Caída de párpados y debilidad que empeora durante el día pueden alertar sobre miastenia gravis

La enfermedad neuromuscular autoinmune puede manifestarse con síntomas oculares, dificultad para hablar, masticar, tragar y debilidad en brazos y piernas, explicó la Dra. Gishlaine Alfonso.

Andrea Bazurto Gutiérrez

    Caída de párpados y debilidad que empeora durante el día pueden alertar sobre miastenia gravis

    La miastenia gravis es una enfermedad neurológica, neuromuscular y autoinmune que puede presentar manifestaciones variables a lo largo del día. Durante la Convención Anual de la Academia Puertorriqueña de Neurología, la Dra. Gishlaine Alfonso, vicepresidenta de esta organización, explicó cuáles son algunas de sus señales de alerta, cómo puede sospecharse y cuándo una persona requiere atención hospitalaria.

    Una debilidad que puede fluctuar durante el día

    Según explicó la especialista, en la miastenia gravis se producen autoanticuerpos que, por error, atacan la denominada placa neuromotora, lo que bloquea su función y produce debilidad muscular.

    Una de las características de esta debilidad es que puede ser fluctuante. La doctora describió que una persona puede levantarse por la mañana sintiéndose fuerte y, a medida que utiliza los músculos o se ejercita, comenzar a debilitarse. Esta variabilidad también puede presentarse durante el transcurso del día.

    Los síntomas oculares pueden ser una primera señal

    Al abordar las manifestaciones de la enfermedad, Alfonso señaló que el 80% de los pacientes puede comenzar con problemas oculares, entre ellos la caída de los párpados, conocida como ptosis, y la visión doble.

    La especialista explicó que estos síntomas también pueden fluctuar. Por ejemplo, un paciente puede levantarse por la mañana bien y posteriormente presentar caída de un párpado, del otro o de ambos, con variaciones durante el día.

    De acuerdo con la doctora, dentro de ese grupo de pacientes que comienza con síntomas oculares, puede aparecer posteriormente otra sintomatología que progresa y compromete funciones relacionadas con hablar, tragar o masticar.

    En estos casos, la persona puede notar que su voz se vuelve nasal o "fañosa" mientras habla. También puede experimentar debilidad de la mandíbula al masticar, al punto de necesitar sostenerla, además de problemas para tragar, que la especialista señaló que son más comunes con los líquidos.

    La debilidad también puede afectar brazos y piernas

    La enfermedad también puede producir debilidad en las extremidades. Según Alfonso, esta puede manifestarse en actividades cotidianas como subir escaleras o levantarse de una silla.

    La especialista añadió que incluso acciones como comer o lavarse los dientes pueden verse afectadas cuando una extremidad comienza a debilitarse.

    Dificultad respiratoria o para tragar puede indicar una crisis miasténica

    La doctora explicó que una crisis miasténica, considerada la forma más severa de la enfermedad, se define por una dificultad respiratoria severa o una disfagia severa. Ambas situaciones son consideradas una emergencia y requieren manejo hospitalario, incluyendo cuidados agudos e intensivos.

    Alfonso aclaró que no todos los pacientes con miastenia gravis desarrollan una crisis. La enfermedad presenta un espectro que incluye pacientes con síntomas leves y puramente oculares, mientras que otros pueden llegar a presentar complicaciones de mayor gravedad.

    Sospechar la enfermedad es clave para llegar al diagnóstico

    Para la especialista, uno de los principales retos es que la miastenia gravis es una enfermedad poco común y sus manifestaciones pueden ser variadas. Por ello, destacó la importancia de la educación para que pueda sospecharse con mayor rapidez.

    "Mientras más rápido lo puedas sospechar, más rápido lo puedes diagnosticar", señaló.

    La doctora explicó que los pacientes no necesariamente llegan primero a un neurólogo. Cuando predominan las manifestaciones oculares, pueden acudir a especialistas que trabajan con estos problemas. También pueden llegar a especialistas relacionados con la deglución o incluso a un dentista cuando el problema está relacionado con la dificultad para tragar.

    Una vez existe la sospecha, se realizan pruebas diagnósticas. Alfonso explicó que pueden hacerse análisis de laboratorio para medir los anticuerpos que atacan la placa neuromotora y también estudios diagnósticos que permiten confirmar la enfermedad.

    Suspender el tratamiento puede favorecer una exacerbación

    La especialista también enfatizó que una persona con miastenia gravis no debe modificar o abandonar su tratamiento por cuenta propia.

    Según explicó, retirar los medicamentos, especialmente en pacientes tratados con inmunosupresores, puede provocar un empeoramiento o una exacerbación. Al suspenderlos, indicó, los anticuerpos pueden volver a aumentar en la sangre y producir una exacerbación.

    Los cambios pueden desarrollarse de forma gradual

    Ante el deterioro de síntomas como dificultad para respirar, hablar o tragar, Alfonso explicó que los cambios asociados con la miastenia gravis no necesariamente son drásticos o repentinos como puede ocurrir con un accidente cerebrovascular.

    Según la doctora, el empeoramiento puede desarrollarse de manera gradual, durante días o incluso semanas. Esto puede permitir que el paciente busque ayuda con su neurólogo para identificar el cambio y ser referido a una sala de emergencia cuando sea necesario.

    En caso de disfagia severa o falla respiratoria, explicó, pueden utilizarse tratamientos de rescate para sacar al paciente de esa situación.

    Por ello, Alfonso recomendó que las personas con miastenia gravis tengan previamente las instrucciones de su neurólogo sobre a dónde acudir si comienzan a presentar estos síntomas, debido a que una crisis requiere tratamiento hospitalario.

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