervenciones psicológicas más efectivas en estos contextos son breves, estructuradas y adaptadas al entorno médico. La terapia cognitivo-conductual ayuda a reducir la ansiedad e identificar pensamientos que pueden interferir con la adherencia al tratamiento.

     Las intervenciones basadas en mindfulness fortalecen la regulación emocional. Y la psicoeducación, tanto al paciente como a su familia, resulta clave porque "la información que se da en el momento del diagnóstico no necesariamente el paciente la puede filtrar y entender por el impacto que crea recibir un diagnóstico como este".

    El propio Dr. Figueroa eligió atravesar su hospitalización sin que ningún familiar se quedara a su lado, como una forma de reafirmar su autonomía y obligarse a mantenerse activo. Una decisión que el equipo médico respetó y monitoreó de cerca, y que con el tiempo dio lugar a algo inesperado: "En ese proceso de monitorearlo y estar más pendiente que él, conocimos a Gilberto", dijo el Dr. Cruz Chacón. "Todo se convirtió en una amistad".



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