La hematóloga-oncóloga Ana Di Marco explicó que los tratamientos contra el cáncer pueden reducir los glóbulos blancos, la hemoglobina y las plaquetas. También destacó la importancia de los análisis de laboratorio y de reconocer las señales de alarma durante la terapia.

La quimioterapia y la radioterapia utilizadas en el tratamiento del cáncer de mama pueden afectar la producción de células sanguíneas y ocasionar complicaciones que requieren seguimiento médico. Así lo explicó la hematóloga-oncóloga Ana Di Marco, quien destacó la importancia de monitorear los resultados de laboratorio durante el tratamiento para identificar alteraciones y orientar las decisiones clínicas.
Según la especialista, estos tratamientos no solo actúan contra las células cancerosas, sino que también pueden afectar las células de la médula ósea, encargadas de producir los glóbulos blancos, los glóbulos rojos y las plaquetas.
Como consecuencia, las pacientes pueden presentar una disminución de estas células. Entre las complicaciones hematológicas se encuentran la reducción de los glóbulos blancos, el descenso de la hemoglobina y la disminución de las plaquetas. Además, pueden experimentar efectos secundarios como náuseas, vómitos, diarrea y estreñimiento.
Una de las complicaciones que requiere atención inmediata es la neutropenia febril, una condición caracterizada por una disminución importante de los neutrófilos, un tipo de glóbulo blanco que ayuda al organismo a combatir las infecciones, acompañada de fiebre.
Di Marco advirtió que las pacientes que presenten fiebre después de recibir quimioterapia deben comunicarse inmediatamente con su equipo oncológico o acudir a una sala de emergencias.
Esta condición se considera una emergencia oncológica debido al riesgo de infección grave. Según explicó la especialista, puede requerir antibióticos y otros medicamentos, de acuerdo con la evaluación clínica.
El cansancio y la fatiga son síntomas que pueden aparecer después de la quimioterapia. Sin embargo, es importante determinar si están relacionados con una disminución de la hemoglobina y la presencia de anemia.
Para evaluar estas alteraciones, la especialista recomendó realizar un hemograma completo, conocido como CBC por sus siglas en inglés. Este análisis permite medir los glóbulos blancos, la hemoglobina y las plaquetas, y ayuda al equipo médico a vigilar los cambios en los niveles sanguíneos.
Asimismo, destacó la importancia de evaluar la función del hígado y los riñones mediante un perfil metabólico completo, conocido como CMP. La frecuencia de estos análisis debe establecerse de acuerdo con el esquema terapéutico y el criterio del equipo médico.
La hematóloga-oncóloga señaló que existen medicamentos que ayudan a prevenir o tratar determinadas alteraciones sanguíneas durante el tratamiento contra el cáncer.
Entre los medicamentos mencionados en la entrevista se encuentran Neupogen y Neulasta, que contienen filgrastim y pegfilgrastim, respectivamente, y estimulan la producción de neutrófilos en situaciones específicas.
En cuanto a la anemia, el tratamiento depende de su causa y de la evaluación de cada paciente. Por esta razón, es necesario que el equipo médico determine si se requiere suplementación de hierro, otros medicamentos o medidas terapéuticas adicionales.
Di Marco explicó que las decisiones sobre mantener, retrasar, suspender o reducir la dosis de quimioterapia dependen de varios factores, entre ellos los resultados de los análisis de sangre, las enfermedades preexistentes, la condición física de la paciente, los efectos secundarios y los antecedentes de hospitalización.
Por ello, recomendó informar al oncólogo sobre cualquier síntoma o complicación que aparezca después de cada ciclo de tratamiento. Esta información permite evaluar la tolerancia a la terapia y determinar si es necesario realizar ajustes.
En relación con la detección del cáncer de mama, Di Marco mencionó varias señales que requieren valoración médica, como la aparición de un bulto o nódulo en la mama, el enrojecimiento de la piel, los cambios con apariencia de piel de naranja, la secreción por el pezón y la retracción del pezón.
La especialista insistió en la importancia de conocer el propio cuerpo y consultar ante cualquier cambio inusual. También recomendó realizarse las mamografías de acuerdo con las indicaciones médicas y las recomendaciones de detección correspondientes a cada paciente.