En el marco del primer simposio sobre párkinson auspiciado por la Fundación de Parkinson de Puerto Rico, especialista explicó sobre el origen, los síntomas y los avances terapéuticos de esta condición degenerativa.

El párkinson es una condición que afecta a más de veinte mil personas en Puerto Rico y cuyo impacto continúa creciendo a nivel mundial. Aunque no tiene cura, los avances en su tratamiento permiten a los pacientes mantener una calidad de vida significativa, especialmente en las etapas tempranas de la enfermedad.
Así lo explicó la Dra. Karylane Palermo, especialista en neurología y trastornos del movimiento, durante su participación en el primer simposio sobre Parkinson celebrado en el Hotel Sonesta de San Juan.
En esencia, el Parkinson es una condición degenerativa causada por la pérdida progresiva de dopamina en una región específica del cerebro. Según explicó la Dra. Palermo, "el Parkinson es una condición degenerativa por la deficiencia o la falta de dopamina y, a medida que esa dopamina se va perdiendo en una región particular del cerebro, comienzan a presentarse la manifestación de síntomas motores, tales como temblores, enlentecimiento, el paciente se siente con más problemas de coordinación, más lento al caminar, entre otras manifestaciones."
La doctora aclaró que, si bien la enfermedad es más frecuente después de los sesenta o sesenta y cinco años, no es exclusiva de personas mayores. "Se puede desarrollar a cualquier edad. Es más común verlo después de los sesenta, sesenta y cinco años, pero hay pacientes jóvenes de treinta, cuarenta años que también tienen la condición", señaló.
Aunque el temblor es la manifestación más reconocida socialmente, la Dra. Palermo subrayó que el párkinson afecta múltiples sistemas del organismo.
La lentitud en los movimientos físicos es, de hecho, la característica distintiva de la enfermedad, pero la lista de síntomas va mucho más allá. La neuróloga explicó que "los síntomas no motores del Parkinson envuelven otras enfermedades" y mencionó que el paciente puede experimentar "ansiedad, depresión, estreñimiento, problemas de sueño y problemas del habla."
Sobre este último punto, detalló que "al paciente le da más dificultad hablar en voz alta" y que con el tiempo pierde la entonación característica de su voz, por lo que se recurre a terapias del habla para ayudarle a mantener un volumen adecuado.
También señaló que los problemas cognitivos pueden presentarse, aunque generalmente en etapas más avanzadas: "A nivel cognitivo puede afectarse ya en etapas un poco más avanzadas de la enfermedad de Parkinson. En etapas tempranas es menos común."
Un dato que muchos desconocen tiene que ver con las emociones. La Dra. Palermo explicó que ante cualquier estímulo emocional —sea coraje, risa, llanto o miedo— el temblor se vuelve más evidente, independientemente de qué tan bien controlado esté el paciente con su tratamiento. "No significa que el temblor esté peor, significa que ante la emoción el temblor se hace más evidente", puntualizó.
Cuando se habla de tratamiento, la Dra. Palermo fue enfática: no se puede hablar de Parkinson sin hablar de la levodopa. Se trata de un compuesto que, una vez en el organismo, se convierte en dopamina en el cerebro. "Hoy por hoy sigue siendo el medicamento con mayor efectividad para tratar los síntomas motores del Parkinson", afirmó la especialista.
Lo que sí ha evolucionado son las formas en que se administra y las formulaciones disponibles. Según explicó, han surgido nuevas tecnologías farmacológicas que permiten que el medicamento dure más tiempo en el organismo, lo que se traduce en un mejor manejo de los síntomas "sin tomar tanta pastilla al día."
Además de las presentaciones orales tradicionales, hoy existen opciones de administración mediante infusiones, ya sea subcutáneas o intestinales, lo que amplía las alternativas para distintos perfiles de pacientes.
La Dra. Palermo fue clara en un punto que suele generar confusión: el tratamiento no detiene el avance de la enfermedad. "El párkinson progresa independiente del medicamento. El medicamento no retrasa nada y tampoco evita que la condición avance", explicó. Sin embargo, los ajustes continuos en dosis y esquemas terapéuticos permiten mantener los síntomas bajo control por períodos prolongados.
En cuanto al pronóstico, la neuróloga aclaró que el Parkinson no es la causa directa de muerte. "Las personas mueren con párkinson, con la condición", y son las complicaciones asociadas al avance de la enfermedad —en combinación con otras condiciones del paciente— las que pueden derivar en desenlaces graves. En etapas tempranas y con buen control terapéutico, los pacientes pueden mantener una vida laboral y social prácticamente normal: "Si responden bien al tratamiento y los síntomas se controlan, pueden llevar su vida", aseguró.
Sobre las causas, la especialista explicó que no existe un único factor desencadenante. "Debe haber un conjunto de cosas pasando al mismo tiempo o incidir en ese momento para que el paciente pueda tener la condición de Parkinson. Una sola de estos factores no es suficiente", aclaró. La investigación apunta tanto a factores ambientales como a predisposición genética, siendo esta última más determinante en pacientes de inicio joven.
Puerto Rico, con más de veinte mil personas diagnosticadas, no escapa a esta realidad global. La Dra. Palermo anticipa que las cifras seguirán en aumento, en línea con la tendencia mundial, lo que hace más urgente la educación, el diagnóstico temprano y el acceso a tratamientos innovadores.