La dieta podría influir en la prevención y evolución de las EII: se sugiere disminuir el consumo de alimentos ultraprocesados y aumentar la ingesta de vegetales, frutas y fibra, mientras se reducen las grasas saturadas.

Las enfermedades inflamatorias intestinales, que incluyen condiciones como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerativa, afectan a millones de personas en todo el mundo y su incidencia ha aumentado en las últimas décadas.
Se trata de patologías crónicas que impactan la calidad de vida de quienes las padecen, con síntomas que van desde diarrea persistente y dolor abdominal hasta complicaciones graves que pueden requerir cirugía.
En Puerto Rico, cada vez más pacientes son diagnosticados con estas condiciones, lo que hace urgente que tanto médicos como pacientes estén al tanto de los avances en su manejo.
Por eso, en el marco de la Convención Científica Anual Académica del Sur, la Revista Medicina y Salud Pública conversó con el doctor Ahmed Morales, gastroenterólogo especialista en enfermedades inflamatorias intestinales, quien conversó sobre las nuevas fronteras en el tratamiento de estas condiciones.
Durante la charla, el doctor Morales abordó temas que desafían paradigmas establecidos en el tratamiento.
El primero de ellos es la necesidad de minimizar o eliminar el uso de esteroides. "Es lo que queremos, entre otras cosas, conceptualizar o empatizar en dos puntos bien importantes. Y uno de ellos es que queremos minimizar o eliminar el uso de los esteroides porque ya se ha visto que los esteroides dan muchas complicaciones, mucho riesgo en estos pacientes", advirtió.
El segundo punto es igualmente crucial y vendría siendo un gran cambio: "el concepto de tratar a estos pacientes de manera agresiva en sus etapas tempranas. Porque hemos visto que si esperamos que el paciente llegue a complicaciones para tratarlo, pues ya pudiera ser demasiado tarde, el paciente pudiera llegar a complicaciones como estrecheces, cirugías, cáncer de colon, entre otras.", enfatizó.
Al ser consultado sobre qué consejo ofrecería a los puertorriqueños para prevenir estas condiciones, el doctor Morales abordó un tema que está en plena investigación pero que ya arroja información importante.
"Los conceptos para prevención de estas condiciones se están hablando mucho, están en investigación apenas, pero se menciona mucho la dieta ultraprocesada y cómo evitarla puede ser una posible prevención de estas condiciones", indicó.
"La recomendación es tratar de minimizar o eliminar la dieta ultra procesada y aumentar la ingesta de vegetales, frutos, fibras y eliminar las grasas saturadas", puntualizó.
Uno de los aportes más interesantes de la conversación surgió de un intercambio inesperado con otro especialista durante la convención. "Tuve la opinión de un psiquiatra que estuvo conmigo hablando hace unos momentos atrás y opinó sobre esta incidencia grande de depresión y ansiedad en estos pacientes", relató el doctor Morales.
Hasta ahora, la explicación más común para la alta prevalencia de trastornos del estado de ánimo en pacientes con enfermedades inflamatorias intestinales era de orden práctico. "Siempre se ha pensado que estos pacientes tienen depresión o ansiedad porque tienen estos problemas de urgencia de ir al baño o diarreas frecuentes", explicó.
Sin embargo, la visión del especialista en salud mental amplía esta comprensión hacia lo biológico. "Él lo llevó a que es un concepto mucho más grande y que los factores inflamatorios de estas condiciones pudieran llevar a que los neurotransmisores cerebrales se alteran de una manera dramática, a su vez haciendo que los pacientes tengan estos rasgos de depresión o ansiedad mucho más allá", profundizó.
Esta conexión entre la inflamación intestinal y la salud mental abre nuevas vías de comprensión y tratamiento, sugiriendo que el abordaje de estas condiciones debe ser integral e involucrar no solo al gastroenterólogo, sino también a profesionales de la salud mental.
La participación del doctor Ahmed Morales en la Convención Científica Anual Académica del Sur dejó mensajes para médicos y pacientes: las enfermedades inflamatorias intestinales requieren un enfoque renovado que minimice el uso de esteroides, priorice el tratamiento temprano y agresivo, y considere el impacto de la dieta en su prevención.
Asimismo, la conexión entre la inflamación y los trastornos del estado de ánimo deja en evidencia la necesidad de un abordaje integral que considere tanto los síntomas físicos como las manifestaciones emocionales, y que invite a psiquiatras, gastroenterólogos y médicos primarios a trabajar de manera colaborativa.