Trasplantan por primera vez mitocondrias sanas en los ojos de una mujer ciega

Científicos probaron una técnica experimental en una mujer de 26 años con daño severo en los nervios ópticos y las retinas. Aunque no recuperó la visión, el procedimiento no provocó efectos secundarios y generó una respuesta pupilar temporal.

Andrea Bazurto Gutiérrez

    Trasplantan por primera vez mitocondrias sanas en los ojos de una mujer ciega

    Por primera vez, un grupo de científicos trasplantó mitocondrias sanas en los ojos de una mujer de 26 años que quedó ciega tras sufrir una hemorragia cerebral que provocó graves daños en los nervios ópticos y las retinas de ambos ojos. El procedimiento buscaba determinar si esta estrategia era segura y observar qué efectos podía generar en el tejido ocular.

    Para realizarlo, los investigadores extrajeron mitocondrias de los músculos de la pierna de la propia paciente y posteriormente las inyectaron en el humor vítreo de sus ojos, una sustancia transparente y gelatinosa que ocupa el interior del globo ocular.

    Este tipo de trasplante ya había sido investigado en el corazón y el cerebro humano, pero esta fue la primera vez que se probó en los órganos de la visión.

    ¿Por qué trasplantar mitocondrias?

    Las mitocondrias son estructuras celulares relacionadas con la producción de energía. La estrategia experimental parte de la posibilidad de que células dañadas puedan incorporar mitocondrias sanas y, de esta manera, mejorar su supervivencia y recuperar parcialmente algunas funciones de los tejidos.

    En este caso, los científicos buscaban principalmente comprobar si la inyección podía realizarse de forma segura y si provocaba una reacción del sistema inmunitario. Una de las preocupaciones era que el organismo pudiera atacar las mitocondrias introducidas en los ojos.

    La paciente recibió una inyección en cada ojo, con una diferencia de 24 horas.

    Detectaron una respuesta temporal en las pupilas

    Después del procedimiento, los investigadores no observaron inflamación ni otros efectos secundarios. Además, días después detectaron una respuesta automática de ambas pupilas que no había aparecido en las 45 mediciones realizadas durante los 71 días anteriores.

    De acuerdo con los investigadores, esta respuesta indicaba que la paciente podía percibir formas y sombras, especialmente con el ojo izquierdo. Sin embargo, el efecto fue temporal y duró aproximadamente cuatro semanas.

    A pesar de este cambio fisiológico, los científicos no registraron una mejora medible en la agudeza visual. Es decir, el procedimiento no consiguió devolverle la vista a la paciente.

    El objetivo era evaluar la seguridad

    Los resultados corresponden a un estudio preliminar que todavía está a la espera de revisión por pares. Los investigadores señalan que el procedimiento fue relativamente seguro en esta primera paciente, pero enfatizan que el objetivo de este trabajo no era demostrar que la técnica fuera eficaz para recuperar la visión.

    David Putrino, neurocientífico de la Escuela de Medicina Icahn del Monte Sinaí en Nueva York y uno de los autores, explicó que el estudio buscaba establecer la seguridad del método, aunque observaron cambios fisiológicos significativos en el ojo.

    La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) autorizó en mayo el procedimiento experimental. Tras estos primeros resultados, el equipo trabaja con la agencia para desarrollar un protocolo que permita realizar inyecciones mitocondriales seriadas y repetidas.

    El propósito de futuras investigaciones será determinar si esta estrategia puede producir efectos clínicos y comprender mejor el potencial del trasplante de mitocondrias en enfermedades que afectan los tejidos oculares.

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