Especialista explica que solo entre el 15 y el 20 % de los pacientes con Parkinson desarrollan demencia y detalla las diferencias clave entre los tipos de deterioro cognitivo asociados a esta condición

La enfermedad de Parkinson y la demencia son condiciones neurodegenerativas frecuentemente asociadas, pero su relación es compleja y no inevitable, ya que solo un 15-20% de los pacientes con párkinson desarrollan demencia tras 10-15 años de evolución, según evidencia clínica.
Es crucial aclarar dudas porque mitos populares generan ansiedad innecesaria en pacientes y familias, mientras que entender los tipos —demencia por párkinson (síntomas motores primero) y demencia con cuerpos de Lewy (cognitivos previos)— permite intervenciones tempranas para mejorar la calidad de vida.
Por eso, la Dra. Karla Narváez, neuropsicóloga, conversó con la Revista MSP sobre la relación entre la enfermedad de Parkinson y la demencia, dos condiciones que suelen asociarse en el imaginario popular pero cuya conexión es mucho más compleja de lo que se cree.
Una de las primeras aclaraciones que hizo la especialista apunta directamente a una creencia frecuente. "No siempre que se tiene párkinson, se desarrolla demencia", afirmó la doctora.
"Hay dos tipos de demencia asociados a la enfermedad: Una de las demencias es la demencia de párkinson y la otra es la demencia lower body. Son dos demencias que el paciente con Parkinson puede generar", explicó.
Ahora bien, ¿cuál es la diferencia entre una y otra? "En la demencia como consecuencia, primero llega el párkinson y luego llega la demencia. Y la demencia de lower body, es que primero van a llegar los daños cognitivos y al año llegan los problemas motores".
Así pues, en un caso los síntomas motores preceden al deterioro cognitivo, mientras que en el otro ocurre lo inverso, con manifestaciones compatibles con párkinson que aparecen aproximadamente un año después de los primeros signos cognitivos.
Lo que sí es cierto es que no todos los pacientes con párkinson transitan hacia la demencia. "Estadísticamente yo diría que hay como un 15 o un 20% que sí desarrollan demencia, pero porque ya llevan una prolongación de la condición, 10, 15 años", precisó la neuropsicóloga.
De igual forma, aclaró que "en la mayoría de los casos de párkinson, no desarrollan demencia", un dato que contrasta con la percepción generalizada.
La Dra. Narváez enfatizó que la demencia no se limita a los problemas de memoria, un aspecto que suele malinterpretarse tanto por pacientes como por familiares. "Demencia puede ser también la tensión, concentración, velocidad de procesamiento, el lenguaje", señaló.
En ese sentido, describió un espectro que va desde el deterioro cognitivo leve hasta la demencia establecida. "Muchas veces hay pacientes que se quedan en ese deterioro cognitivo y nunca pasan a demencia", explicó.
Asimismo, detalló las señales de alerta que pueden indicar que un paciente está transitando hacia un cuadro de demencia. "Olvidar ciertos detalles, la tensión, la concentración, cuán rápido yo evoco, repetir mucho las mismas cosas, etc".
Otras señales podrían ser:
"El párkinson es una deficiencia de dopamina y de sustancia negra. La demencia va a deberse por la sustancia de ambas áreas, donde se comienzan a ir degenerando neurológicamente las destrezas frontales. Afecta la organización, que esas son las funciones ejecutivas, me va afectando luego la defensa peripheral frontal, donde comienzo entonces a tener problemas en codificar, tomar decisiones en orientación, donde estoy, donde estoy ubicado, y entonces pues ahí es que comienzan a tener problemas", Explicó.
Sin embargo, en cuanto a las opciones terapéuticas, la doctora señaló que, aunque no existe cura para ninguna de las dos condiciones, hay estrategias para manejar los síntomas.
"Los medicamentos que se utilizan de primera línea, son los mismos medicamentos para pacientes con cualquier tipo de demencia. Se combinan junto con los medicamentos de párkinson, pero tenemos que estar pendientes que no sean betabloqueadores, o sea que no me afecte uno contra el otro".
Ahora bien, en cuanto a la eficacia de estos fármacos, la especialista señaló que "mejoran levemente, pero no hay un cambio drástico". Por esta razón, enfatizó la importancia de las intervenciones no farmacológicas como complemento esencial.
Por eso, abogó por un enfoque integral que combine ambas aproximaciones: "Yo trato de que siempre, no tan solo sean los farmacos, sino también el tratamiento no invasivo, que sí se ha demostrado que tiene efecto en que esa estadía sea un poco más larga y no sea tan rápido la demencia".
Recomendó "lectura, crucigramas, sudoku, aprender nuevos idiomas. Aunque sea diferente, la manera como el cerebro aprende y se mantiene con mucha neuroplasticidad son nuevas destrezas. Puede ser tocar un instrumento, es aprender algo nuevo de tal manera que ese cerebro esté regenerando nueva neuroplasticidad", explicó.
Ante la pregunta sobre si existe una epidemia de demencia en la isla, la Dra. Narváez aclaró: "Yo creo que en Puerto Rico ha aumentado más en la población adulta mayor. Pacientes típicamente que tienen diabetes, porque el paciente que tiene diabetes, problemas cardíacos, obesidad, es más propenso a generar una demencia. En los pacientes que se deprimen, la depresión y la memoria no son amigas", detalló.
Si hablamos sobre las posibilidades de prevenir la demencia, la especialista fue clara al señalar que "controlen lo que es la nutrición, controlar estados emocionales. Me va a ayudar a disminuir un poco ese proceso".
"Podemos hacer más campañas, más salud pública, donde trabajemos más con estas personas. Tenemos muchos pacientes, a veces tristemente, abandonados en los hospitales, con demencia. Los familiares los dejan. Y eso es un problema también", concluyó.