La migraña es una condición neurológica que puede manifestarse con síntomas más allá del dolor. Sensibilidad a la luz y al ruido, náuseas, cambios en el ánimo y dificultad para concentrarse son algunas de las manifestaciones que pueden acompañar un ataque.

Durante la Convención Anual de la Academia Puertorriqueña de Neurología, la neuróloga y subespecialista en dolores de cabeza, Dra. Franchesca Fiorito, explicó a la Revista Medicina y Salud Pública las diferencias entre un dolor de cabeza y la migraña, así como las características de sus distintas presentaciones y cuándo es importante buscar evaluación médica.
Aunque suele utilizarse la palabra migraña para referirse a cualquier dolor de cabeza, la especialista explicó que ambos conceptos son diferentes. Mientras el dolor de cabeza es un síntoma que puede aparecer por distintas razones, como sinusitis, problemas en el cuello o problemas de la presión, la migraña es una condición neurológica.
Según Fiorito, la migraña es una condición a la que la persona está predispuesta y que puede provocar dolores de cabeza recurrentes, además de otros síntomas asociados.
La especialista destacó la importancia de que los médicos sepan diagnosticar la migraña y encaminar al paciente hacia un tratamiento apropiado. Asimismo, exhortó a buscar evaluación médica cuando una persona presenta dolores de cabeza recurrentes, nota que necesita cada vez más medicamentos o identifica que estos están afectando su funcionamiento.
Fiorito explicó que es importante diferenciar entre la condición de migraña y un ataque de migraña. Durante un ataque, el cerebro está más activo y sensible y comienza a manifestarse mediante distintos síntomas.
El dolor de cabeza puede ser uno de ellos, pero también pueden aparecer sensibilidad a la luz, al ruido y al gore, náuseas y, en casos más severos, vómitos. También pueden presentarse cambios en la energía, cambios en el ánimo, irritabilidad, neblina mental o brain fog, problemas de concentración y dolor de cuello.
La especialista señaló que el dolor no tiene que ser severo para formar parte de un ataque de migraña. Una persona puede tener un dolor leve o una molestia y, al mismo tiempo, sentir náuseas o mareos.
La migraña con aura implica la presencia de síntomas neurológicos transitorios asociados a los ataques. De acuerdo con Fiorito, estos síntomas suelen durar de cinco minutos a una hora y pueden ocurrir antes del dolor o acompañarlo.
Entre las manifestaciones más comunes mencionó los destellos y los puntos ciegos o dificultades para ver, que pueden ir expandiéndose y recogiendo durante ese periodo.
La especialista explicó que el 30% de los pacientes pueden tener migraña con aura, aunque esto no significa que presenten aura en todos los episodios. Además, aclaró que no es necesario tener un diagnóstico de migraña con aura para padecer la condición, ya que se trata de una característica adicional que permite clasificar y conocer el manejo del paciente.
La frecuencia de los dolores permite clasificar la migraña como episódica o crónica. Fiorito explicó que, si una persona con migraña tiene 15 o más días de dolor de cabeza al mes durante los últimos tres meses, y en el 50 % de ese tiempo cumple con criterios de la condición, se clasifica como migraña crónica.
Si presenta menos de 15 días de dolor de cabeza al mes, se considera migraña episódica.
La especialista enfatizó que busca evitar que un paciente que se encuentra en un estado episódico continúe aumentando la frecuencia de los episodios y llegue a un estado crónico, debido a que este está asociado con mayor discapacidad y mayores condiciones comórbidas, incluyendo ansiedad y depresión.
En cuanto al tratamiento, explicó que los pacientes con migraña crónica deben estar en tratamiento preventivo para reducir los episodios a largo plazo. En los casos episódicos, la necesidad de prevención depende de la frecuencia. Si una persona presenta un episodio al mes, puede recibir tratamiento agudo para utilizar cuando ocurre el ataque. Sin embargo, quienes presentan ataques semanalmente también pueden ser candidatos a tratamiento preventivo.
El diagnóstico de la migraña es clínico y se realiza a partir del historial del paciente y de los criterios establecidos en la clasificación internacional de dolores de cabeza.
Entre los criterios mencionados por la especialista están la sensibilidad a la luz o al ruido, las náuseas, que el dolor sea moderado a severo y que la persona prefiera bajar revoluciones.
Los estudios se utilizan para descartar una causa secundaria cuando existe sospecha. Por ejemplo, una resonancia magnética de cabeza puede solicitarse para descartar algo más en el cerebro, aunque tiende a salir normal en pacientes con migraña. Los análisis de laboratorio pueden utilizarse para descartar problemas como los de la tiroides, mientras que la evaluación de los signos vitales permite verificar que no exista un problema de presión.
El historial familiar no es necesario para establecer el diagnóstico, pero puede apoyarlo, ya que, según Fiorito, la mayoría de los pacientes tienen algún grado de historial familiar y es algo genético para la mayoría.
Fiorito señaló que sentir que la calidad de vida está siendo afectada es razón suficiente para buscar ayuda médica, independientemente de que los episodios ocurran una vez al año, una vez al mes, semanalmente o todos los días.
Incluso un ataque al mes puede resultar perjudicial si coincide con una actividad, un día laboral importante o las responsabilidades de una persona con familia, trabajo o labores de cuidado.
Por ello, la especialista resaltó la importancia de buscar ayuda, recibir un diagnóstico apropiado y obtener el tratamiento correcto.